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18.5.09

¿Y cómo decimos, miembro o miembra?

¿Y cómo decimos, miembro o miembra?

Expansión

Más de una veintena de expertos reflexionan desde ayer y hasta mañana sobre la mujer y el lenguaje en el periodismo español, en unas conferencias organizadas por la Fundación San Millán de la Cogolla y Fundéu BBVA.

Hace unos meses, la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, fue motivo de polémica en diversos medios de comunicación por referirse a los miembros y miembras en una comparecencia en el Congreso. La Real Academia Española de la Lengua (RAE) respondió que ese término era incorrecto y que el uso adecuado era miembro, aunque en muchos lugares de Latinoamérica sí se emplea la palabra acabada en “a”.

Este ejemplo no hizo otra cosa que desempolvar lo que diversos sectores reclaman desde hace tiempo: acondicionar nuestro idioma a las necesidades actuales, ya que si la sociedad avanza, esto ha de reflejarse en la lengua. Todo ello demuestra que mientras la masculinización de una palabra se hace de forma rápida, la feminización cuesta bastante más. Y si no, ¿por qué se ha de decir la fiscal o la cónsul y en cambio se ha adoptado velozmente la palabra matrón para el masculino de matrona?

Más de una veintena de filólogos y expertos hispanohablantes reflexionan sobre éste y otros aspectos en el Monasterio de Yuso, en La Rioja, en el seminario Mujer y lenguaje en el periodismo español, organizado por Fundación San Millán de la Cogolla y Fundéu BBVA, un encuentro inaugurado ayer por los presidentes del Gobierno de La Rioja, Pedro Sanz; de BBVA, Francisco González; y de la Agencia Efe, Álex Grijelmo, junto a los del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel; de la RAE, Víctor García de la Concha, y de la Academia Chilena, Alfredo Matus.

El papel de los periodistas en la lucha contra el llamado lenguaje sexista, el uso del lenguaje políticamente correcto como posible ayuda para la eliminación de los reflejos machistas en el castellano y la necesidad de forzar el cambio son algunos de los temas que se debaten en este encuentro que finalizará mañana. “Este es un tema lingüístico que desata pasiones y lo que hemos hecho es agarrar el toro por los cuernos”, afirmó Álex Grijelmo durante la apertura del seminario.

En su opinión, los periodistas trabajan en la frontera del idioma y deben poner orden y dar coherencia a anglicismos como la fiscal, la cónsul o la presidenta. Grijelmo lo tiene claro: “Yo prefiero decir la juez y la gerenta y guiarme por criterios lingüísticos, que pueden ser equivocados, pero son lingüísticos”.

La RAE como notario

Víctor García de la Concha recordó que “la lengua la hace el pueblo. Nuestra labor es la investigación y el estudio para realizar una función de notaría, por lo que ha de avanzar. La Academia no quiere ser ni feminista ni machista militante, sino que desea estar en el punto intermedio”.

Para ello, recordó que en 2001 la RAE encargó a un grupo de profesoras que llevaran a cabo un estudio de los términos machistas que aparecieran en el diccionario. Se encontraron 51.000, “de los que 17.000 ya están modificados en la versión electrónica, y el resto se hará a partir del verano. El diccionario está cambiando, y va a cambiar más”, aseguró.

La lingüista Eulàlia Lledó no se cree del todo estas buenas palabras del director de la RAE. Ella participó en el citado estudio y destaca que “en la Academia no nos hicieron caso”. La institución incumplió sus propias normas del juego y obvió 28.000 entradas revisadas del informe de 4.000 páginas que preparó. “El diccionario recoge definiciones equivocadas y lesionadoras de la autoestima de las mujeres, como las mismas definiciones de padre y madre”, afirma.

“Mientras el significado de esta última palabra es hembra que ha parido, el de padre es varón o macho que ha engendrado. En la definición de madre se mezcla a todo tipo de hembras, mujeres y animales, además de un contenido que roza la mentira. Claramente comprobamos que no representa la realidad y que el diccionario no es sexista, es más que sexista”.

Lledó acusa a la RAE de ir a remolque de lo que pasa y de realizar cambios demasiado tarde. Esta lingüista está a favor del desdoblamiento y “de todos los sistemas que posibiliten que ningún grupo humano quede ensombrecido”, y cree que la fórmula del uso del masculino neutro refleja una infrarrepresentación de la presencia femenina, ya que “para existir es importante ser nombrada”. Lledó considera que el uso de lo políticamente correcto se basa en el uso de eufemismos, en el hecho de esconder palabras. “Yo defiendo todo lo contrario”, concluyó.

Mujeres objeto

Las palabras también cambian según el medio de difusión. El traductor e intérprete Ibai Aramburuzabala, quien ha realizado un estudio sobre el tratamiento de las mujeres en revistas masculinas, afirma que “todos los tópicos se cumplen.

La mujer aparece como un objeto y es relegada al mundo del espectáculo. Siempre que se menciona su trabajo, se habla de su atractivo, y la que no es bella es criticada”. La franja de edad de las féminas que aparecen en estas publicaciones es de entre 18 y 30 años, ya que cuando la superan, desaparecen.

No sólo influye en el lector quiénes aparecen en los medios, sino quiénes trasladan el mensaje, es decir, los propios periodistas. La lingüista María Elena Gómez considera que en las columnas escritas por mujeres se busca más la complicidad del lector. “Se usan más expresiones como ‘ustedes sabrán’, algo que no se da en las escritas por hombres.

Además, ellas se sienten más libres al hablar de lo que quieren y usan un tono menos pontifical”. El resultado es que a las columnistas las leen mujeres y los columnistas tienen lectores de ambos sexos. Sin embargo, estas diferencias desaparecen en los análisis políticos, en los que manda el tema y no hay distinciones.

Fuente: http://www.elcastellano.org/noticia.php?id=998

28.11.08

Los guardianes de las palabras

Les recomiendo leer este articulo de la Comunicadora Social Leila Macor. Un articulo preciso, interesante y contundente…
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Los guardianes de las palabras

De Leila Macor.

"Me sigue sin gustar que lo llamen matrimonio, pero me alegro que se reconozcan los derechos de los homosexuales”, dijo recientemente un hombre en un foro en internet sobre la legalización del matrimonio gay. Conservadores derrotados como éstos comienzan a entender que la homosexualidad no es una enfermedad y hasta aceptan que los gays necesitan ampararse por la ley. Pero aún defienden lo poco que les queda: la propiedad de la palabra. El derecho a nombrar los cimientos de su dignidad con los términos que consideran que les son propios. Aceptan las uniones legales entre homosexuales, ¡pero que no se les llame matrimonio! El matrimonio debe ser entre un Hombre y una Mujer. La homosexualidad es tolerable siempre que se invente su propia terminología.

Es así como la batalla actual se dirime en el campo de la palabra, ya no tanto del honor o la moral. Los homosexuales reclaman el derecho a utilizar los sustantivos y adjetivos que les vengan en gana (matrimonio, familia, conyugal…), mientras el bando contrario se atrinchera celosamente con su regimiento de vocablos, argumentando un supuesto título de propiedad que le confieren la religión y la tradición.

Las palabras son peligrosas: crean realidades, no se debe despreciar su poder. Por eso esta nueva clase de "conservadores derrotados” son posesivos con los adjetivos y sustantivos con que se definieron hasta ahora: porque intuyen que cuando pierdan la batalla de la palabra, habrán perdido la guerra para siempre.

Fuente: http://escribirparaque.blogspot.com/2008/11/los-guardianes-de-las-palabras.html

24.9.08

ZALAQUEER, ¡GANAS POR EL ANO!



Por un candidato proxeneta…

¡Zalaqueer te pondrá las tetas!


ZALAQUEER, ¡GANAS POR EL ANO!

Editorial - 16 de septiembre de 2008

La política nacional necesita un nuevo rostro. Por eso, Pablo Zalaqueer es la opción para aquellas personas que no tienen relaciones sexuales desde hace más de una semana. Zalaqueer es miembro del sector rosa de la UDI desde los 20 años. Además es socio honorario de la bancada homosexual del Opus Dei. Vive en La Dehesa, pero conoce todas las calles del centro de Santiago, especialmente aquellas donde se ejerce el comercio sexual. Cerca de Av. Matta con Portugal conoció a su actual pareja, “Carlita”, una travesti apegada al catolicismo y que dice tener ascendientes germanos (aunque tiene cara de mapuche). Zalaqueer es titulado de la carrera de Diseño de Interiores mención Diseño de Discotecas. Esta comuna necesita salir del clóset, porque tiene uno de los índices más altos de habitantes colas y tortilleras. Lola, lolo: Pablo Zalaqueer es TÚ opción.


PROGRAMA DE GOBIERNO


Baños Sin Género. Zalaqueer firmará una orden municipal para que todos los baños de esta comuna no tengan división de género. Desde ahora las mujeres podrán mear de pie en urinarios vaginales especialmente diseñados y los hombres podrán entrar en grupo al baño a mear sentados. Las puertas de los WC serán de vidrio, para que se les vea el ano.


Primer Liceo por la Diversidad Sexual. Dentro de sus medidas pro-educación, nuestro candidato creará el primer liceo dedicado a la diversidad sexual. De esta institución saldrán camionas, homosexuales y travestis con espíritus formados para servir a la nación.


"Plazas Públicas" verdaderamente públicas. Si Zalaqueer es elegido, la gente podrá utilizar las plazas para tener sexo en público. Ud. podrá ahorrarse el dinero de los moteles.
Inmigración. Zalaqueer se interesa en defender los derechos de los inmigrantes. Para mejorar la calidad de vida de estas personas, nuestro candidato creará un Barrio Cholo-Rojo. Los inmigrantes podrán ganar dinero chupando picos de oficinistas.


Una Catedral más amigable. Para potenciar aun más el rol de la Iglesia Católica, Zalaqueer le dará dinero a los sacerdotes que demuestren ser pedófilos (no son pocos).


Salud. Zalaqueer no se olvida de la salud transexual. Por esto, elaborará un completo programa de inyecciones de silicona industrial en mamas y otras prótesis de espuma para el poto y caderas. ¡Sin necrosis!


Intervención en medios. Zalaqueer solicitará al diario La Cuarta poner una sección llamada “El Bombón”, para mostrar hombres excitantes con calugas en la guata. La sección ”La Bomba” deberá incluir escenas lésbicas.


Educación. A todos los estudiantes se les enseñará a cómo lamer anos, picos, labios vaginales y clítoris sin riesgos de contraer Enfermedades de Transmisión Sexual. Además ninguna persona que se gradúe de cuarto medio deberá ser virgen, so pena de prohibición de entrar a la Universidad.


Seguridad. Uno de los temas más importantes en la actualidad. Será considerado delito cualquier insulto homofóbico verbal, gestual o cualquier otra discriminación por raza, clase u opción sexual. Los homo/lesbo/transfóbicos deberán pagar multas de 15 UTM.


Tercera Edad. Consciente de los problemas sexuales de los adultos mayores, Zalaqueer donará gratuitamente penes de goma, vibradores y pastillas de Viagra a los abuelos y abuelas cuya pasión murió años atrás.


Santiago Rosa. Se intervendrán grandes monumentos de la nación patriarcal chilena. La Municipalidad se pintará de color rosado y se travestirá la estatua de Pedro de Valdivia en la Plaza de Armas.


Gabriela Mistral, hija ilustre. Se nombrará hija ilustre a la LESBIANA Gabriela Mistral, como asimismo al ex Presidente homosexual Jorge Alessandri, más conocido como "la señora". Se creará el premio Jaime Guzmán al maricón de closet más representativo del año.

Dejando de lado el hueveo...


La Coordinadora Universitaria por Diversidad Sexual (CUDS) critica cualquier ejercicio de la política que ignore la explotación de los cuerpos de mujeres, cuerpos étnicos y cuerpos no heterosexuales en la sociedad chilena.


La Iglesia Católica y la derecha, a través de sus partidos políticos, reprimen diariamente a las comunidades disidentes a la heteronorma usando todo su poder en los medios de comunicación, empresas, organizaciones, colegios, pseudo-universidades y otras entidades donde intervienen con dinero sucio, presiones ilegítimas y lavados de cerebros.


¿Acaso no es posible pensar un candidato político que luche en contra de la desigualdad de género y la marginación pública de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales en Chile? ¿Hasta cuando los políticos crearán programas teniendo en mente las demandas de las viejas pechoñas y homofóbicas, pero olvidándose del resto de la sociedad?


Asimismo, la CUDS denuncia las progresivas políticas de higienización de los espacios de convivencia lesbo-homosexual y el reforzamiento de los roles y diferencias de género en la comuna de Santiago. Por ejemplo, en baños públicos de la Comuna, los hombres son forzados a hacer ostentación de su falo en los urinarios, una forma de replicar la preponderancia del pene en los espacios políticos públicos. Esta desagradable ostentación no tiene otra lógica que la reproducción del canon patriarcal en la sociedad, formación que afecta especialmente a los menores de edad que tienen que acudir a estos servicios higiénicos. Además, aquellxs que desobedecemos continuamente las directrices heteronormativas de género y sexo, es decir, quienes no alcanzamos a ser hombres ni mujeres: ¿A qué baño podemos ingresar?


Como estudiantes disidentes hacemos una parodia político-sexual de las candidaturas de derecha que van por la alcaldía de Santiago. Los candidatos usufructúan de personajes marginados, como las abuelas frígidas de la tercera edad, lo inválidos, los mutilados, los ebrios o se toman fotografías pseudo-pedófilas con los niños pero… ¿Dónde están los travestis? ¿Dónde están las locas fuertes, las lesbianas camionas, los poke-colas, los transexuales cuyos cuerpos tienes las cicatrices de feroces golpizas de neonazis más negros que el carbón? ¿Acaso los cuerpos queer no son parte de las biografías marginadas?


Nosotros, que no tenemos descendencia y que tampoco nos interesa tenerla, aborrecemos las imágenes donde aspirantes a ser Alcaldes se jactan de tener familias de más de 6 hijos en un país donde las políticas neoliberales han hecho del Estado un aparato totalmente desligado del correcto cuidado de niños y niñas. La CUDS considera una vergüenza traer tal cantidad de niños a un país del tercer mundo como Chile, donde los derechos políticos, sociales, educativos y de salud son inexistentes. De más está decir que la realidad de los menores en situación de calle es alarmante. Ante este triste panorama, ¿Por qué la derecha aún se opone al aborto libre y gratuito? ¡Hipócritas!


Nosotrxs, los cuerpos abyectos, sentimos lástima de las esposas de los candidatos UDI u otros siniestros personajes del Opus Dei, como la mujer de Lavín. Sentimos lástima por su vagina desgastada y porque le han castrado el derecho al legítimo goce sexual, convirtiendo su vulva y útero en una mera máquina reproductiva al servicio del patriarcado machista.


Ya que ningún candidato a Alcalde hará el acto de fotografiarse con un maricón, tortillera fuerte o transexual, la CUDS se ve en la obligación -aunque sea fugazmente a través de una parodia- de imaginarse un candidato marica en el escenario político. Porque somos ciudadanos inteligentes, ¡dinamitemos el género!

12.6.08

ANDRÉS BELLO, MÁS BELLA QUE NUNCA

Intervención CUDS en la toma de la Casa Central de la U. de Chile:

ANDRÉS BELLO, MÁS BELLA QUE NUNCA
En la calle Rosas venden decoraciones hediondas a virginidad: ropa de bautismo y vestidos de novias. Esta calle del centro de Santiago proveyó a la CUDS de las plumas, telas y maquillaje necesarios para travestir la estatua de Andrés Bello ubicada en el frontis de la Casa Central de la Universidad de Chile. Una acción de arte irreverente, que molestó a los representantes de la toma, miembros de una izquierda ortodoxa, conservadora y que estuvo a punto de vetar nuestra intervención pública argumentando que no se quería ofender a la Iglesia Católica.

Por Cristián Cabello y Equipo Disidencia Sexual - 30 de mayo 2008

A las siete de la tarde comenzaron a juntarse los miembros de la Coordinadora Universitaria por la Diversidad Sexual (CUDS), en la Casa Central de la Universidad de Chile. Como se sabe, está “tomada” por estudiantes que quieren acabar con el lucro en la educación y que exigen mayor aporte fiscal directo. Desde una ventana del segundo piso del edificio, unos alumnos de la carrera de Ingeniería Forestal transmitían en vivo la “Radio Pasta”, dedicada a dar latera información sobre el por qué de la toma, poner música y a pedir a la gente “que tire su rollo por cien pesos”. El panorama termina de adornarse con estudiantes pidiendo dinero en tarritos de café y botellas de plástico.

Ese día viernes 30 de mayo, frente a la fachada de la Universidad se encontraba un grupo de estudiantes de Farmacia que juntaba firmas para alegar contra un proyecto de ley que quiere legalizar la venta de fármacos en los supermercados. Al igual que estos estudiantes, la CUDS pretendía visibilizar su propio petitorio, exigir al movimiento estudiantil que se promueva el respeto a la diversidad sexual.

Comencé a dar vueltas en torno al monumento de este fundador de la casa de estudios pública, cuyos alumnos luchan para que sea más pública. Tuve miedo, la estructura es muy alta, como de ocho metros. Hubo que buscar una escalera, así que entramos a la “toma”. Los alumnos -con cara de trasnochados, que parecían tener el quesillo acumulado en entre sus piernas-, nos pidieron identificación, o sea, la TUCH (Tarjeta U de Chile). En el interior de la U. no había muchas personas, con suerte treinta “revolucionarios”. No parecían notar la presencia de locas y tortilleras hasta el momento.

Elo, la presidenta lela, decidió que algunos CUDS fueran a explicar a la radio la intervención kitsch -que Susan Sontag habría denominado camp- en la estatua de Bello. Ivonne, que tiene miedo a las alturas y es mala para las manualidades, se dirigió a contar lo que la CUDS haría en la radio, que se escuchaba en todo el sector de la Alameda con San Diego. Yo, con otros compañeros, sacamos una escalera para encaramarnos al negro mono-estatua que había que dejar “rosa”.

La CUDS no pidió “autorización” para realizar esta actividad, justamente porque pretendía hacer realidad ese concepto tan manoseado de Universidad Pública, de todos y bien dilatada. Mientras se ponía la escalera profesional y se sacaba de una bolsa una peluca que compramos estilo Maria Antonieta, Ivonne se dedicó a leer un texto sobre cómo la heterosexualidad se impone hegemónicamente y obstruye la expresión de los deseos de gays, lesbianas, bisexuales y hasta de los mismos heterosexuales, a quienes no se les educa sobre sexualidad. Justamente, este es uno de los puntos por los que lucha la CUDS: la ausencia de espacios de discusión sobre sexualidad en la educación pública.

Preguntamos quién quería subir y al final yo terminé arriba, agarrado de la bota de Bello y de su cabeza tres veces más grande que la mía. No había mierda de paloma, pero sí mucho polvo y un polerón alrededor de su rostro que asimilaba a una “capucha” de esos que protestan con los rostros cubiertos en la marchas donde se tiran piedras. En seguida comenzó el proceso de travestización: uñas de cartulina fucsia, la peluca crespa, rubia y bien chillona, uñas que no se querían pegar por el polvo. La idea era parodiar este icono, degenerarlo, hacerlo trans y por ende, de todos. Le colocamos una boa de plumas rosadas que me recordó a nuestra mártir farandulera Pamela Jiles. Yo no quería mirar hacia abajo, por miedo a caerme. Sólo después de una hora arriba me fijé en la gente que esperaba el transantiago que no pasaba nunca, mientras miraba a la linda Andrea Bella y sacaba fotos con celulares. Yo ya me imaginaba en el fotolog de algún fanático de la web.

El veneno de Inti

Todo iba bien encaminado hasta que empezó el terremoto simbólico con la voz de la corrosiva Inti. “Consultamos a nuestra güija”—se escuchó por los altoparlantes la voz de la sidosa Inti-“y la Virgen María nos dijo que se arrepentía de no haber abortado al mayor criminal del mundo occidental”, dijo la activista refiriéndose a la opresión de la Iglesia Católica contra los cuerpos que no son funcionales al sistema reproductivo heterosexual, desde la Inquisición hasta nuestros días.

Mientras la intervención del monumento ilustrado continuaba en proceso, el perplejo locutor de “Radio Pasta” no supo cómo enfrentar la subversión de la loca y sólo se dedicó a decir con voz de animador de fiestas “Y Andrés Bello está quedando más bella que nunca, un grupo de homosexuales universitarios está decorando a nuestro Bello. Porque en la Universidad de Chile no discriminamos a nadie… nosotros también pedimos respeto y las palabras son responsabilidad de cada cual”, deshaciendo la supuesta cohesión del movimiento de estudiantes. Esto último lo dijo porque Inti e Ivonne gritaron que eran lesbianas, que la liberación rosa y las pestañas hechas de cinta de regalo quedaron hermosas en los ojos de Bello.

En un momento vi a un chico lindo mirando la intervención, también vi a un señor de la mano de su señora y con su hija. Me hizo un saludo como aprobando el color de la peluca. En ese momento, cuando había que poner las botas con punta a Andrés Bello, un representante de la Asamblea de la toma se acercó a nosotros. Como cual guardia de seguridad, esos morenitos vestidos de azul, preguntó por qué se hacía y por qué no se pidió permiso.

Nosotros alegamos que la Universidad de Chile era pública y que era una forma de apoyo de las camionas y maracos universitarios hacia el movimiento estudiantil, porque hace poco habían despedido a una profesora del colegio por ser lesbiana. Fue una conversación tranquila. Pero nos citó a la asamblea de las 8 de la noche para que diéramos explicaciones por el acto.

Yo supe todo esto después, porque estuve dos horas arriba, incomunicado, sin poder escuchar nada desde ese lugar. Luego me enteré de que les habían dicho que mejor no siguieran realizando la travestización, porque quizás se tendría que deshacer, y me reí cuando supe que un camarada de la CUDS le respondió a un viejo que le preguntó por qué hacíamos la performance: “¡travestimos a Bello porque nos gusta el pico y el semen!”. Lo último que colocamos a la estatua fue un bonito cartel en una de las manos de Bello que decía “Una universidad pública no discrimina”, apelando a los principios pluralistas y laicos de la Universidad de Chile.

La asamblea de la toma heterosexual

Mientras realizábamos la intervención de la estatua de Bello, los dirigentes hetero-estudiantiles de la Toma nos pidieron que diéramos explicaciones sobre nuestra acción, y así lo hicimos, en la Asamblea que se realizó en la noche. Los estudiantes “dueños de la toma” -entre los que se encontraba Juan Pablo Pinto, encargado de Bienestar de la FECH- emitieron argumentos reaccionarios y de burocracia estudiantil para justificar la homofobia, explicando que las acciones debían pasar primero por un cuidadoso examen que tuviera en cuenta el grado de aceptación que esas acciones tendrían en el ciudadano medio que paseaba por el frontis de la Casa Central.

Ese interés de extrema corrección política, como mecanismo para obtener la aprobación de los santiaguinos que esperaban el transantiago o de los juniors que hacen trámites en el centro, hizo que los dirigentes hetero-estudiantiles se ofendieran por la manera en que tomamos los micrófonos de la improvisada radio que emite a la Alameda, y además que hiciéramos nuestras críticas radicales a la Iglesia Católica hegemónica y fascista.

"Es que la mayoría de los chilenos son católicos" argumentó Juan Pablo Pinto y otros heteros de la toma, explicando de ese modo la crítica a la performance. Felipe Rivas, miembro de la CUDS, argumentó en la instancia que esa era la respuesta típica de un movimiento que ha perdido toda su capacidad crítica, que tiene una lógica neoliberal del "rating" político, de agradar al público, al junior y a la dueña de casa, de no ofender a nadie. “Lógica neoliberal, insisto,”— dijo Felipe—“porque es el sistema neoliberal en la educación lo que supuestamente los estudiantes de esta toma critican.” Siguiendo la regla de tres de los estudiantes, habría que defender el neoliberalismo, porque la mayoría de los chilenos también está de acuerdo con ello.

“¿Por qué el régimen económico puede ser objeto de todas las críticas, pero la misma radicalidad no puede ser planteada con respecto al régimen ideológico-religioso del catolicismo o al régimen cultural de la heterosexualidad normativa? ¿Por qué sí se puede ofender al empresario que viene de hacer sus transacciones en la calle Nueva York, pero no se puede ofender a la vieja pechoña que va a la misa en la Iglesia San Francisco y que recita el "amor al prójimo" mientras desprecia a los maricones?”

Argumentábamos con fuerza, cuando un estudiante tomó la palabra para expresar que “Chile no estaba preparado para acoger las demandas de transexuales, lesbianas y gays”, y otra estudiante, con el típico cinismo de quién no quiere quedar mal con nadie, dijo con voz de simpática que “estamos perdiendo tiempo precioso en temas que no le importan al movimiento, chicos, los aceptamos, pero en esta Asamblea esta discusión no tiene cabida”.

En ese minuto los estudiantes universitarios, que usaban pañuelos palestinos, rastas y poleras del Che Guevara, se empezaron a aburrir con los fletos. Al parecer, la crítica marica atrasaba la “importante agenda” que incluía sesudas discusiones tales como "cuántos eran los encargados de la puerta" o "a qué hora se debían levantar los encargados de hacer "tarreos" en la Alameda para recaudar los fondos del almuerzo común".

Así fue como comenzaron -en la discusión de la Asamblea-, ciertas voces que decían que las demandas sexuales eran temas de "valores", que como tal, "no tenían sentido en el marco de los temas de trabajo del movimiento estudiantil". Según ellos, la demanda por la igualdad en el acceso a la educación para todas las personas, independientemente de su orientación sexual, identidad de género, sexo o expresión de género, no sólo "excedía" las inquietudes "propias" del movimiento estudiantil, sino que se transformaba -para estos niños que juegan a la política desde el cargo universitario- en un "debate valórico". Nuestra defensa sacó de quicio al burocrático grupo de estudiantes de “izquierda”.

La sexualidad no es un tema de valores

Las Derechos Humanos de gays, lesbianas y trans no son un asunto relativo, sujeto a los "valores" personales de unos u otros. Unos puede tener valores más o menos conservadores, el tema le sentará mejor o peor a otros. Pero los derechos sexuales no son un tema de valores, no pueden ser puestos en duda, no son materia de debate. Eso es simple y llanamente INACEPTABLE

En la Asamblea del Aula Magna de la Casa Central había cuarenta personas aproximadamente, la mayoría pertenecientes a las carreras de Ingeniería Forestal, Periodismo y Farmacia. Sólo algunos dieron su inocente apoyo a la intervención trans de Andrés Bello. “Encuentro que se está exagerando un acto que no es más que un mínimo aporte a la toma”, dijo una alumna de primer año dirigiéndose a los dirigentes. “No estoy de acuerdo con que se ofenda a la Iglesia Católica”, volvió a destacar, bastante afectado, Juan Pablo Pinto, representante de Izquierda en Movimiento, por las “satánicas” palabras de la loca Inti.

Los voceros de la toma creían y creen que todo lo que necesitan gays y lesbianas para ser felices es respeto. Obviamente no es así. Las sexualidades no hegemónicas (no heterosexuales) son objeto de constante exclusión en el sistema educacional. Lamentablemente nuestros representantes estudiantiles están estancados en análisis políticos obsoletos hace más de 30 años. Es por culpa de esa visión de mundo anticuada que piensan que las exclusiones sociales se fundan exclusivamente en cuestiones de carácter económico.

Los estudiantes en toma sólo ven la discriminación "al hijo del obrero", pero desprecian "al hijo de puta", como si los derechos de las putas no fuesen igual de importantes que los de los obreros. Tampoco se han logrado percatar que si miran a su alrededor, en la misma Universidad de Chile, jamás han visto a una travesti en clases. La pregunta de ¿Por qué ninguna travesti accede a la Universidad? no es una pregunta válida desde el punto de vista político de este movimiento estudiantil. El hostigamiento constante contra las estudiantes lesbianas en los liceos o el despido de profesores LGBT no son para este movimiento estudiantil hechos sociales que valgan la pena para articular una demanda política. Este movimiento de estudiantes miente cuando dice que quiere educación para todos.

En: http://www.cuds.cl/articulos/2junio08bella.htm
(disponble el 12 de junio de 2008)

1.4.08

Sí hablamos de autonomía... Hablemos de aborto...

Sí hablamos de autonomía... Hablemos de aborto...

El aborto es abordado, como un tema de discusión pública y no como una decisión autónoma y propia de cada mujer. Por parte de la iglesia, los políticos, el Estado neoliberal, represivo y carcelario, y sus políticas sociales, todos ellos conformarían el patriarcado, por lo tanto, es visto como "el delito contra una vida débil e indefensa"...
Pero, quién se pregunta, ¿cómo es la vida de la mujer quequeda embarazada sin desearlo?... Además, nadie discute el porqué de la ausencia de "castigo" hacia los hombres? que no se hacen cargo de la "paternidad" (eso daría para otro largo tema...)
¿Hasta dónde vamos a permitir que otras personas o entes "de poder" sigan dominando nuestros cuerpos y así nuestras vidas?
Debemos comenzar a reflexionar sobre este tema que es nuestro, que sólo en nuestras manos debe estar la decisión de qué hacer con nuestras vidas, donde para algunas no es principal ser "madres"... Además de decidir cuándo y con quién tener una hija (o)... O simplemente decirle NO a una más de las formas que nos han impuesto para "ser" mujeres "normales", de bien y tranquilas... La felicidad de nosotras como mujeres no depende sólo de cumplir el "rol" de la maternidad...
También queremos disfrutar de nuestro cuerpo, gozar del sexo, obtener placer, sentirnos libres y plenas... Sólo por ser mujeres...
(Por eso, algunas kéremos poder abortar y keremos poder adoptar... Keremos poder soñar, pero también keremos luchar...

KOLETA LAS PORFIADAS ANARKOFEMINISTAS Y
AUTÓNOMAS. lasporfiadas@yahoo.es

20.11.07

La mujer es una mercancía como otra cualquiera

06-11-2007

Entrevista con el antropólogo francés Marc Augé
"La mujer es una mercancía como otra cualquiera"
Il Manifesto

Para el antropólogo francés Marc Augé "la prostitución desvela la verdadera faz del utilitarismo capitalista. Y el espectacular incremento del número de prostitutas en los últimos tres lustros, "es hijo de la globalización". Le entrevistó para Il Manifesto Simone Verde.
Marc Augé, antropólogo francés, autor de la fórmula "no ha lugar", que tanto éxito ha tenido a la hora de representar y aclarar algunas dinámicas de la sociedad contemporánea. Preguntado por las formas de explotación que hoy afectan a 500 mil personas en toda Europa –a más de 30.000 en Italia—, lanza su acusación: "El tráfico de esclavos del tercer mundo es el producto de nuestras sociedades. Se alimenta de necesidades consubstanciales con el actual sistema económico en el que todo, también los seres humanos, se reduce ya a mercancía".
¿Por qué, tras años de disminución, en los últimos tres lustros ha crecido de manera exponencial el número de prostitutas?
Se trata de unos de los sesgos negativos de una globalización en la que todo se convierte en objeto de comercio. También la vida humana. Es un fenómeno que se da en ambos sentidos: a través de la importación de esclavas que se venden en las aceras de nuestras calles, pero también, gracias al turismo sexual, en países en los que la pobreza es tan grande, que fuerza a muchas mujeres a poner el propio cuerpo en almoneda. Un fenómeno que se ha desarrollado incluso en concomitancia con la ampliación de las economías nacionales y de los mercados.
Así pues, ¿la prostitución como el negativo de nuestro sistema económico y social?
La prostitución es un fenómeno extremo, y precisamente por eso permite reconocer más fácilmente las estructuras sociales dominantes. En el caso de la Europa de hoy, refleja de manera particularmente explícita y clara la cultura netamente utilitarista y comercial del capitalismo. Un cultura en la que todo, hasta la existencia individual misma, se convierte en instrumento de satisfacción del consumo. Una cultura que teoriza la libre circulación de las mercancías, obligando así a las personas que quieren llegar a Occidente a transformarse en bienes de consumo.
Con todo, las nuestras son sociedades en las que hay una relativa libertad sexual.
Es verdad, pero la ilusión de una transformación antropológica, característica de los Sesenta, era eso, una ilusión. Desaparecida, por ejemplo, la perspectiva de una paridad completa hombre-mujer, determinados modelos ancestrales han reaparecido con todas su raóces intactas. Razón por la cual muchos clientes sostienen que andar con prostitutas les permite hacer con ellas cosas que no pueden hacer con sus mujeres. Con la diferencia de que, hoy, aquellas pulsiones ancestrales asumen características típicas de nuestro tiempo, y se expresan en relaciones troqueladas por el sistema en que vivimos. La cultura consumista, por ejemplo, estimula la prostitución llenando nuestra vida cotidiana con un sinnúmero de imágenes eróticas, a fin de generar nuevas necesidades, nuevas exigencias y nuevas tajadas de mercado.
En un reciente estudio francés aparece una elevadísima tasa de violencia de los clientes sobre las prostitutas.
Se trata de un fenómeno muy complejo, en el que entran en juego los clásicos mecanismos de dominación machista. En el caso específico, el hecho de que estas mujeres no sean prostitutas, sino verdaderas esclavas, personas que no han elegido desarrollar esa actividad, sino a las que se les ha impuesto por la fuerza, las hace todavía más atractivas para un cierto sadismo que se nutre de la imagen del blanco dominante que maltrata a la mujer, ser más débil, y encima, perteneciente a poblaciones consideradas inferiores. Tal es el esquema, alimentado y difundido por los medios de comunicación y por la naturaleza archicomercial del actual capitalismo. Razón por la cual, hoy, las prostitutas no son ya seres humanos, sino objetos de usar y tirar, una vez usados.
¿Cómo analiza usted el fenómeno fuera de los grandes centros habitados, en el campo o en los centros provinciales?
Es una prueba más de un tipo de globalización consistente en someter el territorio a las exigencias del consumo. Un fenómeno que coincide con las desaparición, cada vez más clara, de la distinción entre campo y ciudad. Para darse cuenta de eso, basta viajar: no existen ya oasis o discontinuidades en la explotación del territorio. Las prostitutas-esclavas no son una excepción; están disponibles por doquier.

Marc Augé es un reconocido antropólogo francés.
Traducción para www.sinpermiso.info: Casiopea Altisench

Il Manifesto, 3 noviembre 2007

En: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=58582

18.10.07

Fracturas de la heterosexualidad hegemónica

12 de agosto de 2007

Fracturas de la heterosexualidad hegemónica:
Transitando las rutas hacia la diversidad sexual

por Emilia Torres Robles

http://www.opcionbi.com/

Diverso: diferente, distinto, según el Diccionario Larousse. En el conocimiento de sentido común entre la heterosexualidad y la diversidad sexual hay una brecha. Al parecer, un abismo donde las personas heterosexuales están de un lado y la otredad (gays, lesbianas, bisexuales, personas travestis, transgénero y transexuales) se encuentran del otro lado, ajenos, lejanos. ¿Es posible hablar de una heterosexualidad diversa sin remitirnos a las identidades que tradicionalmente se nombran dentro de la llamada diversidad sexual? La respuesta es afirmativa y, de hecho, nos daremos cuenta que hay más heterosexuales diversas y diversos de lo que podríamos en un inicio imaginar. En un primer momento diremos que el término heterosexual surge años después que el de homosexual. Según Katz el término homosexual fue usado por primera vez en 1869, mientras que el de heterosexual está registrado en el Oxford English Dictionary Supplement más tarde, en 1901. Lo más interesante es que el término heterosexual era utilizado, en ese entonces, para designar individuos que tenían inclinaciones por personas de ambos sexos. Sólo más adelante y con el uso común, en el primer cuarto del siglo XX, el término adquirió la connotación que tiene ahora, es decir, la del ideal sexual y erótico de la atracción por la diferencia sexual.
Es así que el término heterosexual, en una primera aproximación, nos remite a la idea de la atracción erótica por las personas del otro sexo. Sin embargo, la heterosexualidad no se reduce a esta definición, sino que se compone de otros elementos que constituyen, lo que llamaremos una heterosexualidad hegemónica.
Michel Foucault, en su Historia de la Sexualidad, plantea los dispositivos de sexualidad que se implementaron a partir del siglo XIX y que comienzan a reconocer la heterogeneidad sexual, pero a partir de la desviación, es decir, a partir de considerarlas como anormalidades o enfermedades. Si se reconocen las desviaciones, ¿cuál es, entonces, el punto de partida para determinarlas?
Precisamente, esta interrogante nos lleva al modelo de heterosexualidad hegemónica instaurada en las sociedades occidentales que se caracteriza por tres componentes principales: la relación hombre-mujer; la monogamia y la energía sexual dirigida hacia fines reproductivos. Veamos de manera más detenida cada uno de estos componentes y las fracturas que colocan a la heterosexualidad en el escenario de la diversidad sexual:
a) Relación hombre-mujer. Esta relación parte de la idea de que lo natural es la atracción erótico-afectiva entre un hombre y una mujer. Sin embargo, la cuestión no solamente queda en la simple interacción entre hombres y mujeres, sino que está implícita una manera determinada de relacionarse. Como ya se ha hablado desde los planteamientos feministas, cada sociedad determina las expectativas respecto al ser mujer y el ser hombre en cuanto a formas de ser, comportarse, actividades, roles, expresión de sentimientos y, por supuesto, las formas en como deben interaccionar hombres y mujeres en una relación. El modelo hegemónico de heterosexualidad dicta estas pautas, las cuales se caracterizan por mantener condiciones desiguales, en desequilibrio de poder y contrapuestas entre hombres y mujeres en varios aspectos. Por ejemplo, de los hombres se esperan actitudes como la iniciativa para establecer una relación con una mujer ya sea afectiva o eróticamente, la “caballerosidad”, el rol de proveedor económico, la toma de decisiones en asuntos de pareja, la protección de la mujer que en ocasiones se llega a puerilizar, la capacidad de establecer relaciones con las mujeres de acuerdo a su “categoría”, la experiencia sexual y la integración de la pareja en sus actividades, por mencionar algunas. En el caso de las mujeres, las expectativas son: comprensión, apoyo emocional y empatía hacia su pareja, una actitud de espera con respecto al establecimiento de relaciones de pareja así como pasividad en la expresión de la sexualidad y la asunción de responsabilidades en el ámbito privado, entre otras.
Así mismo, podemos decir que la heterosexualidad hegemónica tiene como sustento la misoginia, la cual se expresa en diversos actos y omisiones, como violencia de género, así como la homo/lesbo/bi/transfobia. Esta es una práctica bastante común y tiene como base estas visiones dicotómicas de lo masculino y lo femenino, hombre y mujer, dominante y dominado, cultura y naturaleza, que además se insertan en una relación verticalizada de poder.
Hablar de una heterosexualidad diversa en la relación hombre-mujer implica colocarnos en el terreno de la desarticulación de las relaciones de dominación y poder de lo masculino sobre lo femenino. Es decir, las y los heterosexuales diversos buscan establecer relaciones intergéneros sin replicar los roles de hombre y mujer tradicionales; así mismo, tratan de establecer estas relaciones en condiciones más horizontales y equitativas. Además, también implica hablar de la construcción de identidades y/o subjetividades de género diversas, es decir, de femineidades y masculinidades distintas a los modelos estereotipados.
Otra forma de heterosexualidad diversa es la que reconoce que las fronteras entre las diferentes orientaciones sexuales e identidades genéricas son laxas y que si bien, una persona se identifica y se vive como heterosexual, puede reconocer la belleza en personas de su mismo género; sentirse atraída sin que esto implique un deseo erótico, jugar al nivel de las fantasías con diferentes posibilidades e inclusive haber tenido o tener en algún momento y período de su vida, prácticas y vivencias no heterosexuales. Incluso existen algunas personas que se nombran e identifican como heteroflexibles o como algunas/os dicen “heterosexuales con las ventanas abiertas”, haciendo referencia a esta gama de posibilidades que traspasan el abismo que tradicionalmente se ha creado: la heterosexualidad y la otredad que implica todo lo que se concibe como lo diferente.
También habría que plantear si las personas que se relacionan con hombres y mujeres transgénero y transexuales podrían considerarse heterosexuales; es decir, un hombre que se relaciona con una mujer transgénero o transexual ¿podrían considerarse una pareja heterosexual? Desde mi punto de vista, así lo es y de hecho, hay varias mujeres y hombres transgénero y transexuales que se asumen y reconocen como heterosexuales; también aquí hablaríamos de una heterosexualidad diversa y no de una situación de HSH (hombres que tienen sexo con otros hombres), por ejemplo.
En la misma situación se encuentran las personas que se travisten y que se identifican como heterosexuales; es decir, el travestismo no significa un cambio o modificación en la orientación sexual. Existen muchas parejas heterosexuales, donde –por ejemplo- la pareja hombre se traviste, sin que esto implique que la persona en cuestión cambie su orientación sexual.
De igual manera se incluye la construcción de una heterosexualidad no homo/lesbo/bi/transfóbica, es decir, de mujeres y hombres con una postura de aceptación e inclusión de las expresiones de la sexualidad no hegemónicamente heterosexuales.
b) La monogamia. Otro de los componentes de la heterosexualidad hegemónica es la monogamia. En este caso, este aspecto monogámico de la heterosexualidad hegemónica no sólo se refiere al establecimiento de una relación exclusiva entre un hombre y una mujer sino que implica un lugar y una forma de establecer esta relación: en el contexto del matrimonio y que dure para toda la vida o como se dice comúnmente “hasta que la muerte los separe”.
Sin embargo, aunque éste es el mandato social, podemos observar que las desigualdades de género también se denotan en este aspecto, ya que existe una doble moral con respecto al ejercicio de este tipo de monogamia al haber un permiso social, en el caso de los varones, para establecer otras relaciones fuera del matrimonio –siempre y cuando sean “discretas”- a diferencia de las mujeres en donde las relaciones extramaritales son sumamente condenadas.
Por otra parte, la consigna de que la monogamia además debe ser para toda la vida o por lo menos duradera, coloca a todas las otras formas de relación que no cumplan con este criterio como inestables e inmaduras.
Es así que la heterosexualidad diversa, en este rubro, implica diferentes formas de establecer relaciones monogámicas además del contexto del matrimonio; por ejemplo, mujeres y hombres que desean vivir en unión libre o establecen acuerdos de mantener una relación de pareja sin implicar necesariamente vivir juntos; por ejemplo, cada quien tiene su casa y pasan tiempos o momentos en una u otra; mujeres y hombres que establecen diferentes tipos de vínculos afectivos y/o eróticos entre ellos.
Así mismo, se incluyen los diferentes tipos de relaciones no monogámicas en donde existe un mutuo acuerdo de las personas implicadas, como es el caso del poliamor; es decir, personas que reconocen que pueden enamorarse de más de una persona de manera simultánea y establecer relaciones de pareja abiertas y responsables con ellas al mismo tiempo. También aquí caben aquellas mujeres y hombres que no desean tener pareja.
En este rubro también se consideran las y los heterosexuales que conforman familias diversas: los hogares monoparentales, las familias compuestas, las parejas que no desean tener hij@s, etc.
c) La energía sexual con fines reproductivos. Finalmente, el otro componente de la heterosexualidad hegemónica es la canalización de la libido hacia la reproducción. Uno de los sustentos para justificar la existencia o natura de la heterosexualidad es la culminación del vínculo hombre-mujer con la procreación de hijas e hijos. Es por ello que, como lo comenta Foucault, desde el siglo XIX se comienzan a patologizar o anormalizar todas aquellas prácticas que no persiguieran este fin.
Desde este punto de vista, las heterosexualidades diversas incluyen aquellas prácticas sexuales que no persiguen la procreación, que reconocen el placer como parte de la experiencia erótica-afectica y que van desde las mujeres y hombres heterosexuales que deciden no tener hijas e hijos hasta todas las prácticas sexuales que más bien tienen como búsqueda o fin el placer. Así mismo, se consideran las prácticas que desgenitalizan las relaciones sexuales, es decir, que no están centradas solamente en el coito. También se incluirían las prácticas que en un determinado momento se consideraron “parafilias” y que ahora se conocen mejor como expresiones comportamentales de la sexualidad. Éstas pueden ejercerse en diversos grados e incluso algunas se han convertido en nuevas identidades sociales, como es el caso de las personas leather y sadomasoquistas. Es importante mencionar que todas éstas son ejercidas en un marco de mutuo acuerdo –no impuesto- y libres de violencia. También están las y los heterosexuales swinger que, de común acuerdo, deciden llevar a cabo prácticas de intercambio de parejas en el ámbito erótico como una posibilidad más.
Para concluir, la desarticulación de todos o alguno de estos componentes de la heterosexualidad hegemónica, construyendo formas diferentes de relación entre hombres y mujeres, nos coloca a las y los heterosexuales diversos en el escenario de la diversidad sexual.

En: http://anodis.com/opcionbi/magazine.asp?id=140

4.8.07

La homofobia y los (¿)Comunistas(?)

Esta es una respuesta a unos comentarios vertidos en mi fotolog http://www.fotolog.com/janoengels.
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El capitalismo de Estado, algo que algunos llaman socialismo, tiene las mismas leyes económicas que el capitalismo, en tanto formación económicosocial, solo que la forma capitalista a secas la administra un grupo de burgueses, a diferencia del capitalismo de Estado que lo administran los burócratas.
La ley a la que me refiero es una ley que refiere a que cuando hay menor natalidad hay menos personas en edad productiva, por tanto el sueldo medio es mas alto, y esto ultimo hace que el capitalista contrate menos gente y dependiendo del giro económico, tiende también tecnologizar la producción y esto ultimo aumenta los índices de cesantía o en su defecto la pauperización de lxs trabajadorxs que solo subsisten vendiendo su trabajo, y esta cesantía o bajos precios de los sueldos producen menores tazas de ganancia del capitalista o burócrata, ya que la población reduciría su capacidad de consumo. El capitalista o el burócrata se ve afectado por este problema en el contexto capitalista.
Las investigaciones no bíblicas sobre la homosexualidad (y la bisexualidad) indican que las personal que han tenido relaciones o deseos o fantasías homosexuales (esto principalmente refiere a grados de bisexualidad entre el homoflexible hasta el heteroflexible) son mas o menos el 20% de la población. Para alegría de tu paranoia heterofascista la homosexualidad no es un fenómeno “que crece” sino que es más o menos estable, y siempre se va a presentar a la baja por la situación homofóbica y conservadora de nuestras sociedades.
La tendencias ha la baja en la natalidad no son un fenómeno en el cual incida la familia homoparental la cual en menor al 10%. De una clase de intervención laboral que tengo me gustaría destacar:
“Considerados en conjunto los distintos tipos de familia, el tamaño promedio del núcleo se reduce desde 4.1 personas en 1990 a 3.9 personas en 2000.”
La reducción de la población y la natalidad tiene que ver mas bien con las expectativas y el sentido de felicidad que tienen, sobre todo las mujeres, que refiere más al desarrollo profesional que al hacer familia.
A la población heterosexual hoy en día no le es significativo tener familia.
En una sociedad como la comunista donde las personas son las dueñas de los medios de producción y los administran directamente, la ley anterior no tendría sentido.
Una amiga mía lesbiana quiere tener hijos ¿Qué pasa si me pide que le regale espermios, y se los doy?. La idea de la discriminación a las minorias sexuales, surgui en la era capitalista, con las investigaciones de la sexologia, mostrando la homosexualidad como una orientación enferma, desde sus metodos objeti...vamente burgueses. (uff seguiria pero estoy chato y perti el hilo)

Por ultimo te recomiendo leer este articulo, sobre masculinidad (también de los trabajadores), en este caso en México:

“Homosexualidad y bisexualidad masculina y construcción de la masculinidad en México”
En: http://janoengels.blogspot.com/2007/08/homosexualidad-y-bisexualidad-masculina.html
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Otros textos sobre el tema:

“El movimiento LGTB y la perspectiva revolucionaria”
En: http://janoengels.blogspot.com/2007/07/el-movimiento-lgtb-y-la-perspectiva.html

“Concepción ‘materialista’ de la discriminación a las minorías sexuales”
En: http://janoengels.blogspot.com/2007/02/concepcin-materialista-de-la.html

Homosexualidad y bisexualidad masculina y construcción de la masculinidad en México

8 de mayo de 2007
Homosexualidad y bisexualidad masculina y construcción de la masculinidad en México
por Annick Prieur
SIMPÓSIUM SOBRE EL PODER DEL GÉNERO IMAGINARIO EN MÉXICO

En: http://www.opcionbi.com/

El hombre homosexual afeminado desempeña un papel importante dentro del género imaginario mexicano. Los hombres machos (los machos) y los homosexuales afeminados usan las imágenes de hombres, mujeres, y como una categoría separada, homosexuales, para construir sus respectivas identidades.
El documento está basado en una línea de trabajo que abarca una parte de la clase trabajadora de la ciudad de México y en acuerdos elementales (básicos) de los complicados juegos sociales que involucran a la bisexualidad masculina.
La bisexualidad masculina está muy generalizada en México, pero ello no significa que sea una conducta aceptada: como no se habla al respecto y como no se debe hacer visible, el hombre bisexual no necesita excusas y pretextos para protegerse de cualquier sospecha de que él toma el papel pasivo en la interacción sexual. Mientras esto sea respetado, su masculinidad no se verá afectada por su bisexualidad, como sí sucede con la otra parte, el hombre homosexual afeminado, quien toma lo vergonzoso de esta interacción para sí mismo.
Las prácticas bisexuales pueden compararse con el juego de palabras entre hombres, en el que se efectúan penetraciones simbólicas, cambiando el significado a feminización allí donde se vea implicada una humillación.
Los homosexuales afeminados aceptan su estigma, ayudando así a los hombres bisexuales a obtener las excusas y los pretextos que necesitan, pero defendiendo asimismo una especie de juego con las categorías sexuales: pretenden ser casi mujeres, pero tomando ventaja de su sexo biológico cuando les conviene.
El hombre homosexual afeminado desempeña un papel importante en el género imaginario mexicano. Los homosexuales afeminados utilizan la imagen de los hombres, las mujeres, y de una categoría separada, la de los homosexuales, para construir sus respectivas identidades, oponiendo cada una respecto a la otra.
Las ideas sobre el género están muy ligadas con las ideas de las prácticas sexuales. En el mundo occidental las ideas respecto a la identidad de género están ligadas con la homosexualidad y, más específicamente, con la feminidad de la homosexualidad masculina.
Cuando las ideas sobre el deseo están ligadas a la identidad, la bisexualidad se convierte en una problemática particular, así como la identidad de los hombres se torna ambigua:
• En el norte de Europa, el bisexual frecuentemente ha sido una persona que esconde una parte de sí; que esconde la parte real y muestra la falsa. En consecuencia, la bisexualidad permanece como un fenómeno oculto: breves encuentros en un parque público a altas horas de la noche; relaciones sexuales disfrazadas de amistad; mentiras y sentimientos de culpabilidad.
Pero en otras culturas o en otros tiempos, la bisexualidad masculina (en el sentido de las experiencias sexuales con parejas de ambos sexos) ha sido institucionalizada y pública. El ejemplo más conocido, probablemente, son los antiguos griegos. Foucault (1984) no calificaría a los griegos como homosexuales o bisexuales, términos que actualmente se refieren a una identidad o a un deseo particular.
• Para los griegos, esto –la bisexualidad– era más que una sola cuestión de elección, como cuando uno prefiere la cerveza en vez del vino, o a un jovencito en vez de una mujer. Ello no sería tanto el problema, sino la existencia de reglas que había que respetar. La certeza de los papeles que era necesario mantener.
• El ritual de la homosexualidad entre los baruya en Nueva Guinea (Godolier, 1982) es un ejemplo contemporáneo de la bisexualidad masculina institucionalizada. Los baruya consideran al género algo determinado por sus fluidos corporales, de tal suerte que el nacer de mujeres y el alimentarse con leche materna representa un problema. Así, los varones tienen que alejarse de sus madres para convertirse en hombres y tragar el semen de otros muchachos más maduros para construir su propia masculinidad. Solamente después de este “tratamiento” pueden tener sexo con mujeres. La práctica homosexual es prescrita sin ser entendida como una cuestión, ya sea de amor o de deseo: esto es una necesidad.
Estos ejemplos muestran que la bisexualidad puede ser tolerada e institucionalizada por igual.
Pero en ambos casos, la masculinidad es un problema muy ligado a esta bisexualidad de formas tan opuestas: una, donde la práctica homosexual puede debilitar la masculinidad de los muchachos, y la otra, donde al contrario, les ayuda a construirla.
Siguiendo esta lógica, describiré la bisexualidad masculina mexicana entre la clase trabajadora como un juego interactivo particular de lo abierto y lo oculto, lo visible y lo tácito. Mostraré cómo esta bisexualidad también está muy conectada con las ideas sobre la masculinidad e intentaré encontrar algunos de esos puntos sensibles de la cultura relacionados con la masculinidad.

PANORAMA

Mi trabajo de campo lo realicé en Ciudad Netzahualcóyotl, zona que encierra a una parte de la ciudad de México. Entre 1988 y 1991 pasé un total de seis meses con un grupo de travestis homosexuales, compartiendo sus vidas cotidianas. Mi anfitrión fue un prostituto que ahora trabaja en la prevención del sida. La casa –de este grupo de travestis– es un punto de encuentro para los jóvenes del barrio, así que no tuve que ir a buscar a mis informantes, ellos acudieron a donde yo estuve viviendo.
Estos jóvenes gozan de muy poca privacidad, por lo que, al parecer, saben casi todo uno del otro, llevando a cabo actividades cada vez de manera más abierta. A pesar de saber que yo era un investigador, eso pareció no preocuparles demasiado; pienso que lo tomaron de manera natural, dándome detalles de los aspectos más íntimos de sus vidas. Además de esta observación participante, entrevisté a once homosexuales y a siete de sus parejas bisexuales. Los homosexuales hablaron muy libremente allí donde los bisexuales se mostraron intimidados y dando respuestas muy cortas.
La mayoría de los jóvenes que acuden a la casa está en su pubertad, si acaso algunos tendrán 20 años, y son homosexuales o bisexuales. Caen en dos distintos grupos con base en su apariencia.

1. Aquellos que se autocalifican como homosexuales, son afeminados: todo lo que ellos usan para serlo consiste en mucha ropa de mujer y aquello que les da a sus cuerpos las formas femeninas –ya sea para las dimensiones externas, como las espumas y el rubor, o para las internas, como las hormonas o los implantes. Todos usan nombres femeninos, tienen baja escolaridad y sus oportunidades en el mercado laboral están en la estética –especialistas en el arreglo y corte del cabello– y la prostitución.

2. Me familiarizo mejor con los ligues. Éstos son jóvenes trabajadores que viven frecuentemente en las relaciones establecidas con mujeres. Ellos no están considerados ni como homosexuales, ni como bisexuales, siempre y cuando mantengan lo activo, el papel de la penetración. No conforman un grupo aparte, ni se refieren a sí mismos bajo un término especial. Pero los homosexuales los llaman “los mayates”, un término local para los hombres de apariencia masculina que tienen sexo con hombres afeminados. Yo empleo el término bisexuales, en tanto que, usualmente, al tener relaciones sexuales con mujeres, también las tienen con hombres.
Los travestis homosexuales se consideran a sí mismos, y por el resto también, como una tercera categoría: ni hombres ni mujeres, sino homosexuales.
Este es un patrón de las relaciones homosexuales, establecido en lo más profundo del estrato de la clase trabajadora urbana. Los homosexuales de clase media tienden a un estilo masculino más sofisticado y comúnmente tienen parejas parecidas.
Mayate (hombres bisexuales) es un término para los hombres que tienen sexo con otros hombres sin ser femeninos y sin verse a sí mismos como homosexuales. Frecuentemente su “interés primordial” reside en las mujeres, y al extenderlo hasta abarcar a hombres se encuentran con vestidas –travestis– o, al menos con hombres que puedan ser mucho más afeminados que ellos.
Así las cosas, tenemos que un mayate puede ser cualquiera.
Los estudios cualitativos no han podido estimar cuán disperso es este fenómeno, pero sí cuán fácil es para los homosexuales afeminados tener contactos sexuales con hombres. (Confirmado por Alonso & Koreck, 1988. Carrier, 1985. Taylor, 1986).
Estos son algunos ejemplos de mi trabajo de campo:

• Un homosexual afeminado puede ir al underground (mundo subterráneo o no formal) a vagar por horas y terminar con un hombre que se siente superior o que lo han dejado sentirse así.

• He visto a hombres negociar un minuto para venirse –eyacular– dentro de un coche, asegurándose de permanecer uno muy cerca del otro cuando lo hacen.

• He atendido la confirmación de fiestas donde se baila en la calle, fuera de la casa. Los hombres piden a los gays bailar con ellos y éstos después los llevan al interior del baño para tener sexo.

• En la casa donde viví siempre había algunos homosexuales que seducían al hombre que venía a leer el medidor de la luz, al plomero o al que viniera a hacer cualquier trabajo.

• En las noches, los vecinos venían a tocar frecuentemente el timbre, esperando sexo.

• Los homosexuales que habían ido a prisión me contaron sobre su violación por parte de otros internos, quienes juntos, lo hicieron frente a otros.

• Un hombre puede invitar a bailar a otro o tener sexo con uno más afeminado que él, sin que se le tome como homosexual por su ambiente inmediato y sin causarle conflictos internos de identidad.

Observando la frecuencia y la falta de reserva circundante en estos contactos, uno puede leer entre líneas que la bisexualidad es una especie de comportamiento no estigmatizado ni problemático. Pero uno no puede deducir, automáticamente, que un fenómeno es aceptado únicamente porque se halla disperso y, particularmente, sin llegar siquiera a la esfera de las morales sexuales. Por ejemplo, la infidelidad está sin duda legítimamente dispersa en países como México, sin que allí comience una aceptación moral de ésta. Aquí se juegan papeles de muchos juegos sociales, complicados a la vez, donde uno no necesariamente dice lo que piensa y donde no necesariamente se piensa lo que se hace.
Muchas vestidas lucen completamente como mujeres, luciendo idénticas con sus vestidos. Si no permiten que el hombre las toque, son capaces de tener sexo sin que él descubra que ha tenido una relación anal en vez de una vaginal. Pero es mucho más probable que, en estos casos, los hombres se autoengañen a que sean engañados. He allí lo complicado de estos juegos donde el homosexual le brinda con gusto al hombre las excusas y los pretextos que necesita.
En conversaciones con mayates que no tenían conocimiento de que yo sabía de ellos, negaron que lo fueran. Esto representó una dificultad en mis entrevistas con ellos, pues querían saber qué era lo que yo sabía. Asimismo, en esas entrevistas medio contaron sus experiencias con gays de una forma contraria a la que sus parejas me dijeron respecto a ellos “esto no me ocurre a cada rato y seguro ya no me vuelve a pasar”, y dándome más detalles de su estancia al lado de una mujer.
Pero sus parejas me han dicho que estos hombres han tenido relaciones sexuales con muchos homosexuales y que regresan por más pasado un largo período. ¿A quién debería creerle?
Preferí creerle a los homosexuales, pues no puedo ver por qué ellos no dirían la verdad (siempre han sido vistos como homosexuales de cualquier manera; unas cuantas experiencias más o unas menos, no cambiaría eso para nada). Me dieron explicaciones muy plausibles sobre por qué el bisexual quiere tener una baja notoriedad en sus experiencias homosexuales: todo tiene que ver con mantener la imagen masculina.
Además encontré esta consistencia por cómo los bisexuales se excusaron en las entrevistas: “yo era tan joven, no conocía el amor de las mujeres del todo”, “estaba borracho”, “ellos me pagaron para hacerlo”. Y todo esto no implicó ni un sólo afecto emocional –¡oh no! Cada uno me dijo que reaccionó con náusea la primera vez que tuvo sexo de esta manera. Un trastorno tan severo, que sólo lo llegaron a hacer sin luz o en ciertas posiciones donde sus genitales no permanecieran junto a los del otro. Estas experiencias son tratadas con discreción y por ello generalmente no se habla de ellas.
Pedro cuenta por qué no habla sobre sus experiencias y por qué uno no debe traerlas a colación: “La gente lo tomaría muy mal, o tal vez te repudie por eso. O quizás el asunto vaya tan lejos, que ellos mismos –los homosexuales– se claven y te celen, terminando por fastidiarte la vida”. Estas son palabras fuertes pero bonitas, que muestran ciertamente que el estado de la bisexualidad masculina, que es socialmente aceptable en México, es un gran carpetazo.
La bisexualidad es un secreto sostenido más que una condición aceptada; es donde la discreción va unida a la no verbalización, y la falta de verbalización va unida al hecho de que esta actividad no está separada de otras actividades ni relegada a un ghetto.
Taylor (1986) describe los encuentros homosexuales en las plazas públicas de México: “Al anochecer, hombres se reúnen en las plazas, pueden llegar a hablar un poquito, beber un poco también, fumar algo de marihuana, cautivar en el flirteo y bromear con los homosexuales e ir un poco más allá de eso”. El contacto se da por medio de miradas directas. Si llegan a salir palabras, éstas se usan en código, para hacer notar si se está dentro del juego o no. Si el juego es descubierto, nunca se interrumpe de inmediato, pues así, “nada” habrá pasado allí realmente.

Taylor no aborda las consecuencias psicológicas; sin embargo, yo creo que la organización tácita de esta actividad, al dejar a los participantes libres de mantener lo no verbal, deja a la misma en un nivel semiconsciente (y es aquí, precisamente, donde se vuelve importante lo que implica este juego en cuanto a la propagación del sida). Y es que el aspecto más sensible de los mayates es la práctica sexual. Usualmente siempre reclaman el papel sexual activo. De los que entrevisté, todos coincidieron en que nunca han sido pasivos. Pero nuevamente, con base en lo que sus parejas afirmaron, me inclino seriamente a creer que en eso no dijeron la verdad. Los homosexuales ya me habían dicho que éstos no admitirían haber sido penetrados, porque eso es algo que no se puede decir.El trasero es la zona sagrada. El ser penetrado marca una transición. Un hombre que ha sido penetrado pierde su masculinidad y se convierte en homosexual. Mientras un hombre sea la parte activa, no será amenazado por una relación homosexual, donde el papel activo es más o menos aceptado. Por otra parte, nadie que no lo haya presenciado puede saber lo que realmente pasa en la cama o en ciertos lugares. Es más, es allí donde siempre estará el riesgo de establecer encuentros homosexuales, un riesgo que podría dañar la masculinidad de los hombres, o que puede creerse, ya la ha dañado. Ésta es una razón de tratar dichos encuentros con una suerte de discreción.Los hombres temen convertirse en homosexuales si son penetrados, pues pasarían de una categoría a otra, como cuando, en el mismo sentido, una muchacha que es penetrada “se convierte en una mujer” de acuerdo con una expresión muy común en México: ella pasa de muchacha virginal a mujer y, posiblemente, a madre. El proceso es irreversible.
Los hombres que estudié son buenos, hombres de bien en el sentido de que pertenecen a la clase trabajadora con escasas oportunidades de movilidad social. El único status que han obtenido está entre sus iguales. Allí entre ellos, un hombre puede defender su masculinidad al sentirla atacada por otros hombres. Escuché cómo se referían a sus compañeros en femenino o colocándolos en posiciones subordinadas (que para el caso es lo mismo). De acuerdo con Paz (Octavio), el perdedor en estos juegos es quien no pueda responder, quien se haya tragado las palabras del otro –que están cargadas de agresión sexual–, así, el perdedor es simbólicamente violado por el otro.Las palabras del argot mexicano tienden a enfocarse bastante en la violación (en contraste con el enfoque latinoamericano más común, que es sobre la promiscuidad de la madre o la prostitución).
El verbo chingar significa todo lo concerniente a la violación (a través del uso de este verbo, un hombre puede ser caracterizado como el hijo de una madre violada o puede ser incitado a violar a su propia madre). Ser chingón, alguien que instigue y viole, es positivo; alguien antipático y que haga sufrir, astuto, que sabe salir adelante y que saca ventaja de los demás.
Este foco tan específico de la penetración no debe generalizarse más allá del ejemplo mexicano, pero lo simbólico de lo activo versus lo pasivo, sí puede tener validez para la comprensión del género en términos generales. Y es precisamente allí donde algunas referencias del poder, la dominación y la violencia, entran al escenario de la cultura sexual que caracteriza a la sociedad mexicana para entender fenómenos tan arraigados y tan dispersos como el machismo mexicano.
Traducción de Roberto Rueda Monreal.