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3.1.12

“Se abre un ciclo renovado de desobediencia civil en Chile”


Entrevista al secretario general de la Confederación de Trabajadores Bancarios, Luis Mesina
“Se abre un ciclo renovado de desobediencia civil en Chile”



El secretario general de la Confederación de Trabajadores Bancarios de Chile, Luis Mesina, es por larga distancia, uno de los más notables dirigentes sindicales del país andino. No roba, no es flojo y es austero. No se le han mojado las convicciones anticapitalistas, no tiene acciones en empresa alguna, es tan impulsivo como cerebral, es miembro del directorio de un sindicato base y académico universitario en materias pedagógicas y de filosofía. Cuenta con poderosos enemigos en la Asociación de Bancos –que reúne al gremio patronal de la industria financiera-, y una breve barra hostil, anónima la mayoría de las veces, y artera siempre. Mesina es dirigente de la única multisindical del área bancaria y de las finanzas de Chile. Almuerza normalmente en el centro de Santiago, en un patio de comida cercano a la sede de la Confederación y la ausencia de alcohol en las actividades ligadas a la lucha o a la convivencia sindical resulta una queja secreta entre algunos. Es cierto, su obsesión compulsiva lo lanza hacia adelante, lo vuelve un lector voraz, una persona inquieta, belicosa y argumentativa. Abajo está su visión actual del país antes de que se evaporen los últimos sudores de 2011.

-¿Cómo evalúas los efectos del movimiento estudiantil chileno?

“Se han abierto perspectivas en todo el mundo, no sólo en Chile, con la irrupción del mundo joven a la lucha social, especialmente en los países del norte africano, el sur de Europa, Estados Unidos y en América Latina (Colombia, Puerto Rico) –que no es algo nuevo, pensando en la juventud de Europa y América en los 60; la de los 50 y que culminó con la Revolución Cubana; de los 40 con la Revolución China, etc.-. En el caso actual, a diferencia de los períodos anteriores, el capitalismo priva los proyectos de vida de los jóvenes. Esto provoca un dilema existencial. Ahora las generaciones se vuelven más dependientes de sus antecesores, los cuales resultan atacados sistemáticamente en el ámbito de la seguridad social y los derechos básicos. También la movilización es fruto de la acumulación de insatisfacciones durante los gobiernos de la Concertación, desde la década de los 90’. Esas administraciones traicionaron la promesa de una mejor vida para las grandes mayorías. Por eso también cayó la Concertación en las urnas, aunque fuera por un porcentaje minoritario de los habilitados para votar. Los estudiantes chilenos se han alzado como uno de los movimientos de mayor combatividad del planeta.”

-¿Qué faltó en el movimiento estudiantil chileno?

“Lo mismo que en todos los movimientos estudiantiles desde 2000 hasta ahora. No se ha logrado generar una vinculación fuerte entre estudiantes y trabajadores organizados, entendidos como fuerza motora de la sociedad. Los trabajadores perdieron capacidad transformadora por varios motivos. Entre ellos, no porque carezcan de potencia ‘por naturaleza’, sino porque sus direcciones capitularon -y me refiero a la socialdemocracia y al PC, entre los cuales sólo existen matices indistinguibles- ante las políticas del G7, G8, G20, la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Parlamento Europeo, La Confederación Económica Sindical (CES). En buenas cuentas, no existe movimiento de trabajadores. El sindicalismo que busca representar honestamente los intereses de los asalariados se encuentra fragmentado justamente por el tipo de institucionalidad que se generó para ese propósito.”

-Pero no todo se resuelve de manera puramente institucional o moral…

“El trabajo está organizado de manera distinta. Existen grandes cantidades de trabajadores desempeñándose en el mundo tercerizado o del subcontratismo, en particular en el sector servicio y financiero. Sin embargo, al respecto, es preciso aclarar que, más allá de que se hable de la ‘época de la financiarización’ especulativa, ello en caso alguno significa la extinción de los momentos productivos (en términos ampliados) que son los que en realidad originan el valor y la mercancía. ¿Dónde está la producción, entonces? En los grandes países que cuentan con un alto crecimiento económico, como China, India, el sudeste asiático. En cambio, en la división internacional del trabajo, América Latina está situada como oferente del sector primario, commodities, agro industria. Por eso no hay que obnubilarse con cifras transitorias.”

-¿Qué responsabilidad le cabe a la Central Unitaria de Trabajadores de Chile (CUT)?

“Está controlada por una suerte de socialdemocracia descompuesta. El rol que juegan el PS y el PC en el movimiento sindical chileno –que es preciso no sobredimensionar- es relativo, pero hasta ahora ha funcionado para dilatar la unidad necesaria de los pocos asalariados organizados entre sí y con los estudiantes. Confunde y produce desconfianza. Y en esas condiciones, la gente no se atreve a dar un paso con perspectiva, pese al enorme apoyo a los contenidos de la causa estudiantil de la inmensa mayoría de la sociedad. Es como si la única reserva moral y de dignidad del pueblo trabajador chileno estuviera en los estudiantes, ante un mundo y un país agobiado de injusticias que la gente, hasta ahora, simplemente padece.”

-La Confederación de Trabajadores Bancarios se hizo parte de la lucha estudiantil en las marchas por la educación pública gratuita y de excelencia, al menos toda su dirigencia. ¿Cuáles son las distintas variables, además de la composición de la dirección de la CUT, que explican sólo el apoyo ‘de gradería’, pero no la presencia concreta de los asalariados en una lucha que los afecta en pleno rostro, bolsillo y vida?
“Hasta hoy, los trabajadores reflejan la apatía general de la sociedad chilena, ante una facción del pueblo que intenta buscar modos de organización y participación. La fragmentación impuesta por la organización del trabajo, sitúa a Chile en la triste vanguardia mundial al respecto. Por ejemplo, en Italia la Fiat está imitando el modelo chileno (http://www.elclarin.cl/index.php?option=com_content&task=view&id=21665&Itemid=47). A eso le llaman ‘relaciones laborales modernas’, y suponen un campo donde el derecho al trabajo cede frente a la concepción civilista basada en el vínculo individuo / empresa. Las consecuencias no únicamente comportan un impacto negativo para el trabajo en la distribución del ingreso, sino que profundizan el largo proceso de alienación incubado en el sujeto y que se resume popularmente en que ‘cada cual se salva solo o se rasca con sus propias uñas’.
Ese es, acaso, el mayor triunfo del capitalismo en Chile. Al punto que ante la disyuntiva de hacerse parte o no de una movilización estudiantil cuyos intereses le son propios, fueron incapaces de incorporarse. El temor a perder un empleo-miseria, con el agravante de la altísima rotación laboral y donde el 70 % de los asalariados percibe una renta mensual de US$ 600 (2/3 de la fuerza de trabajo), es más fuerte que la voluntad y necesidad de luchar. Y estamos mencionando un elemento sustantivo que ni siquiera pudo lograr el mismo Pinochet. En rigor, la dirigencia de la CUT es un puñado de funcionarios de la administración de turno del Estado que cumple un papel auxiliar en el problema de fondo que corresponde a los niveles superlativos de alienación promovidos premeditadamente por los gobiernos de la Concertación y de los cuales coyunturalmente goza Sebastián Piñera.
En este sentido, los puntos de inflexión simbólicos y políticos se encuentran en la validación de la Constitución del 80 durante el gobierno del socialista Ricardo Lagos, y más tarde, esta vez, bajo la administración Bachelet, cuando el líder del PS, Camilo Escalona, levantó los brazos junto a Larraín (Renovación Nacional), Sergio Bitar (http://www.youtube.com/watch?v=q-3MaNKVAV4), la propia Bachelet y comparsa, a modo de acuerdo estratégico frente a una institucionalidad fundada en la enseñanza lucrativa, pura mercancía. Entonces todos los paradigmas de la educación, desde el racionalismo académico hasta las corrientes de la teoría crítica, que jamás sostuvieron y sostienen que el actual sistema de educación camina hacia el mejoramiento del sujeto con capacidad de aprendizaje, fueron barridos políticamente.”

-Los trabajadores bancarios se han caracterizado por su lucha contra el saqueo de los ahorros previsionales administrados por empresas privadas (AFP). ¿Qué medidas recientes han tomado?

“Presentamos la primera demanda contra la Afp ING Capital (holandesa con capitales del grupo Saieh) el pasado 16 de diciembre, que forma parte de un conjunto de demandas contra otras Afpes que realizaremos las próximas semanas.”

-¿Cuál es el contenido de la demanda?

“Es una acción legal que involucra a 155 trabajadores bancarios por un monto de US$ un millón 260 mil dólares, debido al daño previsional ocurrido el 2008. Los obstáculos tienen que ver con que la demanda debe hacerse por institución, y dado el presente ordenamiento jurídico, hemos tardado dos años en presentar la acción. El procedimiento es tremendamente farragoso, y se sustenta sobre el artículo 48 del Decreto Ley 3.500 que establece que los fondos de pensiones tienen que contar con una rentabilidad mínima, cuestión que no ha ocurrido con los ahorros para la jubilación de los chilenos. Lo que nos espera, de continuar las Afpes, son pensiones de hambre para muchos, y para otros, ninguna.
El sistema sólo reporta beneficio a sus dueños. Y tienen la facilidad para invertir y colocar representantes en directorios de distintas empresas, como el retailer en crisis La Polar, donde se dilapidaron US$ 1.900 millones de dólares de nuestros ahorros. ¡Y no existe ningún resguardo ni control sobre los fondos aventurados en la inversión! El tramo de ahorros de más riesgo puede ser invertido en bolsas o corporaciones extranjeras hasta en un 70 %. Hoy lo más grave, debido a las pérdidas millonarias de capital, corresponde a los anuncios de aumentar en dos o tres puntos las cotizaciones forzadas de los trabajadores. Ya está entre un 12,5 a un 13 % de los salarios. Como si no bastara, quieren incrementar en dos años la edad para jubilar; esto es, en los hombres de 65 a 67 años.”

-¿Qué propuesta de salida se advierte desde los trabajadores?

“Una intervención total del Estado en los fondos, donde las inversiones sean de superior seguridad. Porque ocurre que los ahorros latinoamericanos ahora se están prestando a Europa que le urge liquidez ante la crisis. Es preciso avanzar contundentemente a un régimen previsional solidario y universal.”

-¿Cómo está la salud de la industria financiera que opera en Chile?
“A diferencia de lo que pasa en otras latitudes, aquí la banca continúa siendo un negocio tremendamente exitoso.”

-¿Y cómo se ha sostenido la alta tasa de utilidades?

“Por la intensificación de la explotación de los trabajadores de la propia industria que significa no sólo más tiempo de trabajo impago, como podría suponer la curva o ley de rendimientos decrecientes. Los controles laborales son altamente eficientes y provocan, contra la propia naturaleza humana, mayores niveles de productividad, con el respaldo jurídico correspondiente, por supuesto. Por otra parte, porque no hay prácticamente ninguna regulación sobre ella y actúa de manera coludida a la hora de imponer las tasas de interés a los créditos. El Banco Central les vende el dinero a tasas cercanas a cero, pero el sistema financiero lo ofrece a los usuarios 30 y 40 veces más caro. Asimismo, más del 15 % de los ingresos de la banca provienen de los llamados ‘gastos operacionales’ (administración, seguros, etc.).”

-¿Y la relación entre la gente y el sistema financiero? A fin de cuentas, el crédito de consumo cumple la función de compensar los bajos salarios.
“Primero, se trata de la gran mayoría de los chilenos, y segundo, le impacta con brutalidad. Los sectores altos, una minoría, no pide crédito, y sólo una fracción de otra minoría, la medio-alta, lo requiere. El crédito lo demanda el 80 % de los trabajadores para costear la educación de sus hijos y para satisfacer necesidades básicas. En Chile el crédito se ha convertido en parte del ingreso permanente. Las personas comunes y corrientes ya tienen incorporadas en sus gastos las cuotas mensuales que deben pagar por el crédito. Ya no es algo esporádico o transitorio. Hoy el endeudamiento es permanente. Antes de que venza el plazo de la última cuota del crédito, vienen las repactaciones que vuelven infinitos los pagos de los créditos. El endeudamiento es clave en el ordenamiento económico de los chilenos.”

-El 2012 se presenta a gritos como un período de profundización de la crisis económica mundial. Tú, como dirigente social, político, como académico, como sujeto integral, ¿qué perspectivas adviertes para Chile?

“Tiene por lo menos dos rostros y contradictorios. Por un lado la crisis permite pulsar cómo se comportan los más jóvenes y los que comprenden que hay que construir una resistencia más organizada, con todos los matices imaginables. El común denominador es que hoy la gente se cansó de sobrevivir impávidamente aplastada por un sistema colmado de injusticias, y quiere hacer algo. Se abre un ciclo renovado de desobediencia civil. Los jóvenes, sobre todo, confían más en sus fuerzas que en las instituciones tradicionales del Estado, es decir, hay una crisis de representatividad que obliga al propio Estado a modificarse.
El viejo Estado republicano está haciendo agua, sus pilares fundantes agonizan. Ello resulta esperanzador. Y la cara negativa está asociada a nuevas presiones de los grandes foros internacionales donde se concentran los gigantescos grupos económicos que gobiernan el mundo, los cuales continuarán imponiendo la transferencia de capitales del Estado a las corporaciones financieras, como se observa en Grecia, Italia, España. Eso significa intentar liquidar las conquistas que alguna vez alcanzaron los trabajadores. De hecho, puntualmente, existe un ataque frontal a la negociación colectiva porque es el único medio que permite a los asalariados contrarrestar de alguna forma la alienación y la peor vida. La negociación colectiva es el espacio donde los trabajadores están obligados a compartir una propuesta única. ¡Y en Chile negocia colectivamente menos del 5 % de los trabajadores! Ni siquiera el sector cuprífero (columna económica nacional). Se trata de simulacros de negociación.”

-Desde los intereses de los trabajadores y el pueblo, ¿cómo se avizora las componendas Alianza por Chile y Concertación?

“Es posible que Bachelet sea la carta de salvación que el sistema capitalista espera para Chile. Las clases dominantes determinan todos los comportamientos humanos y sociales del país: las administraciones de turno, los medios de información, la opinión y agenda públicas, la salud, la educación, la cultura. Pero los trabajadores no podemos tener ninguna confianza en un eventual gobierno de Bachelet, cuyo ex ministro de Hacienda (Andrés Velasco Brañes) hace campaña con las mismas fórmulas ultraconservadores y monetaristas en el plano mundial, afirmando mentirosamente que la distribución del ingreso se resuelve con más empleo (menos con los empleos-miseria de Chile). Una medida provisoria al respecto, sería una política progresiva con una tasa de impuesto a las altas utilidades del país; permitir la negociación colectiva real; eliminar el concepto de empresa a través de los multi-rut, y que, en definitiva, los sindicatos sean organizaciones genuinamente representativas de los trabajadores.”

-Hacia el término de 2011, ¿existen mejores posibilidades para la creación de una alternativa política propia de los trabajadores y el pueblo?
“Son más favorables que en el pasado. Los ritmos en que pueda fructificar no están claros. Lo cierto es que cada vez hay más fuerza real, sobre todo de los jóvenes estudiantes y trabajadores. Lo hemos visto en amplios sectores de estudiantes secundarios. A las condiciones objetivas se agregan en la actualidad, las subjetivas. En el corto plazo, se avecinan reuniones entre trabajadores y estudiantes para evaluar en conjunto cómo enfrentar el 2012."

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=142178

12.7.10

La Roja de “todos”

12-07-2010

La Roja de “todos”

Paul Walder
Punto Final


La eliminación de la selección chilena nos ha hecho poner nuevamente los pies en la tierra. Se trata de un ritual que la historia más reciente no había registrado desde el Mundial de Francia, en 1998, pero que ha tenido expresiones en otros y muy diversos eventos. Es un rito expiatorio levantado por los medios de comunicación, que en la interpretación y reinterpretación de los mismos hechos busca alejar los viejos y endémicos fantasmas que cruzan nuestra historia ciudadana.

Si atendemos a la charlatanería periodística, la selección chilena se transmuta en un elemento redentor, un talismán que nos protege de toda aquella mitología y hechicería que ha construido una malograda identidad. Como si el uso y abuso de frases como “mentalidad ganadora” , “Chile, haciendo historia” o “actitud triunfalista” pudieran encantar a ese otro Chile, o “Chilito”, aquella “chilenidad” creada e instalada no por el pensamiento ganador de la oligarquía y sus medios, sean políticos, culturales o de comunicación, sino por un pueblo sufriente e históricamente derrotado. Como si un partido de fútbol o dos días extra de fiesta para el Bicentenario fueran a esfumar, cual hechizo, esa carga histórica que pesa no como una maldición de los dioses o de la naturaleza, pero sí como resultado de una construcción social, económica, política.

El Chile del Mundial, el país triunfador, expresado en una selección chilena de rasgos físicos muy representativos, es más un producto publicitario que una expresión de la movilidad social. Es ilusión, pero especialmente deseo y aspiración social de integración, de término de las discriminaciones, de fin de la exclusión. Es el Chile de las oportunidades representado y construido en la selección de Marcelo Bielsa, efecto de un trabajo largo y extenuante. Es el resultado de un bien diseñado y elaborado proceso. Es gestión, es trabajo. Es excelencia.

Cabe hacerse la pregunta, ¿qué Chile es representado por la selección? ¿Somos todos? Porque se dice y se repite es “la Roja de todos”, cuyos atributos, su “mentalidad ganadora”, “actitud triunfalista” o su capacidad de “hacer historia” entre otros rasgos positivos, serían también de todos. Todos los chilenos compartiríamos esa nueva actitud ganadora, todos estaríamos escribiendo otra y mejor historia. Pero se trata de un discurso publicitario levantado con fruición por los medios y alentado por las elites políticas.

Aun cuando vemos que la selección es representativa de la noción física de la chilenidad, de nuestro mestizaje, sus atributos no son compartidos por todos los ciudadanos que conformamos la chilenidad. Porque en no todas partes están esas oportunidades, ni el término de las discriminaciones y las marginaciones. Y tampoco el trabajo que permite esos resultados. Para comprobarlo no hace falta ir muy lejos: miremos los resultados del Simce, que reflejan un país desintegrado; observemos los indicadores de la OCDE para Chile, con la peor distribución del ingreso en Latinoamérica y posiblemente en el mundo.

El buen desempeño de la selección, levantado por los medios y otros poderes, es sólo la cara bonita del Chile de hoy. Un país controlado por el sector privado (¡y cómo ha penetrado hasta el fondo en el fútbol!), campeón de la gestión empresarial, obsesionado por los resultados y por la excelencia. Un proceso que si bien puede tener esos buenos efectos, no puede afirmar que sean extendidos ni menos integradores. Porque si es un proceso, un trabajo que ha generado más comercio, más negocios, más crecimiento económico, éste es segmentado y discriminador. El proceso de gestión que conduce a la excelencia no sólo es discontinuo, es también arbitrario y excluyente.

La Roja podría ser de todos, como si fuera una verdadera representación de un país de oportunidades e integración. Pero es publicidad y todo tipo de oportunismos aledaños. Es fútbol, es espectáculo, pero también es un negocio, cuyo espíritu, que es el lucro, no lo diferencia de muchos otros negocios. Es un complejo servicio de consumo masivo, un negocio de los afectos e integración, en tiempos de soledades y desintegración. Pero especialmente en tiempos de pérdida de identidad y otras referencias elementales.

Qué más quisiéramos que la Roja fuera una realidad. Pero en el Chile neoliberal, en el Chile privado, privatizado y mercantilizado, en el país de todas las modernidades, de la alta gestión, de los tratados comerciales, en el país que juega en “las grandes ligas” (la cita futbolística no es nuestra, sino data de algunos de los gobiernos de la Concertación), lo que no es negocio no existe. El resto es invención, ilusión, deseo, aspiración. Es espectáculo, publicidad y medios de comunicación. Y si algo más hay, queda fuera, como despojo.

(Publicado en “Punto Final”, edición 713, 9 de julio, 2010)

www.puntofinal.cl


Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=109439

1.5.10

“Una catástrofe para el pueblo, un negocio para los patrones”

Aanálisis del MIR sobre la situación de los trabajadores marzo-abril 2010
“Una catástrofe para el pueblo, un negocio para los patrones”

Analizando el Programa Laboral de Piñera previo al terremoto y al cambio de mando, dábamos cuenta de cómo las promesas populistas de la derecha llevaban consigo la profundización del neoliberalismo sobre la base de la flexibilidad laboral, las privatizaciones, la reducción del gasto social y el ataque a los derechos laborales. Dicho y hecho. Tal como Piñera y sus asesores lo anunciasen, el Programa de Gobierno no se ha corrido ni un punto, y la catástrofe natural que ha significado la perdida de cientos de vidas, la destrucción de miles de hogares y un enorme daño en general para el pueblo chileno, le ha brindado una valiosa oportunidad al gobierno para adelantar medidas que en otro contexto hubiesen producido un gran rechazo y para incluir dentro de las soluciones a los afectados algunas de las acciones que tenderán a empeorar aún más las condiciones de vida de la clase trabajadora.
Crear un millón de empleos entre el 2009 y el 2014 se ha presentado como una de las grandes metas al alcanzar por el gobierno de Piñera. Para esto, antes del terremoto, ya se venían delineando los caminos para alcanzarla, entre los que se contaban una mayor flexibilidad laboral y el fin a la indemnización por años de servicio a cambio del fortalecimiento del seguro de desempleo. La lógica aquí es clara: favorecer al empresariado (con mayor flexibilidad, precariedad laboral y menores costos a la hora de despedir) y utilizar los recursos del Estado para paliar los desastres del modelo (aumentando el gasto estatal en seguros de desempleo). La modificación a la indemnización por años de servicio lo que permitiría es reducir los costos de los despidos, otorgándole la facultad al empresariado para despedir trabajadores u obligar a otros a jubilarse sin mayores costos, para luego recontratarlos o contratar a otros bajo mayores condiciones de explotación.
Estas medidas, lejos de amilanarse con el terremoto, cobraron aún mayor fuerza. Los patrones, haciendo uso del artículo 159 Nº 6 del Código del Trabajo, diseñado por José Piñera durante el régimen militar y que permite en situaciones de catástrofe despedir a trabajadores sin pagar ni el mes de aviso ni los años de servicio, no necesitaron de las reformas anteriormente mencionadas para comenzar a deshacerse de los trabajadores, sobretodo de los más antiguos, reduciendo los costos de los despidos.
No habían pasado ni días de la catástrofe y el dolor aún golpeaba fuertemente a las familias de la región del Bio Bio, cuando Versyluys despedía a 306 trabajadores bajo el articulo 159 Nº 6, lo mismo hacia Coinfa Limitada, ASMAR, pesqueras Landes, Paños Bio Bio, Termoeléctrica Colbun en Coronel, Forestal Santa Elena, Multivoice, sólo por nombrar algunas empresas de la región del Bio Bio, una de las más devastadas y con las ciudades con mayores índices de cesantía en el país. A los empresarios se suman los alcaldes, quienes viendo una buena oportunidad para minar el poder docente, procedieron al despido inmediato de miles de profesores a contrata a lo largo del país y a la reducción de horas de otro importante número. Cientos de empleadores de todo el país deben ser agregados a esta lista, no existiendo hasta el momento una cifra oficial de despidos bajo esta causal, aunque datos de la Dirección del Trabajo indican que serían al menos 8.758 sólo en el mes de marzo, concentrándose principalmente en Santiago y Concepción.
Buena parte de estas misma empresas, aprovechándose de la cesantía existente producto de la destrucción de los puestos de trabajo o de los despidos arbitrarios realizados, contratan o recontratan mano de obra con menores sueldos y mayores jornadas de trabajo, utilizando esta situación para obligar a quienes aun mantienen su empleo a que acepten reducciones de sueldos o extensión de las jornadas. De esta forma el terremoto ha sido una perfecta excusa para que los patrones se deshagan de los pagos por años de servicio y puedan adquirir mano de obra dispuesta aceptar una mayor explotación.
Junto a la ofensiva de los patrones nos encontramos con las medidas tomadas por el gobierno. Dando cuenta de la necesidad de crear empleos y teniendo en la mira el objetivo de la flexibilidad laboral, Piñera ha anunciado la creación de 60.000 nuevos empleos para las personas afectadas por el terremoto, entregando subsidios a las empresas que contraten mano de obra, las que aprovechándose de la necesidad de empleo contratarán con el sueldo mínimo y condiciones absolutamente precarias. A su vez, Piñera ha propuesto flexibilizar los requisitos para acceder al Fondo de Cesantía Solidario, pero al mismo tiempo, a través de la Ministra del Trabajo, ha iniciado la ofensiva respecto al fin de la indemnización por años de servicio.
Siguiendo con las promesas piñeristas, analizamos en el artículo anterior que para mantener un crecimiento promedio del PIB del 6% la solución pasaba por aumentar la productividad, produciendo más con menos, lo que en la práctica nos llevaba a una reforma al Estado en donde los ejes son la reducción del gasto fiscal, en términos de gasto en programas sociales y remuneraciones y empleos en el sector público, y una privatización encubierta de las empresas estatales o con alta participación del Estado (Codelco, Enap, Enami, entre otras), bajo la modalidad de las concesiones a privados y la venta de activos.
Otra vez, dicho y hecho. Utilizando como excusa la necesidad de enfocar todos los recursos estatales hacia la reconstrucción, Piñera ha anunciado la drástica reducción de gasto social y la postergación de una gran cantidad de programas que había dejado el anterior gobierno.
Al mismo tiempo, en medio de la conmoción por la catástrofe y como supuesta medida para financiar los gastos de la reconstrucción, Piñera anunció su intención de vender el 40% de participación que Codelco posee sobre la Empresa Eléctrica Norte Grande S.A. (Eldenor), con lo cual se iniciaría el camino que tiene por meta la privatización de Codelco. Siguiendo con las privatizaciones, el gobierno evalúa vender también los activos que posee sobre Aguas Andinas, donde Corfo posee un 35% de participación, Esval, con un 30% de participación, y Essbio, con un 43,4% de participación.
Pero el terremoto no sólo ha servido para desviar la atención respecto a estas intenciones privatizadoras, sino que también ha abierto una gran puerta para el ingreso y apoderamiento del sector público por parte del sector privado. Uno de los principales mecanismos planteados para reconstruir el país es la concesión a privados, la forma principal de “privatización encubierta”. Escuelas, hospitales, cárceles, carreteras, infraestructura pública serán concesionadas a empresas privadas, las cuales, gracias a la Ley de Concesiones, no sólo podrán levantar la infraestructura destruida o dañada, sino hacerse cargo de la administración de los establecimientos, lo que significaría el fin, por ejemplo, de la educación y la salud pública.
Los virajes tácticos en la Concertación
Frente a la derrota de la Concertación en las elecciones de enero, anticipábamos que la movilización social adquiriría un papel fundamental en tanto le permitiría a este conglomerado reformularse con un rostro progresista dentro de un proceso de acumulación de fuerzas en las bases sociales dentro de un eje de movilización social por la defensa de las “conquistas” logradas durante los gobiernos concertacionistas, entrampando al mismo tiempo reformas claves para el gobierno piñerista. Renovar su imagen, acumular fuerzas y frenar los avances del enemigo, eran parte de los objetivos de la movilización social a ser impulsada por la Concertación. Por lo cual la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF), el Colegio de Profesores, la Confederación Nacional de Funcionarios de la Salud Municipalizada (CONFUSAM), la Federación de Estudiantes de Chile (FECH) y el CONFECH, entre otros, adquirirán un papel fundamental.
Hasta antes del terremoto la CUT y los gremios afines la Concertación (para este análisis incluimos al Partido Comunista dentro de la Concertación) comenzaban a mover sus fichas y un ambiente movilizador se hacía sentir. Reuniones entre personeros de la Concertación y dirigentes sindicales proclamando una “bancada social”, “convergencias para la lucha social” que tendrían expresiones en las calles el día de la mujer, el día del cambio de mando, el 28 de marzo con la conmemoración de los asesinatos de Manuel Guerrero, José Manuel Parada y Santiago Natino, anuncios de movilización por parte de la ANEF y el Colegio de Profesores anunciaban una táctica movilizadora para este año dentro de la estrategia para retornar al poder el 2014.
Sin embargo, tanto el terremoto como las configuraciones y fricciones internas dentro de la Concertación provocaron un cambio táctico en el marco de la coyuntura política de la catástrofe. Al darse cuenta del error político que significaría seguir con su plan movilizador, el que sería rechazado por todos los sectores al ir en contra de las necesidades propias de la catástrofe, los gremios manejados por la Concertación se colgaron rápidamente del “Gobierno de Unidad Nacional” proclamado por Piñera, haciéndose parte de los esfuerzos por reconstruir el país. El acuerdo entre la CUT y la Confederación de Producción y Comercio (CPC) en términos de trabajar juntos para levantar el empleo, el diálogo y acuerdo entre Lavín y el Colegio de Profesores, que pospuso el tema de la deuda histórica y calmo los ánimos movilizadores, y los acuerdos entre el mismo Lavín y el CONFECH, en donde el gremio estudiantil adoptó el compromiso de no movilizarse a cambio de todas las facilidades para desarrollar sus “trabajos voluntarios”, son ejemplos del cambio táctico adoptado por la Concertación en ese momento. Esto no sólo tenía el objetivo mediático de colocar a la CUT, al Colegio de Profesores o al Confech como entidades que eran capaces de “dejar de lado sus diferencias con el Gobierno” para enfrentar unidos los desafíos del terremoto, sino para desarrollar, en esta misma línea, una táctica de inserción política en las zonas afectadas. A través de la CUT, el Colegio de Profesores y la FECH, la reconstrucción tomo un carácter político con el claro objetivo de desarrollar bases de apoyo en esos sectores y perspectivar futuros dirigentes, utilizando de esta forma el sufrimiento del pueblo para pavimentar su retorno al poder.
Así, con los gremios enfocados en temas de reconstrucción y la Concertación con sus problemas internos, las grandiosas movilizaciones anunciadas pasaron sin pena ni gloria. Lo anterior para el caso de las movilizaciones anunciadas por la Concertación, ya que el pueblo, ese mismo pueblo devastado que veía como la CUT tomaba acuerdos con los representantes de los empresarios, comenzó a movilizarse de forma autónoma. Decenas de protestas comenzaron a levantarse en las regiones afectadas y, al mismo tiempo, el programa económico de Piñera comenzó a hacerse cada vez más notorio al igual que sus ataques a la clase trabajadora y al pueblo. Pequeños chispazos de movilizaciones comenzaron a darse y las bases controladas por estos gremios comenzaron a inquietarse, al igual que sus dirigencias quienes veían cómo se desarrollaban pequeñas movilizaciones sociales que escapaban a su control. Al mismo tiempo, el terremoto como hecho mediático fue perdiendo fuerza y la televisión volvió a llenarse de noticias sobre delincuencia y deportes.
Entendiendo esto, y viendo cumplida la primera fase de su inserción territorial a través de la “ayuda solidaria”, la Concertación y los gremios controlados por esta han comenzado un nuevo viraje táctico en el contexto del 1 de mayo. Al igual como Piñera ha al terremoto para legitimar su plan económico, los gremios concertacionistas comienzan a retomar tímidamente su estrategia movilizadora y el plan de lucha desarrollado, ahora matizado con las demandas propias de la catástrofe. La CUT se ha manifestado en contra del fin a la indemnización por años de servicio y ahora (después de mucho silencio) ha sacado la voz denunciando los despidos realizados bajo el artículo 159, retomando la agenda laboral para cambiar el Código del Trabajo y lograr un reajuste del 10% al salario mínimo, en compañía de los parlamentarios concertacionistas, en especial del PS. El Colegio de Profesores ahora saca la voz por la concesión de los establecimientos municipales, al igual que lo hace la Confusam. Y la FECH, luego de gastar la mayoría de sus recursos en hacer trabajo político en las zonas afectadas, empieza tímidamente a criticar las propuestas de Lavín para ayudar a los estudiantes afectados, obligados en parte por pequeñas articulaciones que comienzan a darse en el movimiento estudiantil de manera autónoma al CONFECH.
Así, la Concertación aun dentro de su desorden, ha aprovechado de manera oportunista el sufrimiento del pueblo chileno, primero utilizando con fines políticos la ayuda inmediata a las zonas afectadas, y luego utilizando las movilizaciones de los más afectados para retomar su estrategia de presión y de cooptación de las movilizaciones y del malestar social.
El panorama de los trabajadores
La postura adoptada por la CUT, las privatizaciones que comienzan a plantearse como parte del Programa de Reconstrucción de Piñera, los despidos injustificados y los ataques a los derechos a la clase trabajadora, han provocado la reactivación de muchos sectores que se encontraban dormidos o a la espera y la articulación de otros. Luego del terremoto y de su impacto, la calma inicial aparente comienza a desaparecer. Tanto los gremios manejados por la Concertación, aquellos que reciben su influencia, como aquellos que desarrollan sus luchas de forma autónoma, comienzan a retomar la dinámica que venían desarrollando antes de la catástrofe, aunque con el claro impacto de ella; veamos algunos casos ilustrativos de lo que está sucediendo a grandes rasgos con la lucha de los trabajadores.
Ya antes de la asunción de Piñera, la presidencia la ANEF mostraba su preocupación por un posible despido masivo de empleados públicos ligados (y no ligados también) a la Concertación y una precarización de sus condiciones laborales producto de las modificaciones que Piñera ha anunciado para el sector. La ANEF ha denunciado el despido de más de 500 funcionados públicos no vinculados a cargos políticos, lo que afecta principalmente a trabajadores a contrata y honorarios. Los trabajadores en esta condición equivalen al 60% del total, cuando por ley sólo deberían existir un 20% en esta condición y el resto ser trabajadores de planta, sin embargo, durante los gobiernos de la Concertación nunca se quiso regularizar esta situación. Frente a esta realidad, y a los posibles despidos que se produzcan al asumir nuevas autoridades en regiones y provincias, la ANEF ha anunciado acciones en la Contraloría e iniciar las movilizaciones si es que no hay soluciones. Siguiendo en la línea de los despidos en el sector público, la Asociación Nacional de Funcionarios del Consejo de la Cultura, ANFUCULTURA, se encuentran movilizados (apoyados por la ANEF) por los despidos realizados por el Ministro Luciano Cruz-Coke y las condiciones de precariedad que afectan al sector; por su parte, la Asociación Nacional de Funcionarios del Fosis se ha declarado en estado de alerta luego de que el Mideplan le pidiese al director nacional de Fosis su renuncia, pese a que el gobierno se había comprometido a mantenerlo en su cargo debido a que había sido designado mediante un concurso de Alta Dirección Pública. Despidos también amenazan a los trabajadores de la Empresa de Ferrocarriles del Estado, quienes han denunciado que ya van 20 despidos injustificados y se esperan unos 300, ante lo cual se encuentran en discusiones para iniciar la paralización del servicio de trenes. Siguiendo en el sector público, los trabajadores de la Empresa de Aeronáutica de Chile (ENAER), se encuentran movilizados con el objetivo de lograr un reajuste salarial de 4,5% que les corresponde en tanto trabajadores del sector público. Junto con esto, Consejo Metropolitano del Colegio de Periodistas ha manifestado su rechazo a las declaraciones de Andrés Allamand y de la Editorial de La Segunda que llaman a cerrar el Diario La Nación, lo que o sólo afectaría a los trabajadores de este medio sino que atacarían la libertad de expresión.
Para solucionar el problema de la infraestructura en salud destruida por el terremoto, Piñera anunció la construcción de 20 hospitales mediante el mecanismo de la concesión a privados, entre los que se cuentan los hospitales Barros Luco Trudeau y Exequiel González Cortés. Esto provocó un inmediato rechazo de la Federación Nacional de Profesionales de la Salud del Barros Luco quienes anunciaron el comienzo de las manifestaciones. De igual forma la Federación de Funcionarios de la Salud denunció un aprovechamiento del gobierno de la situación de catástrofe para privatizar la salud pública, en tanto Esteban Maturana, consejero de Salud de la CUT y miembro de la CONFUSAM, convocó a todos los trabajadores de la salud a manifestarse contra la privatización del sector y a salir a las calles el 1 de mayo.
Otros sectores que se encuentran atentos frente a las posibles privatizaciones son el Colegio de Profesores y los sindicatos del cobre. Los primeros ya han hecho público su rechazo a la concesión de establecimientos educativos como medida de reconstrucción y se han puesto en alerta frente a los avances que tiene en el legislativo la Ley de Superintendencia y Agencia de la Calidad de la Educación. Por su parte, la Federación de Trabajadores del Cobre (FTC), la Federación de Sindicatos de Supervisores y Profesionales de Codelco (FESUC) y la Federación Minera de Chile, entre otros, ante la posible venta de la participación de Codelco en Eldenor, han seguido la línea de defender un Codelo 100% estatal, rechazando la privatización y denunciando posibles próximas privatizaciones, como la que podría suceder con el yacimiento de cobre El Abra, en donde Codelco posee un 49% de participación.
En tanto, diversos sindicatos siguen en movilizaciones o en procesos de negociación colectiva. Se han manifestado los sindicatos de Coca Cola en Rancagua, los trabajadores de termoeléctrica Patache, los trabajadores del sindicato Nº2 astillero Marco Chilena, los trabajadores de Tottus Mall, los trabajadores contratistas de Movistar, los trabajadores de la empresa contratista CLP, entre otros. Demostrando que la lucha por los derechos de los trabajadores no cesa.
Los efectos ahora visibles del Plan Económico de Piñera, expresado en despidos, privatizaciones encubiertas, y el viraje táctico de la CUT han reactivado a algunos sectores en las cercanías del 1 de mayo. Sin embargo, una serie de movilizaciones se han venido dando desde antes de este proceso. Las necesidades derivadas de la catástrofe, la ausencia de ayuda real y concreta de parte de los gobiernos, la destrucción de puestos de trabajo, el problema de vivienda y de subsistencia, los despidos abusivos realizados por los patrones, entre muchos otros factores, provocaron una oleada de protestas en las zonas más afectadas, especialmente en el Gran Concepción. A pesar del Estado de sitio imperante, los trabajadores no dudaron en salir a las calles. El acceso al Puerto de Talcahuano fue cortado por los trabajadores en San Vicente, lo mismo sucedió con el ingreso a la termoeléctrica Bocamina II en Coronel, profesores de Huelpen protestaron frente al municipio rechazando los despidos y las bajas en los sueldos, en Los Álamos los trabajadores de la forestal Santa Elena se tomaron las instalaciones cuando esta se declaró en quiebra, los profesores de Penco se movilizaron contra los descuentos salariales, pobladores y trabajadores de Dichato cortaron la ruta a Tome producto de las demoras en la construcción de medias aguas, los deudores habitaciones del Gran Concepción protestaron frente a la gobernación exigiendo la condonación de sus deudas, los trabajadores despedidos de Versyluys protestaron en San Pedro, sólo por nombrar algunas movilizaciones que se han dado y que seguirán dándose. Frente a la ineficaz ayuda gubernamental y a una dirigencia de la CUT más preocupada de obtener réditos políticos de la catástrofe, ha sido la organización y movilización independiente de pobladores y trabajadores la que se ha levantado para hacer frente a la catástrofe.
En el sector pesquero, miles de familias de pescadores artesanales han perdido sus fuentes laborales, los trabajadores de empresas pesqueras están siendo despedidos, al igual que los trabajadores portuarios. Del mismo modo, en el sector del salmón, el terremoto ha sido una perfecta excusa para realizar despidos producto del terremoto, a lo que hay que sumar el terremoto social que ha producido la aprobación de la nueva Ley de Pesca que terminó por privatizar el mar chileno. A la dura realidad de los trabajadores del salmón y a los miles de cesantes que ha dejado esta industria, hay que sumar la eliminación del Programa de Empleo para la Salmonicultura, Plan Salmón, en el que venían comprometidos $10 mil millones para generar trabajo y palear la enorme cesantía presente en la Región de los Lagos, así como un recorte del 17% del presupuesto regional, el que supuestamente irá a parar al Plan de Reconstrucción. Frente a esta situación que agrava aún más la miseria de los trabajadores sin empleo, se han anunciado movilizaciones de parte de trabajadores y sindicatos.
Otro de los sectores duramente afectados es del agro. Miles de familias de pequeños campesinos y temporeros han sido damnificadas o han visto destruidos sus bienes materiales y sus siembras. Han perdido sus frutas producto del terremoto, se han destruido los canales de regadío, el riego por goteo, han visto destruidas sus viviendas, no tiene dinero para alimentar a sus animales, puentes y caminos en mal estado, etc. Todos efectos de la catástrofe acentuados por las miserables condiciones de vida en la que se encontraba la gente del campo. Significando esto la pérdida del sustento familiar en el caso de los pequeños campesinos, la destrucción de sus fuentes de empleo y una mayor necesidad de trabajo, lo que será aprovechado por los patrones para aumentar las condiciones de explotación, de los temporeros.
El terremoto neoliberal de Piñera y su Programa Económico comienza afectar duramente al pueblo chileno, al igual que lo han hecho la catástrofe natural. Sin embargo, ha sido la ayuda solidaria de clase y la movilización activa la que comienzan a danos una luz de esperanza. Ha sido la ayuda brindada a las zonas devastadas por decenas de sindicatos de base, por estudiantes organizados, por las mismas comunidades afectadas, las que han ayudado a resolver por parte del mismo pueblo las necesidades inmediatas del pueblo afectado. Y ha sido la movilización y la presión de estos mismos afectados la que ha logrado poco a poco que las autoridades respondan y los recursos gubernamentales comiencen a llegar. Ayuda solidaria y movilización han sido los caminos para enfrentar la catástrofe natural y deben ser los mismos caminos que debemos tomar para enfrentar la catástrofe que Piñera pretende implementar para enriquecer aun más a los dueños del poder y la riqueza. Rechazar las privatizaciones, combatir el Programa Económico y el Plan Laboral de Piñera, fortalecer la organización de base de los trabajadores y la lucha autónoma por nuestros derechos son los caminos para hacer realidad en al ámbito de la lucha la consigna que los pobres y explotados del campo y la ciudad han levantado para hacer frente a la catástrofe y sus secuelas: Sólo el pueblo ayuda al pueblo.

LUCHANDO AVANZAN LOS TRABAJADORES

Danilo Neira


Por el Movimiento de Izquierda Revolucionaria MIR de Chile

http://www.chile-mir.org

6.4.10

CAPITALISMO Y COMUNISMO

CAPITALISMO Y COMUNISMO

Ricardo Fuego

Introducción


¿Por qué es difícil hablar de estos temas?
Porque hay una tendencia a formar nuestro pensamiento sobre la sociedad en base a anécdotas, vivencias personales, y evaluaciones muy subjetivas (a veces basadas en nuestras preferencias ideológicas, valores morales, etc.) de lo que experimentamos.

Yo a través de estos años de entrada a la militancia social y al pensamiento político radical, he cambiado no sólo mis ideas sino mi manera de pensar (de juzgar y de producir nuevas ideas). Para mí las anécdotas y evaluaciones subjetivas de mi vida personal, en cuanto a la formación de mi pensamiento social, pasan a un segundo plano. Lo que pasa a primer plano en mi pensamiento son los datos a nivel “macro” (la economía, la estructura social, los procesos más que los resultados, los roles más que las personalidades), y esos datos yo los analizo con las herramientas teóricas que he adquirido en estos años de estudio autodidacta y práctica autónoma de la ciencia social.

Todo este preámbulo no tiene como objetivo explicar por qué vos tendrías que pensar como yo, sino para explicar por qué yo pienso como pienso. Olvidémonos por un momento del absolutismo (si uno tiene razón todos los demás están equivocados) y del relativismo (todos tienen razón y nadie está equivocado). Vamos a establecer un diálogo. En base a mis experiencias charlando de estas cuestiones, yo voy a poner afirmaciones, preguntas y cuestionamientos a los que responderé como lo hice en su momento (o como deseo haberlo hecho).

El propósito no es reemplazar unas ideas por otras, sino desterrar certezas falsas y sembrar cuestionamientos, búsquedas. Allá vamos.


Diálogo entre una persona comunista y una persona de "pensamiento común”

-Hay capitalistas que se aprovechan de sus empleados y los explotan, pero hay otros que se hicieron su capital mediante su propio esfuerzo y por lo tanto es justo que ganen más que el obrero.


La realidad es que, incluso en el caso de que el capital inicial no provenga del trabajo de otros (herencia, rentas, empresa de la familia, etc.), a través del tiempo el capital invertido es ampliamente recuperado por el capitalista gracias al trabajo de sus empleados.

Pongamos el caso de que yo inicio una empresa con un capital propio. Luego de haber vendido todo lo que produje, obtengo una cantidad de plata. Parte de ese dinero va a los sueldos de mis empleados, otra parte a la reinversión en la empresa (compra de repuestos, materia prima, insumos, nuevas máquinas), y otra parte me queda limpia para mí.
Si el negocio va bien (y eso depende de si hay demanda de lo que la empresa produce pero también depende de mi trabajo y del de mis empleados), eventualmente voy a recuperar en forma de ganancia el capital que invertí al principio.
Veámoslo en un cuadro con números. El capital inicial es de 1000. Asumamos que la ganancia de la empresa es suficiente para la reinversión y para mi subsistencia y asumamos que yo me limito a cobrar rentas, que no trabajo en la empresa.
En el primer ciclo yo puse 1000 y la empresa hizo 500. De esos 500, 200 los pagué en salarios y me quedaron 300. De esos 300, decidí poner la mitad (150) en la empresa y el resto me lo quedo yo.

En el segundo ciclo se obtuvo una ganancia de 550. Sigo pagando 200 en salarios, por lo tanto la ganancia que tuve en ese ciclo fue de 350. De esos 350 aparto 180 para reinvertir y el resto me lo quedo.

En el tercer ciclo la ganancia es de 400. Los 1000 originales que puse no sólo fueron recuperados sino que yo me quedo con 50 adicionales (300 + 350 + 400 = 1050).

-Pero parte de lo que ganaste decidiste reinvertirlo en la empresa. El capital de la empresa creció de 1000 a 1720, y lo que generan los empleados nunca es suficiente para cubrirlo. Los empleados siempre están en deuda.

Incorrecto. Te olvidás que el capital adicional que pongo a partir del segundo ciclo vienen del trabajo de los empleados. El capital total de la empresa va creciendo, pero lo que yo puse de mi bolsillo sólo fueron 1000, y esos 1000 los recuperé en el tercer ciclo. ¡Si yo no recuperara mi inversión no sería negocio ser capitalista!

Fijate que incluso en el cuarto ciclo les aumenté el salario a mis empleados de 200 a 300. Pero ni siquiera así saldo la deuda que tengo con ellos. De hecho, mi deuda aumenta cada vez que se va acumulando ganancia. Al final del quinto ciclo tengo una ganancia acumulada de 1950, ¡casi el doble de lo que puse inicialmente!
Pero compliquémosla un poco más… Digamos que en los primeros ciclos la empresa no gana lo suficiente para garantizar la reinversión. Eso quiere decir que tengo que poner más capital mío. Pero si la empresa va bien y eventualmente la ganancia es suficiente para la reinversión, es sólo cuestión de tiempo para que el trabajo de todos pague ese capital invertido de mi bolsillo:

En el primer ciclo me faltaron 50 y los tuve que poner de mi bolsillo. En el segundo, como aumentó el valor obtenido, me faltaron 20. En el tercer ciclo ya no tuve que poner más plata porque la ganancia de la empresa fue suficiente para mi subsistencia y para la reinversión. De manera que a los 1000 iniciales se le suman 70. Lo único que cambió es que en vez de recuperar mi plata en el tercer ciclo lo recupero en el cuarto.


Podemos complicarla más todavía diciendo que yo trabajo a la par de mis empleados, o incluso más que ellos. O sea, que yo participo directamente de la producción de valor. ¿Qué pasa en ese caso? Lo mismo que en el caso anterior. Una simple diferencia de tiempo. Eventualmente mis empleados terminan superando, con su trabajo, el capital que puse inicialmente y el valor que produce mi propio trabajo.

Se pueden hacer muchas objeciones a estos cuadros y probar a ver qué pasa con otros números y otras variables, pero la realidad es que las empresas capitalistas no funcionarían si los capitalistas tuvieran que sacar continuamente capital extra de su bolsillo para asegurar la reinversión. Eso sólo pasa cuando las empresas están en crisis y ahí o la empresa se recupera o quiebra. Las empresas capitalistas funcionan porque garantizan una ganancia suficiente para cubrir los gastos de su existencia y porque le aseguran un mayor nivel de vida al capitalista que a los empleados.

Esto no quiere decir que el capitalista nunca se sacrifique. El capitalista, sobre todo si es pequeño o mediano, generalmente debe sacrificarse trabajando horas extras para la empresa, absteniéndose de consumir para ahorrar capital dinerario, adeudándose con un banco si le hace falta efectivo, etc. Pero por más que se valore éticamente ese sacrificio como superior al sacrificio de los empleados, la cuestión fríamente matemática es que el trabajo de muchos siempre va a producir más que el trabajo de uno. Sino, ese uno se bastaría a sí mismo, no necesitaría empleados.

-Todo lo que vos quieras, pero el que arriesgó al principio fue el capitalista. Es injusto que el capitalista, que es el único que arriesga, termine compartiendo su empresa con los empleados que no arriesgaron nada.

Antes que nada, el plantear la defensa de la ganancia capitalista en estos términos (morales) es reconocer que ya no se puede plantearla en términos racionales. Voy a volver un poco atrás.

Limitándome a analizar los hechos sin realizar ninguna valoración moral al respecto, he demostrado racionalmente que eventualmente, el trabajo de mis empleados va a pagar el capital mío que “arriesgué” cuando puse la empresa. El capital que sigo “arriesgando” después de recuperar la inversión de mi bolsillo es el capital generado por el trabajo de todos, y no sólo el mío. Cuando los empleados ya me pagaron con su trabajo todo el capital que invertí al principio, la ganancia que obtengo a partir de ese momento viene pura y exclusivamente del trabajo de ellos.

Esta demostración no es nada del otro mundo, es pura lógica y aritmética. ¿Entonces por qué resulta tan chocante? Porque lo que nos han inculcado y lo que hemos aprehendido como “sentido común” nos condiciona psicológicamente, pre-racionalmente. Por lo tanto, un razonamiento, aunque sea válido, sigue siendo rechazado cuando choca contra este condicionamiento psicológico. A todos nos pasó alguna vez que hemos escuchado o leído una argumentación que, aunque no pudimos refutarla con hechos ni encontrarle una falla en su lógica, nos resultó inaceptable, y por lo tanto nos seguimos quedando con nuestras ideas.


Esto es normal. Tenemos una tendencia a identificarnos con nuestras ideas. Si las ideas con las que más nos identificamos son criticadas, en cierto modo nos sentimos amenazados. Por eso la única manera en que puede prosperar un diálogo sobre ideas tan relacionadas a nuestra identidad social como capitalismo y comunismo (casi todo el mundo tiene una posición tomada sobre el tema, con más o menos fundamento), es desidentificarnos de nuestras ideas por un momento. Hacer de cuenta que somos extraterrestres mirando este planeta o científicos mirando un hormiguero. Lo que nos tiene que interesar es llegar a la verdad, no tener la razón. Si no podemos hacer eso, más vale renunciar al diálogo, porque sino se convertirá en un monólogo de muchos.

Habiendo hecho esta advertencia, paso a responder la pregunta.

Aun viendo el tema desde la perspectiva de lo ético, ¿bajo qué ética es posible justificar que yo gane más que mis empleados luego de que ellos, con su trabajo, me pagaron todo lo que invertí al principio? Únicamente bajo mi ética particular. O sea, bajo la ética de alguien que valora lo que le beneficia como bueno y lo que le perjudica como malo.

Pero una ética particular, por más que sea compartida por la mayoría de la gente y resulte “lógica”, “razonable”, etc., no se transforma en ética universal. Una ética universal nunca puede partir de las necesidades y capacidades asociadas a un rol social en particular (sea el capitalista o el obrero). Sólo puede partir de las necesidades y capacidades comunes a todos los seres humanos. Esas necesidades y capacidades son comer, dormir, vestirse, amar, realizarse, producir, etc. Entonces, juzgar al capitalismo con la ética capitalista, siempre va a resultar favorable al capitalismo. Al capitalismo hay que juzgarlo con una ética universal, humanista. Es la única manera de obtener un juicio objetivo.

Pasando a la cuestión del riesgo: no es cierto que los empleados no corren ningún riesgo. Si el capitalista se funde, los empleados se quedan sin trabajo. Si los empleados no trabajan lo suficiente para que la empresa se haga un lugar en el mercado (cuando hay otras empresas competidoras), se quedan sin trabajo. El capitalista decide a quién contrata y a quién despide, y cuándo. El capitalista arriesga un capital propio que heredó o que amasó con trabajo extra, pero ese riesgo lo corre una sola vez. El obrero arriesga constantemente el sustento de sí mismo (y de su familia, si la tiene) porque todos los días que va a trabajar tiene que rendirle a la empresa.

-El que se esfuerza por dar trabajo sigue siendo el capitalista. Si el empleado no trabaja en una empresa, trabaja en otra.

Hay que entender algo: nadie “da” trabajo a otra persona. Es un juego de oferta y demanda. El trabajo en esta sociedad es un contrato comercial. El capitalista compra fuerza de trabajo, el empleado vende su fuerza de trabajo. Y dependiendo de quien esté en mejor posición para negociar, va a ser el precio de la fuerza de trabajo. Cuanto más desempleo haya en los trabajadores mi gremio, menor salario van a ofrecer los capitalistas.

El desempleo existe, y sólo de manera muy obtusa puede explicarse el desempleo por cuestiones como vagancia. Para ciertos gremios de trabajadores especializados, escasean las fuentes de trabajo porque hay poca demanda en relación con la oferta. Para los trabajadores no especializados, la situación siempre es mala, porque son los que más sobran y por lo tanto sus condiciones de trabajo son las más precarias.

-Eso no quita que a veces los empleados se abusan del capital.

La gran mayoría de la gente en este mundo lo único que tiene para vender es su fuerza de trabajo. Entonces obviamente que el empleado está obligado a actuar como un comerciante (igual que el capitalista, que no pagaría salarios si no le conviniera) y lógicamente va a buscar el mejor precio posible. Si una vez de cada diez (y es decir mucho) es el empleado quien logra torcerle el brazo a un empleador, ¿hay que dejar de ver todo lo demás?

Los derechos laborales, la seguridad social, la jubilación, las pensiones, la jornada laboral máxima, el salario mínimo, los subsidios al desempleo, etc. no fueron dádivas de gente amable hacia los empleados ni mucho menos se debieron a una pretendida dictadura de los empleados sobre los capitalistas (¡¿dónde se vio una dictadura de los explotados sobre sus explotadores?!). Fueron reivindicaciones que la clase obrera organizada debió arrancarle al capital privado y al Estado (el capitalista público) mediante lucha y sangre derramada. Hay que conocer la historia de las cosas que existen hoy y no asumir que “siempre existieron”.

-¿Por qué los capitalistas son explotadores? Eso no es cierto. Algunos capitalistas son explotadores, otros no.

Actualmente el término explotación resulta tan políticamente incorrecto que queda olvidado su verdadera significación científica social: extracción de plus trabajo. El explotado no es quien recibe “menos de lo que merece” o, en una definición más objetiva, quien recibe menos de lo que necesita para (sobre)vivir. No importa si el patrón es bueno o malo, si trata bien o mal a los empleados, si el trabajo de los empleados es extenuante o divertido, jornada larga o jornada corta. Si el trabajador produce más valor del que percibe, es porque hay una apropiación de esa diferencia por quien le emplea, y eso es explotación. Una persona es explotada tanto si produce un valor de 10 y le pagan 1 como si produce 10 y le pagan 9. No se trata de si es justo o ético (¿según quién?) que el trabajador reciba 1 o 9. Es un simple hecho matemático: si el trabajador recibe menos de lo que produce, es explotado.

-Pero entonces, ¿se puede trabajar sin ser explotado?

Sí, como cuando trabajás limpiando tu casa o haciendo una comida para tu familia y/o amistades, o escribiendo tu diario. Todo eso es trabajo en el sentido de gasto de esfuerzo físico y mental. Pero cuando hablamos del trabajo directamente inserto en la economía capitalista (trabajo asalariado), no es posible independizarlo de la explotación.

Las cooperativas son un ejemplo de las limitaciones que tiene cambiar las cosas dentro de una empresa pero no cambiarlas en toda la economía. En las cooperativas la propiedad de la empresa es colectiva, no hay división patrón/empleados. Pero si bien los trabajadores de la cooperativa no son explotados por un capitalista, están obligados a auto-explotarse ellos mismos. ¿Por qué? Porque no pueden consumir todo el valor que producen, están obligados a asumir colectivamente el rol del capitalista y tomar parte del valor obtenido y reinvertirlo en la empresa. Una cooperativa, exteriormente, y sobre todo cuando tiene competencia, está obligada a comportarse como cualquier otra empresa capitalista.

La única forma de alcanzar una economía sin explotación es reorganizando la base económica de la sociedad en la asociación de los productores libres e iguales. Esto no es pura teoría, sino que ya se ha hecho realidad en revoluciones sociales como la de la Comuna de París, en algunas colectividades agrarias de España, etc.

En este tipo de asociación los productores de un pueblo, una ciudad, o una comuna rural se juntan y dicen:

“Bueno, vamos a organizar entre todos la economía de nuestra comunidad. Tenemos estos campos, fábricas, talleres, y oficinas. En vez de que cada una de estas unidades productivas sea una empresa privada que compita con las demás, vamos a articularlas mediante una planificación general para producir los bienes que todos necesitamos. En vez de producir para vender en competencia con otros, cada unidad productiva producirá la cantidad de bienes necesaria para los habitantes de la comunidad (y un poco más, por las dudas). Entonces, si antes teníamos 3 panaderías que producían 300 kilos de pan cuando la comunidad necesita solo 100, al abolir la competencia y dividirse el trabajo entre ellas para producir 150 kilos como máximo, nos ahorramos tener que gastar tantas horas de trabajo y recursos en producir pan irracionalmente, y esas horas de trabajo pueden destinarse a otros trabajos necesarios para la comunidad o a la cultivación, a estar con la familia, a investigar cómo ahorrar más trabajo en otras áreas, y a participar en la administración de todos los asuntos de la comunidad, etc.”

-Todo muy bonito, pero ¿de qué va a vivir la gente?

Si yo trabajaba de plomero, no voy a necesitar ejercer mi oficio por dinero para después comprar todo lo que necesito. Todos los bienes de consumo que yo necesito van a estar o en mi casa o en los almacenes comunitarios. De esta manera, puedo liberar mi oficio de la actividad de ganar dinero. Yo voy a arreglar gratis los caños de la casa del panadero porque sé que el panadero va a mandar el pan que produzca al almacén comunitario, donde yo voy a tomar el pan que necesite.

Además, racionalizando el trabajo de plomería necesario para la comunidad, se puede ahorrar el tiempo dedicado a esa tarea y no voy a tener por qué quedarme solamente en ese oficio: podré aprender otros. Hay trabajos que los puede hacer todo el mundo y por el cual se puede establecer un sistema de turnos, como barrer la calle. Hay otros donde son necesarios especialistas y se puede socializar ese conocimiento con planes de capacitación. A medida que la gente no necesite trabajar 8 horas por día todos los días de la misma cosa, puede aprender otros oficios y tareas, y las especialidades que no son tan complejas (no todos van a ser neurocirujanos) irán desapareciendo. Antes la escritura era una especialidad, por eso existían los escribas. Hoy esa especialidad no existe, porque gracias a la instrucción pública escribir está al alcance de la mayoría. Con la expansión de la instrucción pública se pueden incluir gran parte de las tareas industriales y artesanales que actualmente son delegadas a especialistas.

Si la comunidad se coordina para que cada cual ponga según su capacidad y cada cual tome según lo que necesita, los recursos serán utilizados racionalmente y las situaciones de escasez serán paulatinamente resueltas. Lo que no puede fabricarse en la comunidad, se consigue de otra donde sí se fabrique (mediante trueque, por ejemplo). Mientras tanto, se va construyendo la fábrica local (si es necesario).

Puede haber miles de objeciones a un sistema económico de esta naturaleza, y cada una de esas objeciones tendría su respuesta. Hay muchísima bibliografía que trata el tema de reorganizar la economía según la propuesta de la asociación de los productores libres e iguales. La más didáctica y completa que conozco es La conquista del pan, del anarquista ruso Kropotkin. Pero no sólo hay propuestas, sino que ha habido experiencias. A menos que se tenga la postura de “tenés 5 minutos para convencerme de la necesidad y posibilidad del comunismo”, es obvio que tiene que haber una disposición a investigar el tema por uno mismo. Así fue como aprendí yo, por interés propio y no porque conversara con alguien que tenía todas las respuestas que terminó por “convencerme”.
-Se ve que las pensaste todas, pero vamos a lo práctico: lo que querés es imposible. La gente es egoísta.

Lo que “se ve” es que esta respuesta tuya es un manotazo de ahogado. Pero la voy a responder porque te va a servir para aprender algunas cosas sobre “la gente”.
Como primer punto, la gente que habla de “la gente”, generalmente está hablando de sí misma o de lo que elige ver en sí mismo y en otros. Hay muchísimos ejemplos de altruismo y cooperación en la vida, incluso en la gente que, generalmente, es egoísta. Si siempre estuviéramos compitiendo con el otro y actuando solo para nuestro beneficio, no habría sociedad. Si pensás detenidamente en un día cotidiano tuyo, vas a ver que gran parte del mismo te la pasás cooperando con otras personas en base a necesidades comunes. Y a veces te vas a dar cuenta que estás haciendo algo donde ponés las necesidades del otro por encima de tus deseos o incluso de tus propias necesidades. Incluso si lo hacés porque es necesario para tu supervivencia, o porque el beneficiario de esa actividad altruista es hijo tuyo, o simplemente por la gratificación personal que sentís al hacerlo, la realidad es que estás haciendo algo que no es egoísta.

Vos podés haber llegado a “la gente es egoísta” analizando varios casos de egoísmo que experimentaste de primera mano. Pero es una generalización incorrecta, porque como dije antes (y como vos sabés, si elegís verlo) “la gente” también es no-egoísta.

Entonces, “la gente es egoísta” se revela como lo que es: una frase que no resiste al más mínimo análisis, y que sólo sirve como axioma para justificar comportamientos antisociales (ajenos o propios) y, por lo tanto, para dar una fundamentación (falsa) a la idea de que “nada va a cambiar”. Es una manera de seguir quedándonos en la zona cómoda de “yo tengo razón” y de evadir las responsabilidades de todo individuo hacia su especie.

Si la competencia es “natural”, la cooperación lo es aun más todavía. Vos y yo lo hemos visto en nuestras vidas cotidianas, pero también se ve en ONGs y espacios de militancia social donde gente que no pasa necesidades invierte parte de su tiempo (y a veces, dinero) en ayudar a otros.

Lo que me diferencia de vos no son capacidades intelectuales diferentes, sino que yo he tomado conciencia de que reorganizar la sociedad en base a la cooperación y al no-egoísmo[1], no sólo es posible, sino necesario para detener esta catástrofe.

-Igual es una utopía.

“Utopía” es una de esas palabras que se utiliza todo el tiempo sin conocer su significado. La utopía es una imagen idealizada del porvenir. Los utopistas sociales primero arman una sociedad perfecta en sus cabezas y después buscan la manera de ir desde donde estamos hacia esa imagen. A menudo los utopistas creen que lo que es necesario en el ahora es dedicarse a convencer a los demás de lo deseable y justo de tal objetivo, y que con ese número y a fuerza de voluntad vamos a hacer ese sueño realidad.

Marx, que puede decirse con justicia que es el fundador del comunismo teórico moderno (el comunismo práctico moderno es una creación de los proletarios desde la misma revolución francesa[2]), criticó ese enfoque de los utopistas. Él encaró la transición del capitalismo al comunismo como un problema práctico[3]a nivel histórico-mundial, y por eso estudió el funcionamiento de la economía capitalista y estudió la historia a través del prisma de los sistemas económicos y de la lucha entre las distintas clases generadas por esos sistemas económicos. La transformación consciente de la sociedad necesita de una ciencia social, y Marx fundó las bases para ella con aportes propios y de otros (antepasados y contemporáneos).

-Igualmente, esto siempre fue así y nunca va a cambiar.

Las dos afirmaciones son equivocadas. El sistema de clases sólo existe desde hace como diez mil años. En todo el paleolítico y gran parte del neolítico (esos periodos comprenden cientos de miles de años) el Homo Sapiens vivió en tribus donde no existía la explotación. Ni la explotación económica ni la del varón sobre la mujer. Los sistemas de clase con sus relaciones sociales características (Estado, familia, esclavismo, mercancía) fueron una creación bastante reciente en tiempos antropológicos.

Si hay una constante en la historia humana es el cambio. Aún en periodos donde, en apariencia, nada cambiaba en cientos de años, esto era porque se estaban sucediendo cambios cuantitativos muy graduales que en determinado momento pasaban a una transformación cualitativa. Pasa que en esta época que vivimos, y especialmente desde la última mitad del siglo XX, debido a la falta deliberada de consciencia histórica con la que se nos educa y al constante bombardeo de los medios masivos de difusión, hay una tendencia en nuestra cultura a pensar en el futuro como una prolongación lineal del presente. Hablar de que la humanidad o la sociedad siempre fue así y nunca va a cambiar es tan poco serio como decir eso de uno mismo. Quien piensa que la vida no es cambio es porque tiene una visión “fotográfica” de la vida.

-¿Entonces por qué no estamos en el comunismo? Todas las revoluciones fracasaron o terminaron en dictaduras totalitarias.

Si esto no siempre fue así y puede cambiarse, no es menos cierto decir que el cambio propuesto hacia una sociedad sin explotación es quizás la empresa más difícil de toda la historia humana. Porque hasta ahora nuestras sociedades se formaron de manera “espontánea”, sin planificación, mediante el desarrollo ciego de nuestras fuerzas productivas, que han sido el motor de los cambios en nuestras estructuras sociales (la agricultura modificó la manera en la que la gente se relacionaba con el ambiente y consigo mismo, lo mismo hizo la industria).
Si el sistema de clases existe desde hace 10.000 años es muy poco serio pensar que va a ser superado en unos pocos años o incluso en un solo siglo, sin errores. Esta lucha por suprimir el sistema de clases existe desde hace dos siglos, por lo menos. Desde la misma revolución francesa que el movimiento comunista, generalmente con base en el movimiento obrero[4], viene luchando contra el capitalismo por una nueva sociedad sin explotación. Obviamente estas luchas fracasaron. Para desgracia de la humanidad, el capitalismo las ha sobrevivido. Ha habido muchos errores en estas luchas, característicos de la forma de pensar que no rompen con el sistema, por más que así lo reclamen[5]. Si se ve todo esto desde el prisma inmediatista y resultadista que suele predominar en el análisis de los procesos sociales, entonces “el comunismo fracasó” y no puede haber otra cosa que capitalismo. Pero si se ve todo esto desde un prisma verdaderamente histórico-mundial, se concluye que los últimos dos siglos que pasaron han sido de preparación, y que las batallas más decisivas por la auto-superación de la humanidad vendrán a partir de este siglo[6].

La transición hacia una sociedad sin explotación no es un problema que pueda ser resuelto por un partido o por un solo sector de la sociedad, sino por la gran mayoría de la humanidad[7]. Una profunda transformación social como la planteada no puede suceder sin una profunda autotransformación de los individuos. Autotransformación que debe ser encarada como una tarea práctica a afrontar ahora, y no en un futuro lejano.

Por eso quien califica a la asociación de los productores libres e iguales como utópica e imposible, en realidad lo que está diciendo es que no cree que él mismo sea capaz de vivir asociado en libertad e igualdad. Quien es escéptico de la auto-superación de la humanidad es porque es escéptico de su propia auto-superación. Quien habla negativamente de “la gente” piensa mal de sí mismo…

-Me parece que respondés de una manera muy terminante y soberbia.

Es posible. Es que cuando escucho a la gente repetir con tanta seguridad lo que dicen desde las usinas ideológicas del poder me da algo de bronca por su pereza intelectual y quiero que la vean.

Veo mucho egoísmo en las discusiones comunes sobre política y sociedad. Mucho de “lo que no me gusta es malo, lo que me gusta es bueno”. Se piensa exclusivamente desde el propio lugar o desde el propio grupo o sector. No se cultiva una visión de la totalidad porque no hay motivación para pensar más allá del ombligo y de los beneficios o perjuicios inmediatos. Tampoco se cultiva la actitud de ponerse en los zapatos del otro.

Eso lo veo concretamente cuando la gente se aferra como de un clavo ardiendo a una anécdota o hecho que fundamente su visión de la realidad, negándose a reconocer otros hechos u otras perspectivas para ver los hechos. Si una persona muerde a un perro seguro que sale en todos los diarios, pero no por eso vamos a dejar de pensar que generalmente ocurre al revés. Bueno, en este caso lo que veo es que la gente repite todo el tiempo la noticia de la persona que mordió al perro para sentenciar que hay la misma posibilidad de que pase una cosa u otra, o de que los perros casi nunca muerden a las personas.

Hay gente que forma su opinión a partir anécdotas o de los hechos que más se ajustan a sus preferencias ideológicas, y ahí es cuando se escuchan cosas como “el que es pobre es porque es vago”.

Si tuviéramos la misma actitud para nuestra vida práctica que para hablar de la sociedad y la naturaleza humanas (temas que frecuentemente quedan relegados a charlas de café, publicaciones de auto-ayuda o asados), no sobreviviríamos ni un día. Para cosas como hacer la comida, cruzar la calle o pagar una boleta nos manejamos adaptando nuestro pensamiento y movimiento a la complejidad de la tarea a realizar. Pero lo que reina en la cultura actual (y no es casual, es deliberado) es una gran falta de formación y de motivación para reflexionar sobre la vida humana con la seriedad y la complejidad que se merecen (y seriedad y complejidad no son sinónimos de volverse un doctor).

Es para torcer la rama para el otro lado que articulo mis respuestas de manera lo más sólida posible, atacando de manera vehemente (con cuidado de no herir susceptibilidades, lo que a veces no es posible ni deseable) a las formas de pensar que son erróneas y, además, dañinas, porque la falta de consciencia resulta en infelicidad y sufrimiento evitables. Varias veces he constatado que el enfoque “humilde” no funciona porque les permite a los interlocutores seguir en su zona cómoda. Entonces, si voy a ser acusado de soberbio, prefiero serlo defendiendo la posibilidad de que la humanidad se supere a sí misma que defendiendo la posibilidad contraria.

[1] O, por lo menos, un egoísmo más inteligente que el actual, que es un egoísmo imbécil que sólo nos sirve para una felicidad efímera basada en lo material, pero amenaza nuestra supervivencia como especie.

[2] Ver Historia de la Revolución Francesa, de Kropotkin.

[3] “Práctico” es otra palabra bastardeada. En esta cultura de la velocidad y del pragmatismo, “práctico” aparece como sinónimo de concreto, inmediato, sencillo, tangible.

[4]Todos somos criados y educados en esta sociedad capitalista donde las ideas y valores éticos dominantes son los del capitalismo. Por lo tanto el obrero, generalmente, piensa como burgués y no pocas veces puede esgrimir los mismos pensamientos anticomunistas que los voceros de quienes le explotan (esos mismos que los acusan de subversivos o de comunistas cuando hacen huelga por aumento de salario).

[5] El golpe de Estado del partido bolchevique -que se reclamaba marxista y comunista- terminó por erigir una forma de capitalismo brutal caracterizada por el totalitarismo del Estado-Partido. Estos regímenes han asociado la palabra comunismo a su naturaleza anticomunista, y han asociado al marxismo a su ideología de Estado, haciendo de esta manera un gran favor a la propaganda pro-capitalista.

[6] Hay innumerables datos que señalan la decadencia de la civilización capitalista que estamos viviendo. Será en las próximas décadas, por lo tanto, donde se plantee claramente la disyuntiva de superar esta forma de vida alienante o extinguirse.

[7] Generalmente la humanidad explotada, porque la humanidad que se beneficia de este sistema de explotación está muchísimo más condicionada psicológicamente como para tomar consciencia de que esta forma de vida nos lleva a la extinción y de que debe ser transformada desde la raíz.

Final y… ¿principio?

Un diálogo como el presentado puede tener dos finales. El primero, lamentablemente muy predecible, es:

-Bueno, si vos querés desperdiciar tu vida en esas pavadas hacélo, yo sigo con la mía.

El segundo, que requiere cierta dosis de modestia que no abunda cuando se habla de estos temas, es:

-No estoy convencido, pero voy a buscar más información.

En el primer caso, a la mierda, aunque no creo que hayas llegado hasta acá. En el segundo, quiero prevenir que en todo lo que dije arriba hay muchísimo conocimiento sintetizado. Podría citar mucha bibliografía pertinente para todo lo que dije, pero sería un trabajo extra y, además, no me parece lo más importante.

Lo más importante me parece crear consciencia sobre un asunto: la vida social humana sólo puede abordarse seriamente desde una perspectiva de lo complejo, y esto requiere no sólo estudiar y leer sobre datos e historia, sino educar la propia mente para abordar los problemas complejos de una manera compleja. Requiere de una formación teórica. En las cuestiones sociales, el debate capitalismo vs comunismo pone a prueba el temple intelectual y ético de las personas, porque es un tema que genera muchos partidismos y donde es difícil autodisciplinarse para construir una posición objetiva.

Pero también hay una “trampa” en todo esto. La realidad es que quienes más interesados están en formarse teóricamente para estudiar las cuestiones problemáticas de la vida social humana son quienes tienen una motivación para contribuir a resolverlas. Es muy raro que alguien se tome este trabajo de investigación, reflexión y discusión si no piensa hacer nada al respecto.

Salvo para los adeptos a la contemplación, la motivación para buscar la verdad es generalmente la acción. La motivación de buscar argumentos para autoafirmarse y monopolizar discusiones de “política” no es suficiente para esta labor que propongo. Tiene que haber un sincero interés por participar en la auto-superación de la humanidad. Y cuando digo interés no me refiero a esas sensaciones efímeras tipo “me gustaría saber algo más de tal tema”; me refiero a una necesidad existencial expresada en una manera concreta, hacia una dirección particular.

Si compartís esa necesidad conmigo, te recomiendo 3 textos para seguir, todos ellos los encontrás fácilmente en Google.

El Manifiesto Comunista, de Karl Marx y Friedrich Engels.
La conquista del pan, de Piotr Kropotkin
El placer de la revolución, de Ken Knabb


Si no compartís esa necesidad ni creés que nunca lo vayas a hacer, espero que este texto te haya resultado una lectura “interesante”
Fuente: http://el-radical-libre.blogspot.com/2010/01/capitalismo-y-comunismo.html

15.3.10

Pronunciamiento del MIR respecto al terremoto del 27 de febrero en Chile

Que tal amigxs a continuación les presento un documento emitido por el MIR (Chile) (hace ya una dos semanas) respecto a la catástrofe producida por el terremoto y posterior maremoto, que se produjo en la zona centro sur del país. A pesar de tener varios días de emitido supongo que aun no pierde vigencia, ni siquiera en sus recomendaciones practicas. Es una buena muestra de lo que tienen que hacer lxs revolucionarixs en momentos como estos.

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A los trabajadores y al pueblo de Chile

A nuestros simpatizantes y colaboradores, al pueblo mirista

A nuestros militantes

Como ya se ha conocido en todo el mundo, la madrugada del sábado 27 de febrero se ha producido un terremoto en nuestro país, cuya magnitud se ha medido en un 8.8 según la escala Richter (destrucción total en comunidades cercanas). Este movimiento telúrico se ha convertido en uno de los más devastadores desde que se cuenta con registros mundiales, y ya la suma de personas fallecidas supera las 700 a lo largo del territorio nacional, no teniéndose siquiera un estimado real de cuántas personas se encuentran desaparecidas, principalmente en las zonas costeras de las regiones del Maule y Biobío, debido al maremoto que siguió al fuerte sismo.

El terremoto ha revelado de la manera más brutal, las cadenas de intereses relacionados de quienes participan del régimen político y económico dominante. A pesar de que creemos que lo que más se necesita en estos momentos son acciones concretas, por pequeñas que estas sean, de solidaridad con las personas, familias y comunidades más afectadas por el terremoto, consideramos igualmente necesario puntualizar lo siguiente:

1. Viejas carreteras y puentes de factura estatal han resistido el terremoto. Las nuevas autopistas del capital, no. Las autopistas privatizadas durante los gobiernos de la Concertación, propagandizadas como ejemplo de inversiones público-privadas, no resistieron un solo movimiento sísmico y están destruidas. A pesar de los millonarios subsidios estatales, a pesar de los negociados contractuales, a pesar de los cobros diarios a sus usuarios, se han venido abajo pasos sobre nivel, terraplenes, pasarelas peatonales y puentes, matando a varias personas e hiriendo muchas más, cortando al país e incomunicándolo por vía terrestre, dejando a miles de familias varadas y sin poder llegar donde sus seres queridos.

2. La DC, desde su feudo del Ministerio de Vivienda, dejó tal estela de escándalos, corrupción y negligencias en la edificación de viviendas sociales, que la Concertación terminó privatizando la política de vivienda social, y ahora, con el terremoto, conjuntos de vivienda social están siendo desalojados en distintos puntos del país por peligrosos y aparecen las consecuencias de la fiebre especulativa de las nuevas construcciones de las inmobiliarias, subsidiadas directa e indirectamente por las políticas gubernamentales, y que han permitido el enriquecimiento de connotadas figuras de la Concertación y la Derecha: Conjuntos habitacionales completos para las clases medias, están con graves problemas estructurales y a punto de derrumbarse, o ya se han venido abajo como una torre de 15 pisos en Concepción, matando o dejando atrapados a más de un centenar de sus moradores. Y es que en el capitalismo inmobiliario el negocio no es construir, sino acumular capital, y para eso vale rebajar la calidad de la construcción, vale bajar la calidad de los materiales, vale falsear los informes técnicos y coimear a los fiscalizadores. Todo vale.

3. Importantes instituciones del Estado han funcionado lento y han funcionado mal.
El Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA) ha cometido una negligencia criminal al no saber interpretar su propio instrumental y entregar una información equivocada a la ONEMI respecto a la alerta de maremoto, dejando indefensas a las poblaciones costeras e insulares de nuestro país, que han sido las más golpeadas por esta catástrofe en términos de la cantidad de heridos, muertos, desaparecidos y damnificados, provocando en el gobierno una demora de casi 24 horas en reconocer la ocurrencia de un maremoto en las costas de Constitución, Iloca, Pelluhue, Curanipe, Talcahuano, Concepcion, Contulmo, Juan Fernández, etc., y por lo tanto, retardando el envío de auxilio a los sobrevivientes.
Por otra parte, a pesar de los años que el Estado de Chile ha financiado por distintas vías el desarrollo conjunto entre el Ejército y la ONEMI de la parafernalia del Sistema de Simulación para la Gestión y Entrenamiento de Situaciones de Emergencias (SIGEN, entonces a cargo del recién nombrado jefe militar de la Región del Maule, General Bosco Pesse Quappe,) y el Sistema de Entrenamiento de Gestión ante Situaciones de Emergencia (SEGIO), a pesar de las horas de ejercicios de simulación llevados a cabo en más de una oportunidad para desarrollar un modelo eficaz de intervención ante catástrofes, la lentitud y falta de coordinación entre el gobierno central (ONEMI) y entre las diversas instituciones del Estado, ha provocado que vastas zonas del país hayan quedado completamente aisladas, sin agua, sin electricidad, sin alimentos, sin elementos de abrigo e incluso ahora, sin combustibles, situación que se complica a medida que pasa el tiempo. A pesar de contar con todos los recursos financieros, materiales, humanos y legales, la ayuda no llega donde debe llegar: al pueblo. No se restituyen los servicios básicos y no se ha organizado la distribución de agua y alimentos a quienes los necesitan.

4. Con el correr de las horas, el terremoto muestra realmente a quienes afecta finalmente...a los pobres.
En la Región del Biobío, una de las más pobres del país, donde la cesantía llega al 10,4% de los trabajadores y donde la mayoría de quienes tienen empleos sólo alcanzan a salvar el día, sin agua potable, sin electricidad, sin alimentos, sin poder regresar a sus casas muchos de ellos y sin ropa de abrigo,
donde los especuladores de la miseria están vendiendo el pan a $3.500 pesos y el agua a $1.000 el litro, los pobladores se han dirigido a romper las barreras de acceso a supermercados para obtener los productos necesarios para sobrevivir o para vender o intercambiar por otros: agua, leche, pañales, harina, alimentos. Situaciones similares se han dado en la zona norte de la Región Metropolitana, en Renca, en Quilicura, en Conchalí.
Han sido las mujeres quienes han iniciado el movimiento, como tantas veces en nuestra historia: por sus hijos, por sus familias. Aunque algunas bandas de delincuentes han acudido organizadamente al saqueo de tiendas para lucrar en forma descarada con la situación desesperada del pueblo, la realidad es evidente: la ayuda del Estado no está llegando o lo está haciendo en forma insuficiente para cubrir las necesidades apremiantes del pueblo. El pueblo está respondiendo instintivamente y está recuperando lo que necesita para sobrevivir. No han perjudicado a pequeños propietarios y comerciantes, sino que se han dirigido directamente a los grandes supermercados y distribuidoras como Líder y Santa Isabel.
A las drásticas alzas de precios de 2008, producto de la mala gestión del gobierno; a la crisis de desempleo que generaron los malos manejos empresariales y gubernamentales, que afectaron a cerca de un millón de trabajadores y sus familias el 2009, se terminan de sumar ahora un terremoto y un maremoto, dejando a cerca de dos millones de familias afectadas directamente. En estas condiciones, nadie puede seguir esperando que el pueblo reaccione pasivamente.

5. Por esto, bastó que el pueblo recurriera a la acción directa buscando resolver sus necesidades vitales, para que los dueños del poder y la riqueza encendieran las luces de alarma.
Jacqueline van Rysselberghe (UDI), Alcaldesa de Concepción, desde temprano solicitaba la intervención militar, al igual que el presidente electo, Sebastián Piñera. Más tarde, hasta el Palacio La Moneda llegaron el director de Supermercados del Sur, Gonzalo Dulanto, el gerente general de D&S Wal-Mart (Líder), Enrique Ostalé, Horst Paulmann, dueño de Cencosud (Jumbo) y un representante de Unimarc. Casi por arte de magia, el gobierno decidió decretar el Estado de Catástrofe, que es un estado de excepción que permite suspender garantías constitucionales y derechos fundamentales, sin necesidad de tener que recurrir a la aprobación del Congreso, a la vez que el Ministro de Defensa informó que serían movilizados 10.000 efectivos militares.
Aquellos recursos logísticos que por más de doce horas no estuvieron disponibles para las víctimas del terremoto, fueron liberados para proteger los intereses del empresariado y el "orden" dentro de los límites del centro de la ciudad de Concepción. Ningún militar será destinado a defender los pocos bienes de los pobres, a merced del lumpen en las poblaciones, o a reprimir a los especuladores.
El gobierno de Bachelet, de esta manera, no sólo termina siendo el más represivo de todos los gobiernos de la Concertación; no sólo termina siendo el gobierno que facilitó el regreso de la derecha al gobierno, sino que también termina entregando el control de las regiones del Maule y Biobío a los militares, e imponiendo el primer toque de queda desde el inicio de la transición a la democracia restringida, medida que regirá en principio en la Región del Bíobío, entre las 21:00 y 6:00 horas.
 
Frente a esta situación, los militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) estamos completamente de acuerdo en la necesidad, legitimidad y justeza de que el pueblo abra las puertas de los supermercados, distribuidoras y grandes centros comerciales y recupere para sí los productos de primera necesidad que contribuyan a paliar en algo los efectos del terremoto que nuestro país ha sufrido. Donde nuestros militantes puedan ser parte activa de ese proceso, deben incorporarse a la brevedad.
Estamos de acuerdo con la actuación organizada y coordinada de los pobladores en la recuperación y distribución de agua, alimentos, vestimenta y elementos de abrigo en las regiones, zonas, comunas y localidades más afectadas por la catástrofe, pero no podemos estar de acuerdo en que grupos de delincuentes y especuladores intenten tomar control de los productos de primera necesidad y su valor. No podemos permitir que bandas organizadas lo tomen todo y no quede nada para el que en este momento perdió su casa y esta en la calle. La ley de la selva no puede reinar en las poblaciones pobres que han sido golpeadas duramente en nuestro país, y los militares no son quienes van a imponer el orden en ellas, porque ellos han llegado nuevamente a proteger solamente los intereses de las clases dominantes y el "orden público" de los dueños del poder y la riqueza.
Esa es una tarea que deben asumir los pobladores mismos.
Por esto, llamamos a las organizaciones revolucionarias, al conjunto de las organizaciones de la izquierda, a participar activamente en la organización de las poblaciones más golpeadas por el terremoto y prepararse frente a la falta de bienes de primera necesidad que comienza a visualizarse.
Llamamos a las organizaciones revolucionarias y al conjunto de las organizaciones de la izquierda a defender a la población, a combatir la especulación con las necesidades del pueblo y el aprovechamiento de bandas delictuales.
Llamamos a las organizaciones revolucionarias y al conjunto de las organizaciones de la izquierda, a contribuir, en la medida de sus posibilidades, al levantamiento de una plataforma de lucha de emergencia que permita articular las luchas y demandas de un amplio sector de trabajadores y pobladores.
 
¡Ante el desamparo del Gobierno Burgués, el pueblo a la Calle!

¡EXPROPIAR a los explotadores ES UN DERECHO POPULAR!

¡Los revolucionarios en Primera Fila en la recuperación y distribución de alimentos, agua potable, y vestimenta!

¡Es luchando como avanza el pueblo!


Moviemiento de Izquieda Revolucionaria

MIR de Chile
http://www.chile-mir.org
http://www.chile-mir.net

Danilo Neira
28 de Febrero del 2010

16.1.10

Situación Politica nacional Enero Febrero 2010

Les invito a leer el documento (SIPONA) "Situación Politica nacional Enero Febrero 2010", de Danilo Neira integrante del Movimiento de Izquierda RevolucionariaMIR de Chile, en:
Me parece interesante lo que plantea, sobretodo estando a un dia de la "segunda vuelta" de las elecciones presidenciales en Chile, dado que no da lo mismo quien gobierne, porque de esto dependeran mucho las estrategias que tomen lxs revolucionarixs en Chile para construir el socialismo. Las formas en que la clase politica se reacomode en el poder no seran como las formas tradicionales en este proximo gobierno, con independencia de quien sea electo.
Disculpen el retraso en escribir los tradicionales articulos de los martes, pero no he tenido tiempo ni acceso a internet con la frecuencia que la tenia en el año laboral 2009. El martes que viene no escribire nada, dejare que lxs revolucionarixs chilenxs que me leen reflexionen sobre lo que se hara para el presente año, asi como lxs revolucionarixs del continente reflexionen de lo que esto significara para la realidad de sus propios paises, considerando que Chile sera un pais proximo a pertenecer a la OCDE.

29.12.09

China. la Gran Paradoja Histórica

China.- la Gran Paradoja Histórica.

Los dirigentes del Partido Comunista Chino se identifican con los dirigentes políticos imperialistas norteamericanos en la contaminación del planeta.

Autor: Ulises Casas Jerez [casasulises@hotmail.com].
Crítica Política Numero: 185.
Fecha: 21 de Diciembre de 2009.

Como lo hemos dicho, no son los individuos los que hacen la Historia, sino la evolución de las condiciones materiales económicas de sus pueblos. Hasta ahora, quienes han constituidos partidos políticos a los cuales les han colocado la palabra “comunista”, en realidad no han podido comprender lo que significa el comunismo como conceptualización filosófica, ideológica, política e histórica. Lo que esos dirigentes han llevado a cabo es un enfrentamiento generalmente violento para derrocar a otras dirigencias en el poder político, asumir su posición y usufructuar las condiciones económicas, sociales y políticas de la sociedad en la cual han logrado tomárselo. Si analizamos en profundidad a cada uno de esos dirigentes, y al grupo partidista en conjunto, podemos concluir en que siempre tuvieron como objetivo fundamental la toma del poder político en manos de unas castas económicamente poderosas; instalados violentamente en el poder iniciaron una poda de esa casta y se instauraron como grupo político y familiar iniciando una era en la cual, aunque la estructura económica estaba en poder del Estado, éste es un ente abstracto cuya concritud se ubica en cabeza de sus dirigentes. Es así como el grupo comunista se constituye en una burocracia voraz que depreda la riqueza de la sociedad. Posee el mismo carácter de la casta dominante capitalista aunque de origen diferente y en condiciones diferentes.
En el caso de la llamada “Republica Popular China”, en donde la dirigencia del Partido Comunista se tomó el poder en 1950, se llevaron a cabo diversas situaciones que llevaron a que su economía tuviese un tratamiento diferente a la que los dirigentes comunistas de otras naciones habían dado a la misma. En la actualidad, China se ha convertido en una de las potencias económicas de mayor desarrollo del mundo. Su producción industrial compite con Estados Unidos y la Unión Europea y el gran capital internacional se encuentra allí como en cualquier otra parte del mundo. Las tesis del comunismo o del socialismo no tienen función alguna en esa gran nación. Por el contrario, su desarrollo económico solo tiene en cuenta el crecimiento competitivo con las grandes potencias y en esa dirección es posible que las supere gracias a la centralización estatal de su economía.
En las anteriores circunstancias, en la reunión que se llevó a cabo en días pasados en la ciudad de Copenhague, en Dinamarca, tanto Estados Unidos como China, ambas como potencias industriales del mundo, coincidieron en sostener la producción sobre las condiciones actuales de contaminación del medio ambiente y negarse a tomar medidas de fondo para detener esa contaminación.
Cuando nosotros, desde el punto de vista del materialismo dialéctico, afirmamos que las condiciones materiales económicas de la sociedad van determinando la conducta de los individuos que la componen, estamos respondiendo a la realidad, a la objetividad de la evolución humana. Aquí sigue imperando el principio de ser el “ser social el que determina la conciencia”. La dirigencia política de los países del mundo obedece al desarrollo económico de sus respectivos pueblos y ese desarrollo no puede detenerse con medidas que detengan la contaminación que su industria produce al planeta. Hasta ahora, la industria necesita del carbón para su desarrollo, y China es el país que mayor uso hace del mismo, convirtiéndose en el mayor contaminador del medio ambiente del planeta.
El que la casta dirigente comunista se agrupe alrededor de un partido político que se denomina aún “comunista”, no significa que sea comunista. En ese sentido el Partido Demócrata y el Partido Republicano de los Estados Unidos poseen la misma posición ante el desarrollo de la economía de su país; podríamos decir que podrían también unirse y denominarse “comunista” sin que ello afecte de alguna manera el desarrollo de su economía. La diferencia se encuentra en que en China, la casta “comunista” tiene centralizada la economía en el Estado y en Estados Unidos esa economía la centralizan las grandes empresas multinacionales y el poder mundial del poder financiero. Pero el Estado, en China, es el grupo denominado “Partido Comunista de la República Popular China”, nombre emblemático que domina ideológicamente sobre sus más de mil trescientos millones de habitantes de esa inmensa nación.
Llegará un momento en el cual la forma corresponda al contenido y entonces, ese nombre de “comunista” dará lugar a otro. Lo real, en el mundo actual, es que en parte alguna del planeta existe un modo de producción diferente al modo de producción capitalista; en consecuencia el poder político, en todos los países del mundo, corresponde a ese modo de producción histórico. No es que una denominación oportunista vaya a cambiar la estructura por ese mismo hecho de darse un nombre cualquiera. El nombre sirve para encubrir el contenido y se hace con la finalidad de usufructuar el poder económico bajo la sombrilla del poder político. Quienes a mediados del siglo pasado creímos en el comunismo de esos países, los que se derrumban al final del mismo, seguimos siendo honrados y honestos y por ello nos salvamos de esa contaminación ideológica.