18.12.07

PINGUINAS HETEROCURIOSAS

Prácticas lésbicas en colegios de niñas:

PINGÜINAS HETEROCURIOSAS

Para los especialistas, el concepto de "heterocuriosidad" no existe. El término, relativamente nuevo y sin sustento científico, es acuñado entre las adolescentes para referirse a aquellas pares que, si bien no se identifican con una identidad lésbica, en ocasiones tienen “caídas” amoroso-sexuales con personas del mismo sexo. Prácticas que van desde un sencillo beso hasta una relación de pareja. Colegios de monjas y Liceos municipales emblemáticos de niñas se encargan de prohibir diariamente el despertar lésbico de sus alumnas.
Por Patricia Díaz y Romina Reyes – Colaboradoras Disidencia Sexual

Con o sin respaldo del Colegio Médico, la “heterocuriosidad” es una tendencia que crece entre los jóvenes de edad escolar, y bastante. Es sólo cuestión de dar una vuelta por el Parque Forestal en la tarde de un día viernes, o visitar espacios bailables alternativos como el Galpón Víctor Jara o la disco Blondie para descubrir a cientos de adolescentes quienes libremente tiran y se abrazan con parejas de su mismo sexo, sin mucho compromiso, al son de su propia banda sonora.
Los adolescentes parecen tener claro que esta “heterocuriosidad” poco tiene que ver con identidades plenamente definidas; tal como lo dice el término, es sólo curiosidad: curiosidad de saber cómo es, qué se siente, a qué sabe. "Yo no creo que deje de ser hetero porque me hayan gustado minas, y no me cierro a la posibilidad de que me sigan gustando", declara Valentina, alumna de cuarto año medio del Colegio Carmela Carvajal de Prat. Esa curiosidad que nace de una generación que viene con menos tabúes que sus predecesoras, al alero de una cultura de masas cada más desinhibida, que fomenta una rebeldía contra un sistema rígido en lo sexual (sistema heteronormativo).
La experimentación con lo homosexual se da tanto en hombres como mujeres, sin embargo, estas últimas parecen ser más aceptadas al interior de una sociedad machista, que lejos de restarle feminidad a una mujer de la mano con otra, dota la imagen de un erotismo de fantasía. Esta búsqueda de lo sexual nace en el lugar donde se da el mayor roce entre sexos –iguales o diferentes- en la vida pre-adulta: los establecimientos educacionales. Así es como muchas niñas encuentran en sus compañeros de curso un pololo; otras, se atreven a cambiar de vocal.
Colegios de mujeres: caldo de cultivo.
Los ambientes que reúnen a muchas niñas por largas horas al día parecen ser los lugares ideales para cultivar la curiosidad sobre lo homosexual. Las alumnas de colegios femeninos emblemáticos, tales como el Carmela Carvajal, ubicado en la comuna de Providencia, o el Liceo 1, en Santiago Centro, saben de esto. Ambos liceos hoy, además de cargar con alumnado de excelencia y puntajes nacionales, también soportan el rumor que hace que las apunten con el dedo: hay lesbianas al interior de sus aulas.
Pero las estudiantes no se espantan. Conviven con el tema día a día, y ya lo consideran algo normal, a pesar de que la política interna de los colegios suele oponerse determinadamente a cualquier “manifestación o prurito sexual”, tal como lo estipula el reglamento interno del Carmela Carvajal desde 2005. “En biología electivo… se habla del matrimonio, y es una cosa hetero. Si una tira comentarios respecto al tema (de la homosexualidad), es siempre no, es anti natura, no es normal. Esto es malo”, dice Camila, alumna de cuarto año medio.
Situación similar ocurre en el Liceo 1. Su reglamento interno también reprime, especificando la prohibición de manifestaciones de orden homosexual. Sin embargo, para las alumnas, se da una situación contradictoria: “en el reglamento ponen que se acepta la pluralidad y todo eso, siempre y cuando no se haga al interior del colegio. O sea, en el fondo, igual no lo aceptan”, afirma Carla, de 17 años.
Al final, no es que los colegios nieguen la situación que ocurre al interior de sus salas de clases, simplemente prefieren omitirla. El Liceo 1 pone muchas dificultades para tratar de conversar de cualquier tema que respecte a sus políticas, mientras que el Colegio Carmela Carvajal no está abierto al debate sobre el tema “por orden de Dirección”, como dijo su orientadora, al negarse a responder esta entrevista.
La omisión del tema por parte del colegio no impide que éste se trate tanto dentro como fuera de sus salas de clases. De las niñas encuestadas en ambos colegios, el 80% afirma haber tenido experiencias homosexuales, pero ninguna se declara lesbiana. Al nombrar esa palabra, todas entornan los ojos, como si no pudieran con ese peso, con la seriedad que implica adherirse al apelativo identitario. Sin embargo, la cosa es más sencilla cuando se habla de bisexualidad.
“Yo creo que… es que yo he escuchado que la bisexualidad no existe. O eres negro o eres blanco, ¿cachai? No puedes ser del medio. Pero si existe de verdad, yo digo que soy bisexual, porque no puedo decir ‘ay, soy heterocuriosa’ si tuve una relación de tres años con una mina. Que mi mamá supo y todo. Porque hay minas que son heterocuriosas. Que en el fondo, están experimentando. Que quieren probar.” Camila, 18 años, Colegio Carmela Carvajal de Prat. Providencia
Así, el desenvolverse en un ambiente donde la homosexualidad es todo menos algo tabú funciona como el mejor enganche para que muchas niñas, en especial aquellas que están apenas integrándose a comunidades educativas tan amplias como éstas, comiencen no sólo a aceptar el tema de la homosexualidad, sino a tener roces directos con ésta, ya sea a través de sus experiencias personales o las de sus pares. Dicha aceptación estaría dada por una maduración natural de cada niña, además de la propia concepción que cada familia posea del tema al interior de su hogar.
“Te acostumbras a verlo, entonces se vuelve algo normal… deja de ser tabú y comienza a ser un tema que tocas”. Paloma, 17 años. Colegio Carmela Carvajal de Prat. Providencia.
“Yo creo que se hace normal por el liceo… por estar siempre con niñas así”. María José, 16 años. Liceo 1. Santiago Centro.
“Yo creo que depende mucho de la madurez de la persona y de cuánto influyan los padres, porque lamentablemente, los papás tienen otra concepción de esto, porque quizá no lo vivieron. Una que lo vive y tiene que compartir con ‘esto’, lo acepta y ya de alguna forma, la mente se abre un poco más. Pero yo creo que para una niña que su papá le dice ‘esto es malo, esto es malo’ y llega a la sala y lo ve, va a pensar que es malo, y va a quedar la cagá. Ya cuando una está más grande puede entender más. La edad influye y la influencia de tus papás”. Rosita, 18 años. Colegio Carmela Carvajal de Prat. Providencia.
Las alumnas tienen claro que de estos “experimentos” sólo algunas resultan ser verdaderamente lesbianas. Saben que muchas de sus compañeras caen en la moda, en lo que todas hacen, o en lo que sirve para encajar. Porque a diferencia de lo que se podría pensar, o las ideas que reinaban en otra época, la “heterocuriosidad” existe, y para estas jóvenes parece de lo más normal.
Al final, el despertar sexual propio de la adolescencia se extiende hasta los límites de la heterosexualidad, y pasa también para el otro lado. La curiosidad puede ser tan sólo una etapa o un momento determinante para el resto de la vida de las niñas que viven dichas experiencias, sea por la razón que sea. Depende de cada quién.
“Como la sexualidad es un mundo tan amplio, que por descubrirlo quizá por moda, empiezas a probarlo, comienzas a confundirte, y te queda gustando. Pero yo creo que la moda y el medio influyen mucho.” Rosita, 18 años. Colegio Carmela Carvajal de Prat. Providencia.
La cara B: cuando las monjas te miran
Pareciera que hoy el viejo prejuicio que rondaba a los colegios femeninos se concretara de manera bastante notable. Amigas que se besan en los pasillos, compañeras-pololas que comparten bancos… es la tónica que caracteriza a muchos colegios de mujeres en la capital. Pero no todos son tan así.
Sólo basta mirar en establecimientos educacionales de comunas más acomodadas, la mayoría de financiamiento particular y con tendencias religiosas católicas, para notar diferencias en las opiniones, percepciones y experiencias de las jóvenes. Aquí el tema de la homosexualidad parece tocarse muy a lo lejos, y la mayoría de las niñas sostiene que prácticamente nunca ha sabido de alguna compañera que se diga lesbiana. Si bien, reconocen que la curiosidad de probar cosas nuevas opera indistintamente de los sectores sociales, aseguran que las enseñanzas y estructuras de cada colegio actúan como límites de muchas cosas.
“En los colegios católicos siempre te enseñan eso de ‘el papá y la mamá’, y nunca te enseñan que hay otra posibilidad. Cuando uno es más grande al final descubre que hay otras cosas, pero ya estás acostumbrada a esa forma de ver la vida, que tú te casas y tienes marido bonito con hijos bonitos”. Rocío. 15 años. Colegio Sagrados Corazones, Providencia.
“Nuestro colegio es súper clasista, racista, hace las diferencias ene. Yo creo… es que también hay tema social en eso. Todo va en el modelo de mujer que está en el colegio, la mujer que se va a casar, que va a tener hijos lindos, yo creo que también es por una cosa así… hay niñas que no quieren ni estudiar, que se quieren casar con un mino con plata… es otra concepción de la mujer”. Teresa. 15 años. Colegio La Maisonnette, Vitacura.
Además, las posturas religiosas de este tipo de colegios censuran, y muchas veces sancionan, actitudes que posean algún tipo de carácter homosexual, limitando aún más la opción de las alumnas de conocer, acceder e incluso comentar el tema.
“Las actitudes acá en el colegio son demasiado… a mí me pasó una vez que le di un beso a una amiga en la nariz y me mandaron a inspectoría. Llamaron a mi papá y le dijeron que yo tenía comportamientos lésbicos y que yo era rara. Mi papá me pregunto qué onda y fue como ‘papá, en verdad no’. Si fue un beso en la nariz no más, como de cariño de amigas… no sé, fue muy exagerado”. Rocío. 15 años. Colegio Sagrados Corazones, Providencia.
Por lo mismo, las alumnas reconocen que los colegios deben comenzar a cambiar sus perspectivas con respecto al tema de la homosexualidad, en especial debido al carácter que éste ha adquirido socialmente, alejándose cada vez más de tabú y convirtiéndose en una realidad común y corriente.
Dime con quién andas…
A pesar de la influencia que pueden ejercer los programas educativos y formativos de ciertos colegios en las conductas personales de sus alumnas, podría decirse que el ambiente social donde éstas se desenvuelven, ya sea fuera o dentro del mismo establecimiento, siempre tiene la última palabra. Aún cuando los profesores intenten fomentar un punto de vista con respecto a algún tema, en este caso la sexualidad, no hay mejor límite de conductas como las que pone el propio ambiente social en que las niñas se desenvuelven.
En los colegios de monjas el “qué dirán” funciona como la fórmula intimidante por excelencia, inhibiendo cualquier conducta que no responda a lo común, a lo que todo el resto haría. Cualquier actitud que resulte diferente es un signo potencial de discriminación y el denominarse lesbiana o bisexual califica perfectamente, tanto para a la aludida como para su círculo cercano.
“Yo no sé si aquí hay niñas lesbianas o no… yo creo que no se dice, porque igual está estigmatizado… que si una niña es lesbiana la miran feo; quizás no es su entorno de amigas, pero si el resto. Por ejemplo, si fuese una niña de primero nosotras la miraríamos feo. Quizás en su curso no, porque la quieren… pero mientras no sea una persona del grupo, igual se la rechaza”. Valentina. 16 años. Colegio Sagrados Corazones, Providencia.
“Aquí todo se sabe, como colegio de puras mujeres, colegio chico… si tú carreteaste el fin de semana y te agarraste a un gallo, el lunes todo el mundo lo sabe. Si una niña lo dijera a todo le mundo le llegaría rumores, la apuntarían con el dedo”. Daniela. 16 años. Colegio La Maisonnette, Vitacura.
Cuando deja de ser un juego
Fuera de los límites del colegio, comienza el mundo real. Aquel mundo en el que la homosexualidad ocupa un lugar relegado dentro de la sociedad, donde se perfila realmente como esa minoría que se muestra de vez en cuando, y con precauciones. Para algunas, la curiosidad llega hasta la puerta del colegio. Para otras, termina la curiosidad y empieza lo real.
Valentina y Daniela egresaron el año 2006 de un colegio municipal. En noviembre, cumplieron un año de pololeo. Para ellas, el lesbianismo dejó de ser un sabor nuevo de helado para probar: hoy es la identidad con la que salen a la calle.
Reconocen que el colegio era una especie de burbuja donde el lesbianismo no era mirado con malos ojos. “Tenemos claro que la homosexualidad es una minoría, y en nuestro colegio era mayoría. Era extraño, y claramente no todas eran realmente lesbianas… Muchas de ellas eran por moda, y otras porque en ese minuto lo sintieron y después: filo, fue no más”, dice Valentina. Para ella, todo comenzó como un juego en octavo básico. “Yo, por lo menos, la otra niña también. Después empecé a sentir cosas, por niñas. Y de ahí vinieron los pololeos y esas cosas”.
Para Daniela y Valentina la experimentación fue fundamental para descubrir su verdadera identidad sexual. Ello, junto con el ambiente de tolerancia que las rodeaba en el liceo –al menos, por parte de sus pares- las ayudó a asumirse sin auto recriminaciones y a tomar el proceso de forma natural. “Yo creo que es lo mismo que les pasa a las niñas heterosexuales cuando están en la etapa en que cada fiesta se agarran a diferentes tipos. Es como lo mismo. Es también por definirse, por probar, conocer. Lo mismo que hace esa niña con hombres, nosotras lo hicimos con mujeres. Y como en el colegio era algo tan normal, era cosa de hacerlo y ya. No había nada que te reprimiera.”
Sin embargo, afuera la cosa es distinta. Daniela nos cuenta su experiencia al entrar a la universidad: “En la U es complicado. Al principio siempre sale el tema, y tú escuchas la opinión de tus compañeros y te vas haciendo una idea. Mis compañeros hombres hablan el tema de la homosexualidad, de los gays, y hablan pestes: los suben y los bajan. Pero no se refieren al tema de las mujeres. Y mis compañeras como que no tienen ninguna inclinación hacia ninguna de las opiniones. Pero al principio en la U me costó mucho. Tú ves que en la U en general como que no se toca el tema”.
Al final, cada colegio actúa como una burbuja que busca proteger a sus alumnos de alguna realidad que resulte lacerante. En algunos, el roce constante de niñas con las mismas inquietudes en torno a la homosexualidad ayuda a que el proceso sea tomado de manera más natural, quitándole el descalificativo “aberrante” a la situación. Y si bien, no son todas las que experimentan, sí se da una aceptación, que de no ser tal, podría actuar como agente represor de la propia identidad de muchas niñas que ven en la homosexualidad su verdadero “yo”.
Colegio de mujeres no es sinónimo de lesbianismo. En los colegios mixtos la situación también se da, sólo que en menor medida, ya que el tema no sólo depende del ambiente, sino de los valores, las familias, y el medio social donde las jóvenes se desenvuelvan.
De haber estado en otro colegio, ¿Habrían sido las mismas? Ni Daniela ni Valentina lo saben con seguridad. Sin embargo, hoy el proceso que las llevó al lesbianismo poco importa frente a los hechos. El jumper, la corbata, la curiosidad y el clóset, se quedaron atrás.

En: http://www.cuds.cl/articulos/5dic07heterocuriosas.htm

9.12.07

24 años de Frente… sin claudicar!!



Invitacion.
24 años de Frente… sin claudicar!!

Conmemoracion en reconocimiento de todos los combatientes protagonistas de la accion operativa que represento la conciencia, independencia y fortaleza del FPMR en el escenario politico de negociaciones inter burguesas para el transito de dictadura a gobiernos civiles continuistas, que puso muy en alto la moral y principios del Frente ante el pueblo, simientes sobre los cuales el rodriguismo construyo su nuevo proyecto político...

Acto Central en Santiago
Reedición del libro "Operación Príncipe" Amunategui 31
13 dic/l9:00 hrs
(Circulo de Periodistas / Metro Moneda)


Escuela de Formación Rodriguisia
Exposicion del Proyecto Politico del FPMR
Calle Maipu 424
11 dic/18:30 hrs.
(Esq. Compañia / El Sindicato)

(Invitación en tamaño real).

20.11.07

La mujer es una mercancía como otra cualquiera

06-11-2007

Entrevista con el antropólogo francés Marc Augé
"La mujer es una mercancía como otra cualquiera"
Il Manifesto

Para el antropólogo francés Marc Augé "la prostitución desvela la verdadera faz del utilitarismo capitalista. Y el espectacular incremento del número de prostitutas en los últimos tres lustros, "es hijo de la globalización". Le entrevistó para Il Manifesto Simone Verde.
Marc Augé, antropólogo francés, autor de la fórmula "no ha lugar", que tanto éxito ha tenido a la hora de representar y aclarar algunas dinámicas de la sociedad contemporánea. Preguntado por las formas de explotación que hoy afectan a 500 mil personas en toda Europa –a más de 30.000 en Italia—, lanza su acusación: "El tráfico de esclavos del tercer mundo es el producto de nuestras sociedades. Se alimenta de necesidades consubstanciales con el actual sistema económico en el que todo, también los seres humanos, se reduce ya a mercancía".
¿Por qué, tras años de disminución, en los últimos tres lustros ha crecido de manera exponencial el número de prostitutas?
Se trata de unos de los sesgos negativos de una globalización en la que todo se convierte en objeto de comercio. También la vida humana. Es un fenómeno que se da en ambos sentidos: a través de la importación de esclavas que se venden en las aceras de nuestras calles, pero también, gracias al turismo sexual, en países en los que la pobreza es tan grande, que fuerza a muchas mujeres a poner el propio cuerpo en almoneda. Un fenómeno que se ha desarrollado incluso en concomitancia con la ampliación de las economías nacionales y de los mercados.
Así pues, ¿la prostitución como el negativo de nuestro sistema económico y social?
La prostitución es un fenómeno extremo, y precisamente por eso permite reconocer más fácilmente las estructuras sociales dominantes. En el caso de la Europa de hoy, refleja de manera particularmente explícita y clara la cultura netamente utilitarista y comercial del capitalismo. Un cultura en la que todo, hasta la existencia individual misma, se convierte en instrumento de satisfacción del consumo. Una cultura que teoriza la libre circulación de las mercancías, obligando así a las personas que quieren llegar a Occidente a transformarse en bienes de consumo.
Con todo, las nuestras son sociedades en las que hay una relativa libertad sexual.
Es verdad, pero la ilusión de una transformación antropológica, característica de los Sesenta, era eso, una ilusión. Desaparecida, por ejemplo, la perspectiva de una paridad completa hombre-mujer, determinados modelos ancestrales han reaparecido con todas su raóces intactas. Razón por la cual muchos clientes sostienen que andar con prostitutas les permite hacer con ellas cosas que no pueden hacer con sus mujeres. Con la diferencia de que, hoy, aquellas pulsiones ancestrales asumen características típicas de nuestro tiempo, y se expresan en relaciones troqueladas por el sistema en que vivimos. La cultura consumista, por ejemplo, estimula la prostitución llenando nuestra vida cotidiana con un sinnúmero de imágenes eróticas, a fin de generar nuevas necesidades, nuevas exigencias y nuevas tajadas de mercado.
En un reciente estudio francés aparece una elevadísima tasa de violencia de los clientes sobre las prostitutas.
Se trata de un fenómeno muy complejo, en el que entran en juego los clásicos mecanismos de dominación machista. En el caso específico, el hecho de que estas mujeres no sean prostitutas, sino verdaderas esclavas, personas que no han elegido desarrollar esa actividad, sino a las que se les ha impuesto por la fuerza, las hace todavía más atractivas para un cierto sadismo que se nutre de la imagen del blanco dominante que maltrata a la mujer, ser más débil, y encima, perteneciente a poblaciones consideradas inferiores. Tal es el esquema, alimentado y difundido por los medios de comunicación y por la naturaleza archicomercial del actual capitalismo. Razón por la cual, hoy, las prostitutas no son ya seres humanos, sino objetos de usar y tirar, una vez usados.
¿Cómo analiza usted el fenómeno fuera de los grandes centros habitados, en el campo o en los centros provinciales?
Es una prueba más de un tipo de globalización consistente en someter el territorio a las exigencias del consumo. Un fenómeno que coincide con las desaparición, cada vez más clara, de la distinción entre campo y ciudad. Para darse cuenta de eso, basta viajar: no existen ya oasis o discontinuidades en la explotación del territorio. Las prostitutas-esclavas no son una excepción; están disponibles por doquier.

Marc Augé es un reconocido antropólogo francés.
Traducción para www.sinpermiso.info: Casiopea Altisench

Il Manifesto, 3 noviembre 2007

En: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=58582

18.10.07

Fracturas de la heterosexualidad hegemónica

12 de agosto de 2007

Fracturas de la heterosexualidad hegemónica:
Transitando las rutas hacia la diversidad sexual

por Emilia Torres Robles

http://www.opcionbi.com/

Diverso: diferente, distinto, según el Diccionario Larousse. En el conocimiento de sentido común entre la heterosexualidad y la diversidad sexual hay una brecha. Al parecer, un abismo donde las personas heterosexuales están de un lado y la otredad (gays, lesbianas, bisexuales, personas travestis, transgénero y transexuales) se encuentran del otro lado, ajenos, lejanos. ¿Es posible hablar de una heterosexualidad diversa sin remitirnos a las identidades que tradicionalmente se nombran dentro de la llamada diversidad sexual? La respuesta es afirmativa y, de hecho, nos daremos cuenta que hay más heterosexuales diversas y diversos de lo que podríamos en un inicio imaginar. En un primer momento diremos que el término heterosexual surge años después que el de homosexual. Según Katz el término homosexual fue usado por primera vez en 1869, mientras que el de heterosexual está registrado en el Oxford English Dictionary Supplement más tarde, en 1901. Lo más interesante es que el término heterosexual era utilizado, en ese entonces, para designar individuos que tenían inclinaciones por personas de ambos sexos. Sólo más adelante y con el uso común, en el primer cuarto del siglo XX, el término adquirió la connotación que tiene ahora, es decir, la del ideal sexual y erótico de la atracción por la diferencia sexual.
Es así que el término heterosexual, en una primera aproximación, nos remite a la idea de la atracción erótica por las personas del otro sexo. Sin embargo, la heterosexualidad no se reduce a esta definición, sino que se compone de otros elementos que constituyen, lo que llamaremos una heterosexualidad hegemónica.
Michel Foucault, en su Historia de la Sexualidad, plantea los dispositivos de sexualidad que se implementaron a partir del siglo XIX y que comienzan a reconocer la heterogeneidad sexual, pero a partir de la desviación, es decir, a partir de considerarlas como anormalidades o enfermedades. Si se reconocen las desviaciones, ¿cuál es, entonces, el punto de partida para determinarlas?
Precisamente, esta interrogante nos lleva al modelo de heterosexualidad hegemónica instaurada en las sociedades occidentales que se caracteriza por tres componentes principales: la relación hombre-mujer; la monogamia y la energía sexual dirigida hacia fines reproductivos. Veamos de manera más detenida cada uno de estos componentes y las fracturas que colocan a la heterosexualidad en el escenario de la diversidad sexual:
a) Relación hombre-mujer. Esta relación parte de la idea de que lo natural es la atracción erótico-afectiva entre un hombre y una mujer. Sin embargo, la cuestión no solamente queda en la simple interacción entre hombres y mujeres, sino que está implícita una manera determinada de relacionarse. Como ya se ha hablado desde los planteamientos feministas, cada sociedad determina las expectativas respecto al ser mujer y el ser hombre en cuanto a formas de ser, comportarse, actividades, roles, expresión de sentimientos y, por supuesto, las formas en como deben interaccionar hombres y mujeres en una relación. El modelo hegemónico de heterosexualidad dicta estas pautas, las cuales se caracterizan por mantener condiciones desiguales, en desequilibrio de poder y contrapuestas entre hombres y mujeres en varios aspectos. Por ejemplo, de los hombres se esperan actitudes como la iniciativa para establecer una relación con una mujer ya sea afectiva o eróticamente, la “caballerosidad”, el rol de proveedor económico, la toma de decisiones en asuntos de pareja, la protección de la mujer que en ocasiones se llega a puerilizar, la capacidad de establecer relaciones con las mujeres de acuerdo a su “categoría”, la experiencia sexual y la integración de la pareja en sus actividades, por mencionar algunas. En el caso de las mujeres, las expectativas son: comprensión, apoyo emocional y empatía hacia su pareja, una actitud de espera con respecto al establecimiento de relaciones de pareja así como pasividad en la expresión de la sexualidad y la asunción de responsabilidades en el ámbito privado, entre otras.
Así mismo, podemos decir que la heterosexualidad hegemónica tiene como sustento la misoginia, la cual se expresa en diversos actos y omisiones, como violencia de género, así como la homo/lesbo/bi/transfobia. Esta es una práctica bastante común y tiene como base estas visiones dicotómicas de lo masculino y lo femenino, hombre y mujer, dominante y dominado, cultura y naturaleza, que además se insertan en una relación verticalizada de poder.
Hablar de una heterosexualidad diversa en la relación hombre-mujer implica colocarnos en el terreno de la desarticulación de las relaciones de dominación y poder de lo masculino sobre lo femenino. Es decir, las y los heterosexuales diversos buscan establecer relaciones intergéneros sin replicar los roles de hombre y mujer tradicionales; así mismo, tratan de establecer estas relaciones en condiciones más horizontales y equitativas. Además, también implica hablar de la construcción de identidades y/o subjetividades de género diversas, es decir, de femineidades y masculinidades distintas a los modelos estereotipados.
Otra forma de heterosexualidad diversa es la que reconoce que las fronteras entre las diferentes orientaciones sexuales e identidades genéricas son laxas y que si bien, una persona se identifica y se vive como heterosexual, puede reconocer la belleza en personas de su mismo género; sentirse atraída sin que esto implique un deseo erótico, jugar al nivel de las fantasías con diferentes posibilidades e inclusive haber tenido o tener en algún momento y período de su vida, prácticas y vivencias no heterosexuales. Incluso existen algunas personas que se nombran e identifican como heteroflexibles o como algunas/os dicen “heterosexuales con las ventanas abiertas”, haciendo referencia a esta gama de posibilidades que traspasan el abismo que tradicionalmente se ha creado: la heterosexualidad y la otredad que implica todo lo que se concibe como lo diferente.
También habría que plantear si las personas que se relacionan con hombres y mujeres transgénero y transexuales podrían considerarse heterosexuales; es decir, un hombre que se relaciona con una mujer transgénero o transexual ¿podrían considerarse una pareja heterosexual? Desde mi punto de vista, así lo es y de hecho, hay varias mujeres y hombres transgénero y transexuales que se asumen y reconocen como heterosexuales; también aquí hablaríamos de una heterosexualidad diversa y no de una situación de HSH (hombres que tienen sexo con otros hombres), por ejemplo.
En la misma situación se encuentran las personas que se travisten y que se identifican como heterosexuales; es decir, el travestismo no significa un cambio o modificación en la orientación sexual. Existen muchas parejas heterosexuales, donde –por ejemplo- la pareja hombre se traviste, sin que esto implique que la persona en cuestión cambie su orientación sexual.
De igual manera se incluye la construcción de una heterosexualidad no homo/lesbo/bi/transfóbica, es decir, de mujeres y hombres con una postura de aceptación e inclusión de las expresiones de la sexualidad no hegemónicamente heterosexuales.
b) La monogamia. Otro de los componentes de la heterosexualidad hegemónica es la monogamia. En este caso, este aspecto monogámico de la heterosexualidad hegemónica no sólo se refiere al establecimiento de una relación exclusiva entre un hombre y una mujer sino que implica un lugar y una forma de establecer esta relación: en el contexto del matrimonio y que dure para toda la vida o como se dice comúnmente “hasta que la muerte los separe”.
Sin embargo, aunque éste es el mandato social, podemos observar que las desigualdades de género también se denotan en este aspecto, ya que existe una doble moral con respecto al ejercicio de este tipo de monogamia al haber un permiso social, en el caso de los varones, para establecer otras relaciones fuera del matrimonio –siempre y cuando sean “discretas”- a diferencia de las mujeres en donde las relaciones extramaritales son sumamente condenadas.
Por otra parte, la consigna de que la monogamia además debe ser para toda la vida o por lo menos duradera, coloca a todas las otras formas de relación que no cumplan con este criterio como inestables e inmaduras.
Es así que la heterosexualidad diversa, en este rubro, implica diferentes formas de establecer relaciones monogámicas además del contexto del matrimonio; por ejemplo, mujeres y hombres que desean vivir en unión libre o establecen acuerdos de mantener una relación de pareja sin implicar necesariamente vivir juntos; por ejemplo, cada quien tiene su casa y pasan tiempos o momentos en una u otra; mujeres y hombres que establecen diferentes tipos de vínculos afectivos y/o eróticos entre ellos.
Así mismo, se incluyen los diferentes tipos de relaciones no monogámicas en donde existe un mutuo acuerdo de las personas implicadas, como es el caso del poliamor; es decir, personas que reconocen que pueden enamorarse de más de una persona de manera simultánea y establecer relaciones de pareja abiertas y responsables con ellas al mismo tiempo. También aquí caben aquellas mujeres y hombres que no desean tener pareja.
En este rubro también se consideran las y los heterosexuales que conforman familias diversas: los hogares monoparentales, las familias compuestas, las parejas que no desean tener hij@s, etc.
c) La energía sexual con fines reproductivos. Finalmente, el otro componente de la heterosexualidad hegemónica es la canalización de la libido hacia la reproducción. Uno de los sustentos para justificar la existencia o natura de la heterosexualidad es la culminación del vínculo hombre-mujer con la procreación de hijas e hijos. Es por ello que, como lo comenta Foucault, desde el siglo XIX se comienzan a patologizar o anormalizar todas aquellas prácticas que no persiguieran este fin.
Desde este punto de vista, las heterosexualidades diversas incluyen aquellas prácticas sexuales que no persiguen la procreación, que reconocen el placer como parte de la experiencia erótica-afectica y que van desde las mujeres y hombres heterosexuales que deciden no tener hijas e hijos hasta todas las prácticas sexuales que más bien tienen como búsqueda o fin el placer. Así mismo, se consideran las prácticas que desgenitalizan las relaciones sexuales, es decir, que no están centradas solamente en el coito. También se incluirían las prácticas que en un determinado momento se consideraron “parafilias” y que ahora se conocen mejor como expresiones comportamentales de la sexualidad. Éstas pueden ejercerse en diversos grados e incluso algunas se han convertido en nuevas identidades sociales, como es el caso de las personas leather y sadomasoquistas. Es importante mencionar que todas éstas son ejercidas en un marco de mutuo acuerdo –no impuesto- y libres de violencia. También están las y los heterosexuales swinger que, de común acuerdo, deciden llevar a cabo prácticas de intercambio de parejas en el ámbito erótico como una posibilidad más.
Para concluir, la desarticulación de todos o alguno de estos componentes de la heterosexualidad hegemónica, construyendo formas diferentes de relación entre hombres y mujeres, nos coloca a las y los heterosexuales diversos en el escenario de la diversidad sexual.

En: http://anodis.com/opcionbi/magazine.asp?id=140

15.10.07

Femicidio y políticos


ARTÍCULO / octubre 2007

Cuestionamiento mediático


Femicidio y políticos

"Desde los años 90, el Movimiento Feminista de Chile viene hablando contra la Violencia hacia las Mujeres y desde mediados de los 90, el Feminismo autónomo sale a la calle a denunciar el machismo, el clasismo, el neoliberalismo imperante contra las mujeres… Pero son Trivelli y “Lily” (la feminista derechista), quienes reivindican el Femicidio cuando éste atrae atención y divisas políticas"

Por Victoria Aldunate Morales *
¡El Crimen contra mujeres no es un caballo de troya señor Trivelli (1) y compañía! ¡Usted es parte de una Concertación de Partidos por la Democracia responsable de la persecución actual a los pueblos originarios de $hile por la que Juana y Luisa Calfunao (2) están presas y llevan un mes de huelga de hambre!
Y señora Lily Pérez, señor Sebastián Piñera: ¡No pueden con esa cara dura, penetrar el activismo contra la Violencia hacia las Mujeres, y su expresión más cruda, el Feminicidio que es Crimen contra la Humanidad, un crimen tan deleznable como las desapariciones, ejecuciones y torturas de las que ustedes mismos han sido cómplices en el $hile de los 70 y los 80!... ¿O pueden?… Somos mujeres, no somos “No Hombres” ni hombres defectuosos. No queremos ser contenidas en el supuesto genérico “Hombre”.
Es así: muchas feministas no queremos que nos digan “señora”, que define a “la mujer de un hombre”, ni “señorita”, que define a aquella que ningún hombre “eligió”. No somos el satélite de nadie. MUJER basta -no sobra- es una definición en sí misma. Lo mismo pasa con femicidio, define el acto de asesinar a una mujer por ser mujer. Es decir que se la mata “por no cumplir con el rol de género que le asigna el Patriarcado”, por resistirse, por dejar de tolerar, por salirse de la dinámica machista. El concepto que surge del trabajo de Diana Russell y Jill Radford en su texto “Feminicid” (3), podría ser traducido directamente al español como Feminicidio. Se trata de crímenes de odio contra las mujeres. Es el conjunto de formas de violencia, que muchas veces, concluye en asesinatos.
Así es, no nos molesta encontrarles la razón a mujeres feministas de habla inglesa, de habla suahili, de habla darí (lengua afgana) o de cualquier otro idioma del mundo, porque muchas feministas no tenemos patria (tal vez, ni siquiera matria) –“ni dios, ni patrón, ni partido, ni marido”-. No tememos ser acusadas de “estar penetradas por ideas foráneas”. (Por otra parte, a muchas ni siquiera les interesa la penetración). No hay regla. Podemos ser lesbianas o no serlo (y no perder las esperanzas de serlo). Podemos ser ecofeministas, indígenas, podemos ser autónomas, radicales, marxistas, anarcofeministas, ecologistas, psicoanalistas, humanistas, podemos ser activistas, pensadoras, investigadoras, filósofas, teólogas, trabajadoras, empleadas, campesinas, urbanas, jóvenes, viejas, gordas, flacas, blancas, negras, indias, mestizas… Pero lo que no podemos ser es: racistas, fascistas, neoliberales y entreguistas de nuestro movimiento a varones que surgen desde el poder establecido, responsables de políticas públicas que nos dañan, y a mujeres derechistas que se aprovechan de su sexo.
No se trata de que “mientras más gente esté en el tema, mejor”, No, porque muchos y muchas, sólo lo abusan para vaciarlo de contenidos políticos.
ACTIVISMO CONTRA EL FEMICIDIO NO ES POLÍTICA DE DICTADURAS
Lelia Pérez, sobreviviente de la dictadura de Pinochet, mirista en los 70, feminista actualmente, recordaba en los 90 que los torturadores trataban a las mujeres como tontas útiles de los hombres.
- ¡No te creai' que por ser mujer, te voy a tratar mejor!- fue lo primero que oyó cuando llegó al centro de detención (4). ¡Y claro que no! Los agentes de la DINA hacían orgías violadoras los Años Nuevos: violaciones con objetos y animales, torturas delante de algún familiar (pareja, hijos e hijas), obligación de escuchar el llanto de sus niños y niñas, abortos por tortura o embarazos por violación. Eso, señora Lily Pérez y señor Sebastián Piñera, fue violencia política fascista dictatorial avalada e instalada por la derecha golpista de la que ustedes son tristes herederos. Fue violencia contra la izquierda chilena y también violencia misógina. Les explico: MISOGINIA: otra palabra nuestra que significa odio y desprecio por las mujeres y lo femenino.
A las mujeres, había que ponerlas en su lugar, mostrarles que deben estar entre 4 paredes y no metidas en política, eran culpables de ser “mujeres de terroristas”, “maracas”,” comunachas”, “upelientas”… ¡Acuérdense de los brindis con champaña el 11 maldito, que, por lo demás, siguen celebrando hasta la actualidad 2007!
LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES TAMBIÉN ES POLÍTICA, Y FASCISTA
Es una política sistemática de control y dominio sobre los cuerpos, las acciones, los pensamientos y las psiquis de las mujeres. Se trata de mostrarles dónde está el límite femenino (como a los judíos de la Alemania Nazi o a los palestinos en el actual Estado de Israel). Esta Violencia no es una excepción, ES LA NORMA DEL PATRIARCADO y toda forma de violencia política sistemática tiene un componente de misoginia. También aquellas violencias dirigidas contra otros grupos humanos como los y las indígenas (violencia racista) o contra las y los vendedores ambulantes, que es violencia económica neoliberal que fomenta el libre comercio para los ricos, pero se los prohíbe a los pobres.
Muchas veces los tratos a las mujeres son especialmente deningrantes y centrados en el cuerpo sexual de las mujeres. El 9 de septiembre recién pasado una profesora y dos alumnas detenidas en la marcha en conmemoración del 11 de septiembre, fueron vejadas sexualmente en la sexta comisaría de Recoleta, en Santiago, en plena “democracia” (5) como en los mejores tiempos de dictadura. Hablo de lo que sé: así pasó con las detenidas el 1º de mayo del 79 y a muchas otras, en los 80, las violaron luego de introducirlas en autos sin patentes. Son muestras de Violencia política y misógina contra mujeres y niñas.
FEMICIDIO Y FEMINICIDIO
El conocimiento se produce y elabora, el lenguaje está vivo y en varios siglos de Feminismos hemos creado muchos conceptos, miradas, posturas, estrategias e ideas diversas. Incluso, hemos producido unas ideas feministas cuestionadoras de otras ideas feministas, porque los Feminismos, no sufren de una “única línea política” desde alturas eclesiásticas o partidarias. Así, podemos adoptar el concepto Feminicidio como Genocidio de mujeres. Es el fenómeno al que asistimos hoy en $hile y en todo el mundo, que significa más que una mujer asesinada por el agresor–que no es poco- el exterminio de mujeres, en un 99 por ciento de los casos, a manos de hombres y grupos de hombres. En $hile los grupos de hombres se encubren tras uno sólo. En el caso de Alto Hospicio, hay un solo condenado, aunque las familiares de las niñas y mujeres asesinadas nunca han creído, por las características de los femicidios, que hayan sido perpetrados por un solo agresor (6).
En el caso de Cynthia Cortés Pérez en Valdivia, sucede lo mismo, ella salió de la fiesta de su universidad con 5 jóvenes varones (varios, hijos de señores influyentes, excepto el condenado) (7). Feminicidio es un fenómeno cometido, por individuos femicidas: maridos, convivientes, amantes, pololos, novios o ex parejas, compañeros de estudios o de trabajo. También padres, hijos, otros familiares masculinos que no asumen las resistencias, las rebeldías, la negación a sus reglas de parte de sus víctimas. Pero también son cometidos por grupos: policías, cafiches, mafias masculinas, prostituyentes (clientes) de mujeres y niñas en el comercio sexual o no. Otras veces, los femicidas son agentes de dictaduras políticas, militares, paramilitares, también guerrilleros: varones en conflictos armados que consideran que violar y matar a las mujeres del otro bando es una “buena táctica”. Y otras veces, señor Trivelli y señoras y señores de la Concertación, los agresores son fuerzas especiales de Estados represivos contra mujeres de pueblos originarios o guardias privados de empresas forestales a los que el Estado y el Gobierno ampara.
Guardias privados que las persiguen, las golpean, las maltratan y que con la complicidad de las policías del Estado, las confinan en cárceles y pueden llegar a matarlas, ya sea directamente o por omisión, como podría suceder ahora con las hermanas Calfunao que su Gobierno no quiere reconocer como presas políticas.
FEMINISMO Y RACISMO NO CONJUGAN
Para nadie es un secreto que los colonizadores fueron huincas: violadores, ladrones y asesinos. Nosotr@s, huachos y huachas, hijos e hijas de una Historia patética, mestiz@s tod@s, hemos ido eligiendo adónde estar: si en el arribismo racista y clasista, o en la radicalidad antiimperialista y antineoliberal. Porque cuando se trata de Historia de exterminios no hay medias tintas: estás con ellos (los exterminadores) o contra ellos. Puede que haya otros pasajes de las Historias de los pueblos en las que puedas asumir matices, pero cuando se trata de genocidios contra grupos humanos como las mujeres, l@s indígenas o l@s negr@s, no hay caso. Si eres de izquierda, pero no reconoces el Feminicidio y la Violencia contra las mujeres como un fenómeno estructural, entonces eres patriarcal. Y el Patriarcado no es revolucionario porque no re-evoluciona nada, más bien se pudre en sus consignas vaciadas de contenido como las soviéticas. Y si eres feminista, pero no reconoces el racismo, el clasismo, si no te importa la pobreza creada por el neoliberalismo y la persecución a los y las mapuche, entonces eres racista, y el racismo niega el feminismo porque ¿qué es el origen del Feminismo, sino la resistencia, rebeldía y la propuesta social, cultural, filosófica y política de un grupo humano esclavizado que se rebela y libera?
MAPUCHE VIOLADAS Y HECHAS ABORTAR POR EL ESTADO CHILENO
Juana Rosa Calfunao, lonko de la comunidad mapuche Juan Paillalef, de la comuna de Cunco, XI Región, en Chile, ha sido detenida varias veces y juzgada por delitos como “desorden público” y “amenaza a carabineros”. Nada nuevo, como todas las persecuciones de la Historia contra mujeres, negros o indios. Su madre también estuvo presa. En 1913, se les entregó a esa comunidad títulos sobre 120 hectáreas de tierras, pero unos años después vino la primera venganza $hilena latifundista: desapareció la esposa del hijo de Juan Paillalef, cuyo nombre no sabemos porque la bibliografía a que hemos accedido la nombra sólo como la esposa de… Ella fue violada y hecha desaparecer, y sabemos que su marido falleció en la cárcel de Valdivia por maltrato y sus hijos fueron perseguidos. En 1950, la madre de Juana Calfunao asumió el rol de Lonko y en 1973, con el golpe fue detenida en la cárcel de Temuco durante dos años, y torturada. En 1983, Juana Calfunao asumió el rol de Lonko y en mayo de 2000 fue detenida junto a su esposo y su hijo, por carabineros. Todos fueron golpeados y a Juana, los golpes le provocaron un aborto. En marzo de 2001, durante una manifestación mapuche en Temuco, su hijo fue víctima de una golpiza de la policía, ella lo defendió siendo también golpeada y dejada sin conocimiento. También le mataron a sus mascotas. En diciembre de 2005, fue allanada y detenida con su hermana Luisa y puestas ambas a disposición del tribunal de garantía, donde se determinó que se trataba de una detención ilegal y se les liberó, pero en enero de 2006 Juana fue detenida nuevamente y hoy se encuentra junto a su hermana en el Centro de reclusión femenino de Temuco. Llevan un mes en huelga de hambre (8). El Estado $hileno encabezado por la Concertación y la Presidenta Bachelet, callan sobre estos atropellos, y los medios masivos de comunicación se hacen cómplices.
DERROCHE DE ACTIVISMO FEMINISTA
Ahora, algunos de los rostros concertacionistas como algunos de los rostros derechistas $hilenos, intentan usufructuar del Feminicidio. Lily Pérez, la secretaria de Renovación Nacional, partido golpista, neoliberal y racista “está en la onda” de tipificar el femicidio, y Marcelo Trivelli, democratacristiano (partido que estuvo en su momento en la génesis del golpe pinochetista) quien dijo hace 2 meses a un programa farandulero de TV que se siente “preparado para entrar en La Moneda”, “colocó 40 cruces en Plaza Italia como homenaje a mujeres muertas por femicidio”. Por su parte, en un reportaje de investigación claramente profundo, de El Mercurio (que ya sabemos que miente) remata diciendo que: “Tres femicidios en una semana prueban el alza de estos crímenes después de las fiestas” y que “el alto consumo de alcohol serían gatillantes de la violencia extrema de algunos hombres contra su mujer” (9)… Definitivamente, se aplicaron… Hace 2 años que grupos feministas autónomos denuncian la Violencia estructural contra las mujeres y el femicidio en la calle y en los muros. Desde los años 90 el Movimiento Feminista de Chile viene hablando contra la Violencia hacia las Mujeres y desde mediados de los 90, el Feminismo autónomo sale a la calle a denunciar el machismo, el clasismo, el neoliberalismo imperante contra las mujeres… Pero son Trivelli y “Lily” (la feminista derechista), quienes reivindican el Femicidio cuando éste atrae atención y divisas políticas.
CARTA AL CINISMO
Primero: tipificar el Femicidio no será más que cambiar la denominación de parricidio por Femicidio: una palabra por otra. “Beneficiará” a las muertas no a las sobrevivientes. Por lo demás, contempla sólo los casos en que ha habido una relación de pareja entre víctima y agresor, nuevamente quedan fuera, las novias, las jóvenes sin hijos, las adultas sin hijos, las lesbianas que sufren femicidio en pareja lésbica, las prostitutas asesinadas por prostituyentes, las mujeres asesinadas por mafias, y todas las mujeres asesinadas por amigos, compañeros de trabajo o estudios, vecinos y cualquiera que la mate por ser mujer. Segundo: Hicieron y reformaron una Ley VIF, que contribuyó a una política comunicacional y de imagen de la Concertación, pero no le pusieron ni un peso de plata: la prueba está que no no alcanzan los carabineros, las consejeras técnicas, las jueces y juezas, las y los fiscales, las horas de trabajo de las y los funcionarios (hay 258 jueces de familia y 392 mil causas). Tercero: Los femicidios no se originan en los feriados o “el alto consumo de alcohol”. Borrachos y abstemios matan mujeres en días festivos o no. El Feminicidio es un crimen que no necesita alcohol, drogas o pobreza, sino un crimen patriarcal estructural, surgido de una sociedad jerárquica, masculinista y discriminadora. Cuarto: ¿Listo para La Moneda don Marcelo Trivelli?... (bueno, usted y varios más, según hemos escuchado)… ¿Cuántos votos espera sacar de su nueva perfomance de género? ¿y usted señor Piñera, cree que este año le irá mejor con estas feministas declaraciones?... A NOSOTRAS El Patriarcado y sus legislaciones anacrónicas no van a reconocer que las mujeres mueren por machismo y misoginia, nunca. Pareciera que todo este teatro, y disculpen l@s verdader@s artistas, se trata del “pacto social” propuesto recientemente por la Presidenta Michelle Bachelet a la oposición y de “centrar” la “acción previa al 2008” (año de elecciones municipales) “en los grandes temas que preocupan al país”... (10).
La Violencia contra las Mujeres no se enfrenta con leyecitas surgidas de la verborrea derechista (o de la derecha de la izquierdas). Cuando se acosa moralmente (sexualmente) a la mitad de la humanidad y se lo hace desde la normalidad de siglos, cuando se mata a la mujer por un acto patriarcal, no sólo se asesina el cuerpo biológico de ella, sino también se elimina una construcción defectuosa: una individua que debió ser pasiva y tolerante al varón y al Estado masculinizado, pero que se rebeló. Cuando se persigue a los y las mapuche se prosigue con el exterminio histórico de indios insumisos. Cuando se humilla a mujeres que conmemoran el 11 pinochetista, se persigue la memoria revolucionaria de las mujeres. El agresor no sale de su estupor: ¿Cómo han podido rebelarse, las mujeres, las mapuche, cuando se las ha entrenado siglos en la desesperanza aprendida? Han podido y lo seguirán haciendo. Sucede que no creemos en las mesas de diálogo, las mediaciones, las conciliaciones, las reconciliaciones, y menos en los pactos entre derechas.
1. Marcelo Trivelli: precandidato presidencial, político democratacristiano, ex-Intendente de Santiago.
2. Juana y Luisa Calfunao son mapuche, Juana es lonko mapuche, una autoridad de dicha comunidad. Ambas, se encuentran encarceladas desde fines de 2006 por defender las tierras de la comunidad, que empresas forestales quieren arrebatarles.
3. Feminicide/The politics of woman killing, Prentice Hall International, Nueva York, 1992.
4. Periódico Feminista PUNTADA CON HILO, Nº 3, AÑO 1, Septiembre 1994. Acosos a detenidas 9 de septiembre de 2007
5. El Mostrador.cl, 11 de septiembre de 2007. Hubo detención ilegal, torturas, abusos sexuales contra la profesora Claudia Macarena Fernández Contreras y las alumnas Tamara Figueroa Valdivia y María José Soto Raby en la Sexta Comisaría de Carabineros, en calle Gavilán 1980, Recoleta, Santiago. Los funcionarios policiales llevaron a cabo la humillación y Vicepresidente de la República tomó la determinación de impedir el paso de la marcha organizada por la Asamblea por los Derechos Humanos por la calle Morandé.
6. Entre 1999 y 2001, en Alto Hospicio, ciudad perdida en el norte pobre de Chile, 15 niñas y mujeres desaparecieron. Cuando aún no se sabía el paradero de las niñas la policía desestimaba las denuncias de sus madres y decía que “se habrían ido de putas” (eran niñas pobres). En 2001, Julio Pérez Silva, fue condenado por la violación y asesinato de 14 de las desaparecidas, ya que la número 15, se salvó de la muerte, escapó y lo denunció, lo que nunca ha estado claro es si cometió los hechos solo.
7. Cynthia Cortés Pérez, estudiante de 1º Año de Arquitectura de Universidad Austral de Valdivia desapareció en 1 de noviembre de 2003, desde una fiesta de su Universidad, y su cadáver apareció semienterrado en el fango del Jardín Botánico, a orillas del río Calle Calle, a 50 metros de la Escuela de Arquitectura, lugar que había sido revisado cada día desde hacía seis días, por cuadrillas de familiares y amigos. Tenía señales de asfixia por estrangulamiento, golpes en el cráneo, muestras de haber sido arrastrada, una herida profunda en la nuca, estaba semidesnuda, con hematomas en todo el cuerpo y varias muestras de tortura.
8. Cimac / Artemisa Chile, miércoles 25 de enero de 2006
9. “Tendencia ya había sido advertida por las autoridades: Tres femicidios en una semana prueban el alza de estos crímenes después de las fiestas”. El Mercurio 28 de septiembre de 2007
10. “Propuesta de la Presidenta Michelle Bachelet: Viera-Gallo aclara que el "pacto social" se resume en destrabar la agenda legislativa”. El Mercurio. Domingo 30 de septiembre de 2007.

* La autora es activista feminista e integrante de Memoria Feminista / feministautonoma.blogspot.com

27.9.07

Protesta Popular en Chile: UNA VEZ MAS EL PUEBLO HA DICHO BASTA!

Protesta Popular en Chile
UNA VEZ MAS EL PUEBLO HA DICHO BASTA!

La protesta popular del 11 septiembre fue una contundente demostración de un pueblo que de esta manera expresa su repudio a los actuales administradores y beneficiados de un modelo económico y social del cual las y los trabajadores, jóvenes y pobladores chilenos nada bueno pueden esperar.
Y tal como ocurrió el 29 de marzo, y también el 29 de agosto, esta última es la manifestación concreta de los efectos que pueden ocurrir cuando por ejemplo, según las propias estadísticas oficiales, más un millón de chilenos ganan menos o igual que el sueldo mínimo líquido vigente, y más de la mitad de los trabajadores, es decir unas 4 millones de personas en Chile (54%) percibe ingresos iguales o por debajo los 216 mil mensuales, según arroja la encuesta Casen 2006.
Esta tremenda brecha de desigualdad y marginación de derechos y servicios básicos, es el fuego lento en que va creciendo la movilización del pueblo, y los actuales gobernantes lo saben, aunque hacia fuera manifiesten su "extrañeza" por la masividad y la fuerza de estas movilizaciones, recurriendo al recurso fácil de criminalizarlas y meterlas al saco de la delincuencia común, el bandidaje o el narcotráfico, o bien haciendo condenas moralistas e hipócritas a la violencia y "el vandalismo" en general.
Michelle Bachelet declaró recientemente "...no podemos permitir que unos pocos lo transformen (a Chile) en un país violento ", y nosotros decimos ¿quiénes son de verdad esos pocos que generan la violencia social y política de la que tanto se habla?... Es justamente aquella minúscula franja de la población que concentra la riqueza y la propiedad, que explota y mantiene con sueldos miserables a la gran masa de los chilenos. Entonces, si de verdad al gobierno y la derecha le preocupan los efectos, pues que no generen las causas, la violencia social seria un fenómeno residual y no creciente como hoy, si no existiera la violencia originaria, estructural, radicada en la base de nuestra sociedad. Pero a ellos no se les ocurre nada mejor que elaborar nuevas "agendas de seguridad" y nuevas medidas que endurecen las leyes ya existentes, es decir apagar el fuego con bencina (hay que recordarles lo que hizo el pueblo cuando la dictadura decidió "poner mano dura").
Estas ultimas movilizaciones, y su forma de expresarse, no son atribuibles únicamente a lo estructural o socio económico, también hay que destacar la presencia creciente de la organización y coordinación de las luchas de diversos sectores políticos y sociales. Donde el FPMR junto a otras fuerzas agrupadas en la "Coordinadora por la Protesta Popular" hizo un llamado abierto a esta segunda convocatoria nacional. No vamos a esconder la cabeza ni presentar certificados de buena conducta como hace cierta izquierda en estos días (por sus fines electorales), el Frente sí llamó y protagonizó la protesta en la medida de sus fuerzas, sí llamó a organizar y coordinar la legítima lucha en sus distintas formas, en pos de las demandas y derechos populares, tal como lo ha hecho antes y seguirá haciendo consecuentemente y sin ambigüedades.
Ahora, es innegable que parte de los sucesos acaecidos son expresiones espontáneas e inorgánicas, o bien producto de la intervención del lumpen, pero eso no hace más que ratificar el desafío para los revolucionarios de organizarse mejor, de expandir nuestra presencia e incidencia en los territorios; aquí el problema no radica en la violencia en si misma, sino en desarrollar la capacidad de asumirla y organizarla de mejor manera en torno a objetivos políticos, tal como lo hace hoy el propio bloque dominante.
No hay que olvidar que es el mismo régimen quien genera las condiciones de lo que luego lamenta, con su actitud represiva y torpemente obtusa en restringir derechos básicos como el de manifestarse pacíficamente por las calles de Santiago, provocando y agrediendo a los manifestantes, generando un verdadero estado de sitio en la capital y otras regiones el país, prefiriendo pagar el costo de la represión masiva al de las calles sin transito por un par de horas.
Rechazamos las lagrimas de cocodrilo que desde el poder se vierten por la muerte de un carabinero en medio de la protesta, eso no hace mas que exponer públicamente que para ellos hay chilenos de primera y segunda clase, o acaso la presidente y sus ministros tuvieron la misma actitud cuando el obrero Rodrigo Cisternas fue asesinado por una policía transformada en guardián de los intereses patronales?
En mayo de este año, cuando Rodrigo Cisternas fue ejecutado por Carabineros, nosotros ya decíamos: "que estos señores tengan clara una cosa, los términos de la confrontación los pone el Gobierno y el Estado en general, así que no vengan después a rasgar vestiduras cuando la indignación popular sobrepase con creces los estrechos marcos que esta legalidad les otorga a los más pobres de este país.. "
El camino esta trazado, la organización del movimiento popular y la convergencia social y política entorno a las demandas populares, la lucha organizada y el legitimo derecho a la autodefensa, son la senda delRodriguismo y su propuesta, lejos de las conciliaciones con el poder y la búsqueda a cualquier costo de espaciosen esta legalidad.


Dirección Política Nacional
Frente Patriótico Manuel Rodríguez
Chile, septiembre 2007

24.9.07

Sobre la marcha del orgullo 2007

Sobre la marcha del orgullo 2007

En consideración de la discusión que se generó en la Revista Lésbica Rompiendo el silencio (http://www.rompiendoelsilencio.cl/), en las siguientes cartas contenidas en su sección "Cartas a la directora", (cuyos links aparecen abajo) es que me he dispuesto a responder lo que bajo de los links aparece.

Marcha gay III
Marcha gay II
Marcha Gay I
La Otra Marcha II
La Otra Marcha I
___

Que tal Erika.

Mucho tiempo había pasado sin escribirle, y sin saludarle por estos 5 años de trabajo; los estudios y la revolución me han mantenido ocupado, y mis escuálidos bolsillos me impidieron asistir a la fiesta de RS, para conocernos.

Quiero dar mis propias impresiones sobre la discusión referente a la marcha del orgullo respondiendo algunas cartas anteriores. Mis opiniones las expresaré sin perjuicio de que durante esta semana pretendo aportar en lo logístico al MUMS a vísperas de la marcha del orgullo.

En referencia a lo dicho por Margarita Gómez en la carta " La otra marcha I"…; estoy de acuerdo con ella, eso si, creo que ubicándose adelante o atrás la otra marcha, lo central es que tiene que ir adelante en términos políticos.

Respondiendo a Fernando Muñoz F. que escribió " La otra marcha II", daré mi impresión sobre ciertos puntos de su carta.
1-. No se puede comparar a la Sinfonica con Nicole, ya que el público LGBT prefiere por excelencia el pop, versus la música clásica. Se huele a lo lejos por un lado que Nicole como artista pop quiere expandir su mercado o publico objetivo; en cambio se nota que la presencia de la Sinfonica en la marcha 2006 fue mucho mas desinteresada.
2-. … "pretender uniformar a todos bajo un mismo discurso suena algo autoritario"…: decía Fernando, estoy de acuerdo con ello, pero decir (como en el punto 5) que la otra marcha se realice… "otro día, en otra hora, en otro lugar"... también suena bastante excluyente.
4. Hablar así del movimiento lésbico; sabiendo que las orgánicas lésbicas si hacen activismo todo el año (y sabiéndolo sin necesidad de integrar esas orgánicas) me parece feo, y después sacar en cara el retroceso político que significaría la dispersión del mov. lésbico, me parece aun mas feo.

Respondiendo a Nicolás Poblete, sobre su carta " Marcha gay":

Compañero Nicolás, es cierto, es una pena lo que ud. menciona del cambio de recorrido, pero hay que tener claro que es así este "gobierno ciudadano". El derecho a manifestarse en Chile se ejerce con permiso y bajo las condiciones que da la moneda; o si no pregúntele a lxs amigxs del MUMS lo que les paso en la "besaton"; fuerzas especiales de carabineros lxs custodiaron en un rincón de la plaza de la constitución, de seguro en caso de que gays y lesbianas reaccionaran sacaran sus molotov's de carteritas y pequeños bolsones que algunxs tenían, debido al espacio indigno que asigno el gobierno a ese evento.

Suena interesante la opción conciliacionista de Gael Marquez, en la carta " Marcha gay IV"; aunque no creo que lo de la comisión sea lo de fondo, mas bien creo que lo de fondo es lo político.

Amiga Julia Garcia (respndiendo a su carta " Marcha gay III") y amigas lesbianas (también a los amigos asistentes); si desean seguir ese día marchando hasta la plaza los héroes, les recomiendo llevar un poco de amoniaco por si Fuerzas Especiales intentan responder con gases lacrimógenos a esa idea.

Si desean responderme directamente, esta carta estará abierta en mi blog http://janoengels.blogspot.com/

Gracias,
Andres Lillo.

13.9.07

¿comer o no comer carne?


¿comer o no comer carne?

11.9.07

Denunciando a un tontorrón lesbofobico

Denunciando a un tontorrón lesbofobico


Este gueon escribió el siguiente porteo en un flog de una lesbiana.


osvaldoracing said on 9/11/07 3:18 AM …
Habiendo tanto pico y le gustas las wueonas a la wueona jajajajaj


Denuncielo aquí


el es http://www.fotolog.com/osvaldoracing se dedica a postear cOsas no muy lindas y no menos homofóbicas como lo de arriba...
___________________
Este gueon es tan feo que hasta las locas hetero le dirían que son lesbianas pa' que el no se les acerque. Ni un brillo tonto ktm.
______________

Un bisexual Rojo contra la lesbofobia

4.8.07

La homofobia y los (¿)Comunistas(?)

Esta es una respuesta a unos comentarios vertidos en mi fotolog http://www.fotolog.com/janoengels.
------------------------------------------------------------------------------

El capitalismo de Estado, algo que algunos llaman socialismo, tiene las mismas leyes económicas que el capitalismo, en tanto formación económicosocial, solo que la forma capitalista a secas la administra un grupo de burgueses, a diferencia del capitalismo de Estado que lo administran los burócratas.
La ley a la que me refiero es una ley que refiere a que cuando hay menor natalidad hay menos personas en edad productiva, por tanto el sueldo medio es mas alto, y esto ultimo hace que el capitalista contrate menos gente y dependiendo del giro económico, tiende también tecnologizar la producción y esto ultimo aumenta los índices de cesantía o en su defecto la pauperización de lxs trabajadorxs que solo subsisten vendiendo su trabajo, y esta cesantía o bajos precios de los sueldos producen menores tazas de ganancia del capitalista o burócrata, ya que la población reduciría su capacidad de consumo. El capitalista o el burócrata se ve afectado por este problema en el contexto capitalista.
Las investigaciones no bíblicas sobre la homosexualidad (y la bisexualidad) indican que las personal que han tenido relaciones o deseos o fantasías homosexuales (esto principalmente refiere a grados de bisexualidad entre el homoflexible hasta el heteroflexible) son mas o menos el 20% de la población. Para alegría de tu paranoia heterofascista la homosexualidad no es un fenómeno “que crece” sino que es más o menos estable, y siempre se va a presentar a la baja por la situación homofóbica y conservadora de nuestras sociedades.
La tendencias ha la baja en la natalidad no son un fenómeno en el cual incida la familia homoparental la cual en menor al 10%. De una clase de intervención laboral que tengo me gustaría destacar:
“Considerados en conjunto los distintos tipos de familia, el tamaño promedio del núcleo se reduce desde 4.1 personas en 1990 a 3.9 personas en 2000.”
La reducción de la población y la natalidad tiene que ver mas bien con las expectativas y el sentido de felicidad que tienen, sobre todo las mujeres, que refiere más al desarrollo profesional que al hacer familia.
A la población heterosexual hoy en día no le es significativo tener familia.
En una sociedad como la comunista donde las personas son las dueñas de los medios de producción y los administran directamente, la ley anterior no tendría sentido.
Una amiga mía lesbiana quiere tener hijos ¿Qué pasa si me pide que le regale espermios, y se los doy?. La idea de la discriminación a las minorias sexuales, surgui en la era capitalista, con las investigaciones de la sexologia, mostrando la homosexualidad como una orientación enferma, desde sus metodos objeti...vamente burgueses. (uff seguiria pero estoy chato y perti el hilo)

Por ultimo te recomiendo leer este articulo, sobre masculinidad (también de los trabajadores), en este caso en México:

“Homosexualidad y bisexualidad masculina y construcción de la masculinidad en México”
En: http://janoengels.blogspot.com/2007/08/homosexualidad-y-bisexualidad-masculina.html
_________

Otros textos sobre el tema:

“El movimiento LGTB y la perspectiva revolucionaria”
En: http://janoengels.blogspot.com/2007/07/el-movimiento-lgtb-y-la-perspectiva.html

“Concepción ‘materialista’ de la discriminación a las minorías sexuales”
En: http://janoengels.blogspot.com/2007/02/concepcin-materialista-de-la.html

Homosexualidad y bisexualidad masculina y construcción de la masculinidad en México

8 de mayo de 2007
Homosexualidad y bisexualidad masculina y construcción de la masculinidad en México
por Annick Prieur
SIMPÓSIUM SOBRE EL PODER DEL GÉNERO IMAGINARIO EN MÉXICO

En: http://www.opcionbi.com/

El hombre homosexual afeminado desempeña un papel importante dentro del género imaginario mexicano. Los hombres machos (los machos) y los homosexuales afeminados usan las imágenes de hombres, mujeres, y como una categoría separada, homosexuales, para construir sus respectivas identidades.
El documento está basado en una línea de trabajo que abarca una parte de la clase trabajadora de la ciudad de México y en acuerdos elementales (básicos) de los complicados juegos sociales que involucran a la bisexualidad masculina.
La bisexualidad masculina está muy generalizada en México, pero ello no significa que sea una conducta aceptada: como no se habla al respecto y como no se debe hacer visible, el hombre bisexual no necesita excusas y pretextos para protegerse de cualquier sospecha de que él toma el papel pasivo en la interacción sexual. Mientras esto sea respetado, su masculinidad no se verá afectada por su bisexualidad, como sí sucede con la otra parte, el hombre homosexual afeminado, quien toma lo vergonzoso de esta interacción para sí mismo.
Las prácticas bisexuales pueden compararse con el juego de palabras entre hombres, en el que se efectúan penetraciones simbólicas, cambiando el significado a feminización allí donde se vea implicada una humillación.
Los homosexuales afeminados aceptan su estigma, ayudando así a los hombres bisexuales a obtener las excusas y los pretextos que necesitan, pero defendiendo asimismo una especie de juego con las categorías sexuales: pretenden ser casi mujeres, pero tomando ventaja de su sexo biológico cuando les conviene.
El hombre homosexual afeminado desempeña un papel importante en el género imaginario mexicano. Los homosexuales afeminados utilizan la imagen de los hombres, las mujeres, y de una categoría separada, la de los homosexuales, para construir sus respectivas identidades, oponiendo cada una respecto a la otra.
Las ideas sobre el género están muy ligadas con las ideas de las prácticas sexuales. En el mundo occidental las ideas respecto a la identidad de género están ligadas con la homosexualidad y, más específicamente, con la feminidad de la homosexualidad masculina.
Cuando las ideas sobre el deseo están ligadas a la identidad, la bisexualidad se convierte en una problemática particular, así como la identidad de los hombres se torna ambigua:
• En el norte de Europa, el bisexual frecuentemente ha sido una persona que esconde una parte de sí; que esconde la parte real y muestra la falsa. En consecuencia, la bisexualidad permanece como un fenómeno oculto: breves encuentros en un parque público a altas horas de la noche; relaciones sexuales disfrazadas de amistad; mentiras y sentimientos de culpabilidad.
Pero en otras culturas o en otros tiempos, la bisexualidad masculina (en el sentido de las experiencias sexuales con parejas de ambos sexos) ha sido institucionalizada y pública. El ejemplo más conocido, probablemente, son los antiguos griegos. Foucault (1984) no calificaría a los griegos como homosexuales o bisexuales, términos que actualmente se refieren a una identidad o a un deseo particular.
• Para los griegos, esto –la bisexualidad– era más que una sola cuestión de elección, como cuando uno prefiere la cerveza en vez del vino, o a un jovencito en vez de una mujer. Ello no sería tanto el problema, sino la existencia de reglas que había que respetar. La certeza de los papeles que era necesario mantener.
• El ritual de la homosexualidad entre los baruya en Nueva Guinea (Godolier, 1982) es un ejemplo contemporáneo de la bisexualidad masculina institucionalizada. Los baruya consideran al género algo determinado por sus fluidos corporales, de tal suerte que el nacer de mujeres y el alimentarse con leche materna representa un problema. Así, los varones tienen que alejarse de sus madres para convertirse en hombres y tragar el semen de otros muchachos más maduros para construir su propia masculinidad. Solamente después de este “tratamiento” pueden tener sexo con mujeres. La práctica homosexual es prescrita sin ser entendida como una cuestión, ya sea de amor o de deseo: esto es una necesidad.
Estos ejemplos muestran que la bisexualidad puede ser tolerada e institucionalizada por igual.
Pero en ambos casos, la masculinidad es un problema muy ligado a esta bisexualidad de formas tan opuestas: una, donde la práctica homosexual puede debilitar la masculinidad de los muchachos, y la otra, donde al contrario, les ayuda a construirla.
Siguiendo esta lógica, describiré la bisexualidad masculina mexicana entre la clase trabajadora como un juego interactivo particular de lo abierto y lo oculto, lo visible y lo tácito. Mostraré cómo esta bisexualidad también está muy conectada con las ideas sobre la masculinidad e intentaré encontrar algunos de esos puntos sensibles de la cultura relacionados con la masculinidad.

PANORAMA

Mi trabajo de campo lo realicé en Ciudad Netzahualcóyotl, zona que encierra a una parte de la ciudad de México. Entre 1988 y 1991 pasé un total de seis meses con un grupo de travestis homosexuales, compartiendo sus vidas cotidianas. Mi anfitrión fue un prostituto que ahora trabaja en la prevención del sida. La casa –de este grupo de travestis– es un punto de encuentro para los jóvenes del barrio, así que no tuve que ir a buscar a mis informantes, ellos acudieron a donde yo estuve viviendo.
Estos jóvenes gozan de muy poca privacidad, por lo que, al parecer, saben casi todo uno del otro, llevando a cabo actividades cada vez de manera más abierta. A pesar de saber que yo era un investigador, eso pareció no preocuparles demasiado; pienso que lo tomaron de manera natural, dándome detalles de los aspectos más íntimos de sus vidas. Además de esta observación participante, entrevisté a once homosexuales y a siete de sus parejas bisexuales. Los homosexuales hablaron muy libremente allí donde los bisexuales se mostraron intimidados y dando respuestas muy cortas.
La mayoría de los jóvenes que acuden a la casa está en su pubertad, si acaso algunos tendrán 20 años, y son homosexuales o bisexuales. Caen en dos distintos grupos con base en su apariencia.

1. Aquellos que se autocalifican como homosexuales, son afeminados: todo lo que ellos usan para serlo consiste en mucha ropa de mujer y aquello que les da a sus cuerpos las formas femeninas –ya sea para las dimensiones externas, como las espumas y el rubor, o para las internas, como las hormonas o los implantes. Todos usan nombres femeninos, tienen baja escolaridad y sus oportunidades en el mercado laboral están en la estética –especialistas en el arreglo y corte del cabello– y la prostitución.

2. Me familiarizo mejor con los ligues. Éstos son jóvenes trabajadores que viven frecuentemente en las relaciones establecidas con mujeres. Ellos no están considerados ni como homosexuales, ni como bisexuales, siempre y cuando mantengan lo activo, el papel de la penetración. No conforman un grupo aparte, ni se refieren a sí mismos bajo un término especial. Pero los homosexuales los llaman “los mayates”, un término local para los hombres de apariencia masculina que tienen sexo con hombres afeminados. Yo empleo el término bisexuales, en tanto que, usualmente, al tener relaciones sexuales con mujeres, también las tienen con hombres.
Los travestis homosexuales se consideran a sí mismos, y por el resto también, como una tercera categoría: ni hombres ni mujeres, sino homosexuales.
Este es un patrón de las relaciones homosexuales, establecido en lo más profundo del estrato de la clase trabajadora urbana. Los homosexuales de clase media tienden a un estilo masculino más sofisticado y comúnmente tienen parejas parecidas.
Mayate (hombres bisexuales) es un término para los hombres que tienen sexo con otros hombres sin ser femeninos y sin verse a sí mismos como homosexuales. Frecuentemente su “interés primordial” reside en las mujeres, y al extenderlo hasta abarcar a hombres se encuentran con vestidas –travestis– o, al menos con hombres que puedan ser mucho más afeminados que ellos.
Así las cosas, tenemos que un mayate puede ser cualquiera.
Los estudios cualitativos no han podido estimar cuán disperso es este fenómeno, pero sí cuán fácil es para los homosexuales afeminados tener contactos sexuales con hombres. (Confirmado por Alonso & Koreck, 1988. Carrier, 1985. Taylor, 1986).
Estos son algunos ejemplos de mi trabajo de campo:

• Un homosexual afeminado puede ir al underground (mundo subterráneo o no formal) a vagar por horas y terminar con un hombre que se siente superior o que lo han dejado sentirse así.

• He visto a hombres negociar un minuto para venirse –eyacular– dentro de un coche, asegurándose de permanecer uno muy cerca del otro cuando lo hacen.

• He atendido la confirmación de fiestas donde se baila en la calle, fuera de la casa. Los hombres piden a los gays bailar con ellos y éstos después los llevan al interior del baño para tener sexo.

• En la casa donde viví siempre había algunos homosexuales que seducían al hombre que venía a leer el medidor de la luz, al plomero o al que viniera a hacer cualquier trabajo.

• En las noches, los vecinos venían a tocar frecuentemente el timbre, esperando sexo.

• Los homosexuales que habían ido a prisión me contaron sobre su violación por parte de otros internos, quienes juntos, lo hicieron frente a otros.

• Un hombre puede invitar a bailar a otro o tener sexo con uno más afeminado que él, sin que se le tome como homosexual por su ambiente inmediato y sin causarle conflictos internos de identidad.

Observando la frecuencia y la falta de reserva circundante en estos contactos, uno puede leer entre líneas que la bisexualidad es una especie de comportamiento no estigmatizado ni problemático. Pero uno no puede deducir, automáticamente, que un fenómeno es aceptado únicamente porque se halla disperso y, particularmente, sin llegar siquiera a la esfera de las morales sexuales. Por ejemplo, la infidelidad está sin duda legítimamente dispersa en países como México, sin que allí comience una aceptación moral de ésta. Aquí se juegan papeles de muchos juegos sociales, complicados a la vez, donde uno no necesariamente dice lo que piensa y donde no necesariamente se piensa lo que se hace.
Muchas vestidas lucen completamente como mujeres, luciendo idénticas con sus vestidos. Si no permiten que el hombre las toque, son capaces de tener sexo sin que él descubra que ha tenido una relación anal en vez de una vaginal. Pero es mucho más probable que, en estos casos, los hombres se autoengañen a que sean engañados. He allí lo complicado de estos juegos donde el homosexual le brinda con gusto al hombre las excusas y los pretextos que necesita.
En conversaciones con mayates que no tenían conocimiento de que yo sabía de ellos, negaron que lo fueran. Esto representó una dificultad en mis entrevistas con ellos, pues querían saber qué era lo que yo sabía. Asimismo, en esas entrevistas medio contaron sus experiencias con gays de una forma contraria a la que sus parejas me dijeron respecto a ellos “esto no me ocurre a cada rato y seguro ya no me vuelve a pasar”, y dándome más detalles de su estancia al lado de una mujer.
Pero sus parejas me han dicho que estos hombres han tenido relaciones sexuales con muchos homosexuales y que regresan por más pasado un largo período. ¿A quién debería creerle?
Preferí creerle a los homosexuales, pues no puedo ver por qué ellos no dirían la verdad (siempre han sido vistos como homosexuales de cualquier manera; unas cuantas experiencias más o unas menos, no cambiaría eso para nada). Me dieron explicaciones muy plausibles sobre por qué el bisexual quiere tener una baja notoriedad en sus experiencias homosexuales: todo tiene que ver con mantener la imagen masculina.
Además encontré esta consistencia por cómo los bisexuales se excusaron en las entrevistas: “yo era tan joven, no conocía el amor de las mujeres del todo”, “estaba borracho”, “ellos me pagaron para hacerlo”. Y todo esto no implicó ni un sólo afecto emocional –¡oh no! Cada uno me dijo que reaccionó con náusea la primera vez que tuvo sexo de esta manera. Un trastorno tan severo, que sólo lo llegaron a hacer sin luz o en ciertas posiciones donde sus genitales no permanecieran junto a los del otro. Estas experiencias son tratadas con discreción y por ello generalmente no se habla de ellas.
Pedro cuenta por qué no habla sobre sus experiencias y por qué uno no debe traerlas a colación: “La gente lo tomaría muy mal, o tal vez te repudie por eso. O quizás el asunto vaya tan lejos, que ellos mismos –los homosexuales– se claven y te celen, terminando por fastidiarte la vida”. Estas son palabras fuertes pero bonitas, que muestran ciertamente que el estado de la bisexualidad masculina, que es socialmente aceptable en México, es un gran carpetazo.
La bisexualidad es un secreto sostenido más que una condición aceptada; es donde la discreción va unida a la no verbalización, y la falta de verbalización va unida al hecho de que esta actividad no está separada de otras actividades ni relegada a un ghetto.
Taylor (1986) describe los encuentros homosexuales en las plazas públicas de México: “Al anochecer, hombres se reúnen en las plazas, pueden llegar a hablar un poquito, beber un poco también, fumar algo de marihuana, cautivar en el flirteo y bromear con los homosexuales e ir un poco más allá de eso”. El contacto se da por medio de miradas directas. Si llegan a salir palabras, éstas se usan en código, para hacer notar si se está dentro del juego o no. Si el juego es descubierto, nunca se interrumpe de inmediato, pues así, “nada” habrá pasado allí realmente.

Taylor no aborda las consecuencias psicológicas; sin embargo, yo creo que la organización tácita de esta actividad, al dejar a los participantes libres de mantener lo no verbal, deja a la misma en un nivel semiconsciente (y es aquí, precisamente, donde se vuelve importante lo que implica este juego en cuanto a la propagación del sida). Y es que el aspecto más sensible de los mayates es la práctica sexual. Usualmente siempre reclaman el papel sexual activo. De los que entrevisté, todos coincidieron en que nunca han sido pasivos. Pero nuevamente, con base en lo que sus parejas afirmaron, me inclino seriamente a creer que en eso no dijeron la verdad. Los homosexuales ya me habían dicho que éstos no admitirían haber sido penetrados, porque eso es algo que no se puede decir.El trasero es la zona sagrada. El ser penetrado marca una transición. Un hombre que ha sido penetrado pierde su masculinidad y se convierte en homosexual. Mientras un hombre sea la parte activa, no será amenazado por una relación homosexual, donde el papel activo es más o menos aceptado. Por otra parte, nadie que no lo haya presenciado puede saber lo que realmente pasa en la cama o en ciertos lugares. Es más, es allí donde siempre estará el riesgo de establecer encuentros homosexuales, un riesgo que podría dañar la masculinidad de los hombres, o que puede creerse, ya la ha dañado. Ésta es una razón de tratar dichos encuentros con una suerte de discreción.Los hombres temen convertirse en homosexuales si son penetrados, pues pasarían de una categoría a otra, como cuando, en el mismo sentido, una muchacha que es penetrada “se convierte en una mujer” de acuerdo con una expresión muy común en México: ella pasa de muchacha virginal a mujer y, posiblemente, a madre. El proceso es irreversible.
Los hombres que estudié son buenos, hombres de bien en el sentido de que pertenecen a la clase trabajadora con escasas oportunidades de movilidad social. El único status que han obtenido está entre sus iguales. Allí entre ellos, un hombre puede defender su masculinidad al sentirla atacada por otros hombres. Escuché cómo se referían a sus compañeros en femenino o colocándolos en posiciones subordinadas (que para el caso es lo mismo). De acuerdo con Paz (Octavio), el perdedor en estos juegos es quien no pueda responder, quien se haya tragado las palabras del otro –que están cargadas de agresión sexual–, así, el perdedor es simbólicamente violado por el otro.Las palabras del argot mexicano tienden a enfocarse bastante en la violación (en contraste con el enfoque latinoamericano más común, que es sobre la promiscuidad de la madre o la prostitución).
El verbo chingar significa todo lo concerniente a la violación (a través del uso de este verbo, un hombre puede ser caracterizado como el hijo de una madre violada o puede ser incitado a violar a su propia madre). Ser chingón, alguien que instigue y viole, es positivo; alguien antipático y que haga sufrir, astuto, que sabe salir adelante y que saca ventaja de los demás.
Este foco tan específico de la penetración no debe generalizarse más allá del ejemplo mexicano, pero lo simbólico de lo activo versus lo pasivo, sí puede tener validez para la comprensión del género en términos generales. Y es precisamente allí donde algunas referencias del poder, la dominación y la violencia, entran al escenario de la cultura sexual que caracteriza a la sociedad mexicana para entender fenómenos tan arraigados y tan dispersos como el machismo mexicano.
Traducción de Roberto Rueda Monreal.

21.7.07

El movimiento LGTB y la perspectiva revolucionaria

El movimiento LGTB y la perspectiva revolucionaria
Jueves 28 de junio de 2007.

En primer lugar, para intentar comprender la relación entre el movimiento LGTB y la revolución es necesario definir los conceptos. Por revolución debe entenderse un cambio radical en la estructura social (independientemente de si este cambio se da por medio de una revolución violenta o de un proceso electoral pacífico o de cualquier otro medio que se nos ocurra), se distingue así de otros cambios sociales reformistas que "podan las ramas" del árbol social dejando indelebles sus raíces.
Por simplificar (y si toda simplificación es reduccionista, ésta lo es hasta el absurdo) en las relaciones sociales podemos categorizar tres niveles: el económico (cómo se produce y distribuye la riqueza), el político (cómo se toman las decisiones que afectan al conjunto social) y el personal (cuál es la forma de interacción entre los individuos que componen la sociedad). Para calificar un proceso de revolucionario es necesario que los tres niveles se vean afectados, que, partiendo de una determinada estructura social, acabemos en otra con otra forma de producir, otra forma de tomar las decisiones y otra relación entre las personas. Si sólo se cambia o se matiza uno de los aspectos, no estamos ante una revolución, estaremos reformando.
Fijémonos ahora en el movimiento LGTB. ¿Cuáles son sus objetivos, sus señas de identidad? Lo que busca es defender los intereses de las personas que tienen una opción sexual o una identidad de género distinta al modelo hegemónico de correspondencia absoluta entre sexo biológico, cromosómico e identitario y heterosexualidad. Esto es, buscar que la diversidad en este aspecto no sea un parámetro diferenciador de las relaciones sociales, que una persona homosexual o transexual no tenga dificultades añadidas para obtener un empleo, casarse, adoptar, estudiar una carrera o tener un tratamiento discriminatorio, burlesco o criminalizador en los medios de comunicación, las posturas académicas o las relaciones personales.
A simple vista (recalquemos esto), los objetivos del movimiento LGTB no afectarían ni al nivel económico ni al nivel político de la categorización que hemos hecho en un principio sobre los elementos de la estructura social. A simple vista, la revolución no está en la perspectiva de este movimiento, que se queda meramente en un cambio a nivel de relaciones intersubjetivas de la sociedad (lo cual no es poco, es una tarea hercúlea).
Pero al analizar un fenómeno social, lo peor que podemos hacer es quedarnos en el "a simple vista". Cometeríamos un craso error si concebimos los tres niveles aludidos como compartimentos estancos absolutamente independientes. Existe entre ellos una interacción, una cierta correspondencia, una influencia mutua definidora. No es concebible un sistema de producción determinado que sea compatible con cualquier modelo político o de relaciones personales o viceversa.
Si la estructura social es discriminatoria con las personas con identidad de genéro u opción sexual "heterodoxas" (y siempre se es heterodoxo con respecto a un modelo, en otros lugares y épocas históricas el heterodoxo era el heterosexual) no es casual, es porque esto es compatible con el modelo político y el económico, porque es parte de los mecanismos que tiene el sistema para perpetuarse.
Volvamos al movimiento LGTB y sus objetivos. ¿Puede cumplirlos sin atacar la base política y económica del sistema en el que opera, esto es, el capitalismo imperialista en la fase de la llamada "globalización"? A simple vista la respuesta es sí. Es concebible un sistema donde se produzca mediante el trabajo asalariado y la propiedad privada de los medios de producción y se tomen las decisiones por medio de una "democracia" burguesa representativa en el que no exista discriminación por cuestiones de opción sexual. Pero el problema es ese, que es concebible, no sabemos si es posible. Lo concebible es un ejercicio intelectual, un modelo mental que no sabemos qué relación guarda con la realidad. Entra en el campo de la utopía, lo cual está muy bien para la literatura, pero muy mal para el cambio social.
En los modelos sociales clasistas, en los que no todos los individuos están al mismo nivel, donde hay un arriba y un abajo, es necesario inocular una idea de "lo bueno" y "lo malo" que justifique las diferencias sociales. Si alguien está en una situación desfavorecida es necesario que piense (y que el resto de sujetos así lo hagan) que es porque no cumple alguno de los requisitos socialmente aceptados de "lo bueno", del éxito, no porque haya un grupo social que se quede para sí la riqueza, el poder político y el reconocimento personal y que actúa conscientemente para excluir al resto de los mismos, lo cual es una idea peligrosa para mantener esos privilegios.
"Lo bueno" es hoy, en el capitalismo imperialista, ser, entre algunas otras cosas, hombre, blanco, rico, atractivo, de ciudad y heterosexual (en otros momentos históricos era importante ser católico o aristócrata, cosas que todavía permanecen residualmente). Cualquier cambio en este aspecto, es decir, cualquier alteración de lo que la ideología hegemónica dice, es, en sí mismo, un ataque a uno de los pilares que sostienen el sistema y le permiten perdurar (junto con la violencia estatal): la justificación ideológica de las diferencias sociales.
Ante un movimiento que busque una alteración en esto el poder establecido tiene dos opciones (que suelen representar respectivamente las opciones democristianas o conservadoras y las socialdemócratas o social-liberales): tensar la cuerda y negarse al cambio (lo que puede provocar que sea el movimiento el que acabe negando al poder establecido, si es lo suficientemente fuerte y estructurado) o aceptar algún cambio no esencial, que le permita enfriar y dividir la contestación con una merma mínima de poder.
Un gobierno determinado (que no es otra cosa que el agente político de los poderes económicos que lo sustentan, no lo olvidemos) puede decir: bueno, vale, voy a hacer alguna medida legislativa (matrimonio, adopción) que te mejore la situación y me voy a encargar de que mis medios de comunicación afines y mi sistema educativo empiecen a disociar poco a poco la idea de éxito de la heterosexualidad. Pero esto ni siquiera va a ser muy profundo, porque tengo que seguir justificando que mi grupo social dominante esté compuesto por hombres, blancos, ricos, atractivos y heterosexuales (que son los que me controlan, que son los que tiene los medios de producción a su disposición). Vale, meto algún homosexual en determinadas instancias y lo agito para que todo el mundo lo vea, pero si eres mujer, fea, pobre, negra, de campo y lesbiana, pues chica, haberlo pensado mejor antes de nacer. Para que el sistema permanezca inalterado, las modificaciones en la ideología dominante no pueden ser muy profundas.
Esto no quiere decir que se rechace la reforma por principio. Las reformas son avances y mejoras de la situación pero hay que tener en cuenta, en las reformas que afectan al modelo ideológico hegemónico, que estas solo afectan a sector del grupo social menos "heterodoxo", más integrable. Para solucionar el problema verdaderamente las reformas no valen, puesto que el grupo dominante no se va a dejar arrancar privilegios así como así. Va a tener que inocular la idea de que están mejor porque se lo merecen, porque son mejores. Convencer al excluido de que es justo que se le excluya es la única forma de evitar que el excluido se rebele.
Así pues, el modelo de sexo-género, es un pilar esencial del sistema. El sistema no puede pervivir sin él, así que no va a permitir su modificación. Las conclusiones de esto son claras: no se pueden alcanzar verdaderamente los objetivos del movimiento LGTB sin derribar el sistema económico-político.
Además, desde una perspectiva de izquierda transformadora, es obligación de los sectores más conscientes del movimiento LGTB velar especialmente por los sectores más desfavorecidos dentro del grupo cuyos intereses defienden. Y estos sectores más desfavorecidos (dentro de un grupo ya de por sí desfavorecido y discriminado), las mujeres, los obreros, etc poco mejorarán con la reforma.
Pero, mucho ojo, lo contrario también es verdad. No se puede plantear ningún proyecto revolucionario de transformación político-económica (un proyecto de construcción socialista, por ejemplo) sin previamente integrar las demandas del movimiento LGTB, que cuestionan la legitimación de la dominación en el sistema, que nos ayudan a derribar la ideología hegemónica y construir otra antagonista.
La relación entre ambas cosas no es de preferencia, no va primero la revolución político-económica y luego el cambio en las relaciones personales intersubjetivas sociales ni viceversa. Las dos cosas van juntas porque son la misma cosa.
El movimiento LGTB debe ser revolucionario o será poca cosa y la revolución debe ser LGTB (entre otras muchísimas cosas) o no será nada.


Un saludo
Tito, miembro de la A.U. Carlos Marx
En: http://www.nodo50.org/carlosmarx/spip/article.php3?id_article=416
__________________________________________
Si deseas puedes dejar tu comentario en mi fotolog: http://www.fotolog.com/janoengels/20118325

11.7.07

LA BISEXUALIDAD ES UNA IDENTIDAD POLÍTICA

LA BISEXUALIDAD ES UNA IDENTIDAD POLÍTICA


Por José Antonio Hernández Reyes
http://www.opcionbi.com/


La bisexualidad es invisible en general. Aunque se conoce más oficialmente que hay gente que desea sexualmente tanto a hombres como a mujeres, por ejemplo hace poco hubo un boom de mujeres cantantes y actrices en Hollywood sacando del closet sus deseos tanto por hombres como por mujeres, aunque compartiendo todas, el llevar una vida heterosexual. También se sabe de personas con prácticas bisexuales pues la epidemia del VIH/SIDA saco de jalón a la luz a los hombres teniendo sexo con mujeres y con hombres que entonces empezaron a ser objeto de atención de la academia y el activismo.

Pero si se saben de deseos y prácticas bisexuales, lo desconocido e invisible totalmente es que muchas personas nos identificamos como Bisexuales de una forma política. Cuando alguien dice que es bisexual, hay diversas reacciones, pero dos son las mas frecuentes, o de plano no se escucha lo que se dijo o se toma como una palabra que simplemente describe ya sea prácticas o deseos.

Todo lo contrario sucede cuando alguien dice que es gay o lesbiana, eso si se escucha (cabe mencionar que en el caso de las lesbianas, no siempre) y casi nunca se toma como una simple descripción de prácticas y deseos homosexuales. Mucho mas frecuentemente se toma como una identidad esencial al sujeto y que conlleva tener cierto tipo de características, esto se toma así tanto en espacios gays, como en espacios heterosexuales. Y en espacios gays se toma frecuentemente ese dicho (soy gay o soy lesbiana) como un dicho político, de reinvidicación, de orgullo, de que se ha llegado al final de un proceso espinoso de reconocimiento.

Algunos bisexuales al decir que somos bisexuales también estamos reinvidicando que el deseo por hombres y por mujeres puede coexistir, que nos sentimos orgullosos de nuestras prácticas o de nuestras fantasías. Que la bisexualidad ha sido algo que ha marcado nuestras vidas y que hemos sufrido desconocimiento y por ellos no es importante decirlo, y elegimos esta palabra para expresarlo: Bisexual.

Bisexual es otra palabra que puede significar nuestro pleno reconocimiento de nuestros deseos homosexuales, Gay no es la única. Muchos bisexuales empiezan sufriendo toda la homofobia y heterosexismo en un ambiente hostil heterosexual. Por lo que sus deseos y/o prácticas homosexuales son las problemáticas y Bisexual es una palabra con la que muchos de ellos llegan a reinvidicar y reconocer plenamente esta parte de ellos, al mismo tiempo que no invisibiliza que sus deseos y/o prácticas heterosexuales siempre han estado ahí.

Pero los bisexuales no solo son estigmatizados por tener deseos y/o prácticas homosexuales, sino lo son por sus deseos y/o prácticas bisexuales, y a veces no tanto por tenerlos o ejercerlos sino por el atrevimiento de reconocerlos. Es ahí donde muchos bisexuales que entran a espacios gays, lésbicos y/o heterosexuales progresistas se dan cuenta que se equivocaron cuando pensaron que ahí no habría ningún problema con su bisexualidad. Si lo hay y es entonces cuando resienten toda la bifobia y monosexismo.

Decirse Bisexual en un ambiente heterosexual homófobo, si tiene el mismo efecto político que decir que se es Gay o Lesbiana, el rechazo o la violencia no es distinto o gradual según lo que se diga. Pero en espacios gays, lésbicos y/o heterosexuales progresistas como espacios feministas, de estudios de la masculinidades o de lucha contra el VIH/SIDA y por los derechos sexuales y reproductivos es donde esa identidad política es complemente invisible o minusvalorizada. Y son los espacios que muchos de nosotros consideramos nuestros hogares, es por ello que no es tan doloroso que suceda así y tan importante trabajar el tema en estos espacios.

La monosexualidad obligatoria es la obligación de que tengas deseos y prácticas sexuales solamente por uno de los dos sexos reconocidos. Esto lleva a pensar como imposible o inferior todo lo que no sea monosexual (heterosexual o homosexual) y a esto se le llama monosexismo. Esto afecta a bisexuales, pero también a las personas transgénero y a sus amores y a todos los heterosexuales, gays y lesbianas que aparentemente no son congruentes con su identidad.

Nombrarse bisexual es paradójico. Al mismo tiempo que con el solo hecho de hacerlo estas desmantelando la díada heterosexual/homosexual y muchos supuestos y por ello también el solo nombrarse es algo fuertemente político. También estas reforzando un sistema categorial, agregando simplemente una tercera categoría a las ya existentes, porque lo que angustia mucho es no saber colocarte en algún lugar de nuestro mapa sexual.

Gays y Lesbianas han reflexionado sobre las paradojas de las identidades, y eso los ha hecho darle un giro a la utilización de la identidad, reforzar identidades esenciales o a no identificarse. Movimientos como el queer han surgido al calor de estos debates. Hartos de que Gay y Lesbiana haga al momento pensarse en toda una serie de supuestos acerca de ellos, y por supuesto en especial los que no comparten las características mas valoradas: Hombres de clase media. No es casual que el movimiento lésbico feminista muestre muchas reticencias hacia el movimiento queer. Porque lo queer paradójicamente se puede convertir en invisibilizador. Se anuncia la muerte de la identidad gay arrastrándose a otras identidades que apenas y se estaban visibilizando y posicionando como las lesbianas, las travestis, l@s transexuales. Y por lo tanto se crítica que otras que no son visibles, intenten visibilizarse, como los bisexuales y los poliamorosos y los intersexuales.

Por ello respecto a este debate queer y bisexual yo creo en la utilización de las identidades, que inevitablemente puede llegar a cuestiones no previstas o indeseables y que no quiere decir que elija solamente un lado de la discusión como el bueno. Porque nunca hay un camino totalmente limpio y sin fisuras y otro completamente sucio y con obstáculos, ni las metas son de total fracaso o de total éxito. Y siempre entre dos opciones (como entre la homosexualidad y la heterosexualidad), puedes elegir la meta pero irte por el camino de la otra, puedes elegir recorrer una un tiempo y saltarte la otra, puedes elegir inventar un tercer camino, puedes elegir no elegir.

ORGULLOSAMENTE BISEXUAL

30.6.07

¡¡¡Tortilleras, maricones, raritxs, travestís, desalojen la plaza!!!: Comentarios acerca de la segunda besaron por la no discriminación en Stgo.

4:50 PM, saliendo de la estación La Moneda del metro, ahí esta, pensando que tenían razón cuando le dijeron que se pusiera una abrigo, pero bueno… que podía hacer sino solo hacerme el leso con lo del frió…
Ahí estaba la compañera concejala siempre apoyando la causa, y esa compañera de lentes y pelo plomo, una maestra… y el compañero gay militante a la usanza sesentera con su bandera del orgullo amarrada en el brazo derecho, enarbolando orgulloso la bandera del MUMS y diciendo consignas anticapitalistas y antihomofóbicas que lxs chicxs presentes no tomarían en cuanta; si para integrarse ya existe el placebo (y buen negocio para algunos) de las discos que les vende sus espacios de ghetto.
Como es de costumbre el gobierno (y el Estado) anticiudadano y capitalista (hoy encabezado por Bachelet, seguro que mañana por Piñera) ha mostrado su rostro (el único que tiene por cierto) fascista y homofóbico, ya que para la información de lxs revolucionarixs, y la comunidad GLBTTI que no asistieron a la fiesta cívica, les cuento que las fuerzas policiacas estaban preparadas con el equipo de fuerzas especiales, (aquella policía de carácter militar) que tiene nuestro estado, para disuadir a todo el pueblo susceptible de ser disidente de esta dominación.
Este acto se realizaría desde las 4:00 PM hasta las 7:00 PM, pero la Intendencia de Stgo. (según tengo entendido) redujo su horario de desarrollo hasta las 6:00 PM, así como también se cerco la plaza de la constitución, minutos antes de realizarse la actividad; dejando a la horda de maricones y tortilleras marginados a un rincón cercano a la estatua de Diego Portales, bajo unos árboles donde esta horda de raritxs estuviesen lo mas lejos y marginadxs del patio de nuestra (la de ellos) soberanía nazional, y de dos símbolos representantes de la soberanía (¿)popular(?), como lo son la casa de gobierno y la plaza de la constitución.
En otras palabras lxs mariconcitos, tortilleras, trans, bisexuales, lxs otrxs en definitiva, no tenemos los mismos derechos que el nazi hetero y derechista, que sale en la tele diciendo “la homosexualidad es una inmoralidad”.
Cuando ya era momento de echar a lxs raritxs que contaminaban el símbolo de soberanía nazional, que es la plaza, nos desalojaron; y habiendo lesbianas, bisexuales y mujeres hetero presentes; un policía nos decía “retírense señores”.
Bueno, como escuche oir ahí uds. (mujeres) son hombres por si no lo sabían.

¿Si se elimino la esclavitud cuando los costos para mantener esclavos eran mas altos, por que tendríamos que pensar que, oprimidxs, discriminadxs y exploatadxs del mundo tendremos los mismo derechos, si a ellos (quienes dominan) no les benefician nuestras demandas?
¿Cuándo será el día que nos demos cuenta que Estado de derecho es solo para el nazi, blanco, liberal, hombre heterosexual, adulto, empresario, y no para lxs otrxs?

¡¡Arriba el orgullo bi-gay-les-trans!!!
¡¡Obrerxs del mundo uníos!!!
¡¡Vencer o morir!!!

29.6.07

Presentación de nuevo Blog

Diseñe un nuevo blog llamado "Recursos Digitales para Ciencias Sociales" (http://recursoscienciasocial.blogspot.com/). Este blog lo diseñe centralmente con la idea de poder ordenar las paginas apuntadas en mis archivos de "bloc de notas", con el fin de acceder a ellas de manera mas rapida. Espero que le sea util y muy comodo para quien quiera extraer material gratuito de internet, para poder estudiar y conocer.

28.6.07

El hombre en una encrucijada



(Les recomiendo ampliarla. Cuando la vi me encanto)
1935: Mural de Diego Rivera, El hombre en una encrucijada, Palacio de Bellas Artes, México
en: http://www.marxists.org/espanol/trotsky/imagenes/index.htm (Galeria de Imagenes de León Trotsky)