Mostrando las entradas con la etiqueta crisis capitalista. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta crisis capitalista. Mostrar todas las entradas

9.12.09

Comunismo ideal o comunismo material

perdonen el atraso en publicar tarde, es que ayer no pude hacerlo.
____________________________

Comunismo ideal o comunismo material

Malime
Kaos en la Red

Anarquía político-productiva o centralismo democrático. Los movimientos de base, desde su complejidad, son formas incipientes de poder alternativo al del estado burgués.


El diario Publico el pasado 10 de octubre de 2009 publicó una interesante entrevista realizada a Roland Denis escritor y militante político venezolano, que fue entre 2002 y 2003 viceministro de Planificación y Desarrollo del gobierno Chávez. Reproducido también en la página Sin Permiso y Rebelión.

En ella se hace un análisis de la compleja situación que tiene lugar en Venezuela, con un líder como Hugo Chávez hasta ahora indiscutible entre la mayoría del pueblo venezolano, pero que a pesar del surgimiento de los consejos comunales, las parroquias, los consejos obreros, no se termina de comprender la naturaleza clasista del Estado proletario, de cómo la burguesía está organiza como clase dominante, y como lo hacen los trabajadores, cómo desde esa realidad popular surgida por abajo en actual Estado burgués venezolano se debe organizar una estructura de poder hacia arriba, que en su desarrollo mande al basurero de la historia a la caduca maquinaria estatal burguesa capitalista.

Denis como otros revolucionarios críticos con el proceso venezolano, destaca cómo debido a la existencia de la actual maquinaria estatal burguesa es posible que gentes (una derecha endógena dentro del gobierno) que se autotitulan chavistas, que se ponen la gorra chavista en aras de conseguir sus prebendas personales, poniendo pegas y dificultando el movimiento popular surgido desde abajo, lo que se traduce en que muchos revolucionarios terminen abandonando los movimientos de base o cayendo en un izquierdismo antichavista.

Estas frases que se reproducen en negrita a continuación sintetizan el problema de fondo que hay en el chavismo y en la izquierda al no comprender la función histórica del Estado y la Democracia. Cómo la clase social minoritaria que es la burguesía necesita de delegados políticos organizados a través de los partidos políticos para que administren sus intereses, y como deben organizarse los trabajadores con una democracia directa y permanente de abajo arriba, liberándose del trabajo enajenado capitalista y ejerciendo el poder de forma permanente como nos destacan Marx y Lenin con la experiencia de la Comuna de París, controlando y revocando en todo momento a los mandatarios.

“Lo que ocurre en Venezuela no se puede entender si, más allá de la figura de Hugo Chávez, no se ve ni se valora el papel jugado por un movimiento de base sumamente rico y complejo, siempre en una relación problemática con el Estado.

"…la revolución bolivariana es una programática profundamente libertaria, de ahí que aquí se hable abiertamente de la necesidad del desarrollo de otro poder completamente distinto, que tenga como base la capacidad de autogestión y autogobierno del pueblo como tal.”

Los movimientos de base, desde su complejidad, son formas incipientes de poder alternativo al del estado burgués. No es que tengan una relación problemática con el Estado, sino que se oponen a esa forma de Estado que les explota y que les impide la verdadera democracia participativa de forma directa y permanente con la que poder resolver los múltiples problemas a los que el pueblo diariamente se enfrenta.

El fallo de la revolución “soviética” y los fallos existentes que el propio Fidel denuncia sobre el peligro interior de la revolución en Cuba, siguen sin comprenderse. Aunque en la letra de la Internacional Comunista se diga que “ni en dioses ni tribunos está el supremo salvador, nosotros mismos realicemos el esfuerzo redentor” de alguna forma se induce a la esperanza del dios salvador en vez del pueblo como protagonista organizado de su propia liberación, y como los grandes autores, sobre todo Lenin en su obra “El Estado y la Revolución y La Revolución proletaria y el renegado Kautsky” destacan de que no es cuestión de intentar perfeccionar la maquinaria estatal burguesa, pretender hacerla “más democrática”, sino destruirla y sustituirla por la de los trabajadores organizados como clase dominante.

No se trata de perfeccionar una maquinaria clasista y obsoleta con líderes salvadores que pretendan hacer convivir el capitalismo y el socialismo, pretendiendo que el socialismo “democráticamente triunfe”.

Desde una maquinaría, que sigue dividiendo al pueblo mediante el trabajo enajenado en sociedad civil-productiva y en clase política, por muchos intentos de perfeccionarla nunca logrará liberarse, lo único que se conseguirá es retornar al capitalismo duro y puro como sucedió con el llamado “Socialismo Real”, donde nunca se destruyó la estructura de poder burguesa con su falsa división de poderes: parlamentario, administrativo y judicial.

Lo único que se sustituyó fue a los partidos burgueses, administradores del orden capitalista por los aparatichis de los partidos comunistas, generando entre los propios aparatichis la nueva burguesía para que, como dijo Lenin sobre el carácter burocrático del aparato burgués capitalista aquel socialismo burocrático retornara a la esencia del burocratismo que es el capitalismo, ya sin pegas burocráticas socialistas para conseguir el pleno desarrollo capitalista.
En el socialismo el nuevo ser liberado del trabajo enajenado puede y debe realizarse en toda su plenitud y dimensión creativa político-productiva, administrando los centros producción y ejerciendo todo el poder político en cada nivel de organización, empresarial, local, regional, nacional e incluso internacional cuando la revolución mundial triunfe.

La Comuna de París fue el intento de la forma espontanea del pueblo organizado como clase dominante. Marx, en La Guerra Civil en Francia lo explica: "La Comuna estaba formada por los consejeros municipales elegidos por sufragio universal en los diversos distritos de la ciudad. Eran responsables y revocables en todo momento. La mayoría de sus miembros eran naturalmente, obreros o representantes reconocidos de la clase obrera..."

"La comuna no había de ser una corporación parlamentaria, sino una corporación de trabajo, ejecutiva y legislativa al mismo tiempo... En vez de decidir una vez cada tres o seis años que miembros de la clase dominante han de representar y aplastar al pueblo en el parlamento, el sufragio universal había de servir al pueblo, organizado en comunas, para encontrar obreros, inspectores y contables con destino a su empresa, de igual modo que el sufragio individual sirve a cualquier patrono para el mismo fin."

Aquel sufragio universal, no era el sufragio burgués, pero si al no existir la asamblea permanente, de alguna forma tenía una semejanza al no unirse el poder político-productivo (desde los lugares naturales donde los trabajadores siempre están presentes), como se planteó treintaicuatro años después en la Rusia de 1905 a través de los soviets obreros surgidos desde las fábricas. Aunque tampoco aquel soviet llegó a desarrollarse tras la revolución de 1917 dados los condicionantes materiales, técnico-culturales que permitieran a los trabajadores dirigir directamente el proceso productivo y político. A lo sumo se consiguió, cada equis años, elegir los diputados obreros a un parlamento ajeno al control obrero desde el soviet de fábrica.

Pero como destaca Marx, desde aquellas limitaciones, se pretendía que en la Comuna se legislase y se ejecutase sin recurrir a la falsa división de poderes del Estado capitalista, donde el poder judicial puede condenar y el gobierno condonar según la condición social del condenado. Los consejeros municipales eran elegidos con un mandato al que tenían que rendir cuentas en todo momento. No como sucede en las elecciones parlamentarias, regionales o de los ayuntamientos capitalistas, donde son elegidos, no por un mandato sino por equis años para que hagan lo que les de la gana, y que como podemos comprobar, a pesar de sus implicaciones en el caso Gurtel, los peperos abandonan el grupo popular pero no renuncian al escaño y el pueblo que les eligió nada puede hacer para revocarlos.

Lenin en su obra “El Estado y la Revolución decía: "La república democrática es la mejor envoltura política de que puede revestirse el capitalismo." Citando a Engels, "llama al sufragio instrumento de dominación de la burguesía."

"Los demócratas pequeñoburgueses... todos los socialchovistas y oportunistas de Europa Occidental, esperan en efecto, más del sufragio universal... inculcan al pueblo la falsa idea de que el sufragio universal es, en el Estado actual, un medio capaz de revelar realmente la voluntad de la mayoría de los trabajadores."(...)"estos seudosocialistas que han sustituido la lucha de clases por sueños sobre la conciliación de clases, también se han imaginado la transformación socialista... no como el derrocamiento de la dominación de la clase explotadora, sino como la sumisión pacífica de la minoría a la mayoría."

Hoy son muy diferentes a las condiciones que había en 1871 y 1917, los trabajadores no necesitan de empresarios para ejercer el poder productivo y político. Además hoy, dada la crisis sistémica del capitalismo ni se salvan los trabajadores del llamado “cuello blanco”, los ingenieros y demás técnicos cualificados no se libran de ir a la puta calle. Los trabajadores de cada centro de producción o actividad social, si disponen de cierta formación y capacidad de organización, pueden elegir a los compañeros de mayor confianza encargados de la dirección empresarial y a los delegados políticos a los niveles superiores de gestión político-administrativa, en cada escalón de la compleja escalera gubernativa, local, regional o nacional, de forma que se resuelvan los problemas locales y los que son generales asciendan a la cúspide gubernativa y desde allí poder planificar las necesidades generales reales que previamente han sido subidos desde la base.

Es cierto que falta comprender cómo desde cada lugar, desde las condiciones de cada país, se pueden establecer esas formas de democracia directa, cómo estructurar la lucha por el poder desde los diversos centros de producción, desde ramas de producción o actividad social, cultural, educativa, etc., para que finalmente en su desarrollo se conviertan en formas de poder. Pero si tenemos en cuenta la experiencia del movimiento reivindicativo obrero, vecinal, estudiantil e intelectual durante la época franquista, si aquel movimiento espontáneo de los sectores populares le dotamos de contenido político estatal, llegaremos a la comprensión de cómo debe ser nuestra Comuna o Soviet del siglo XXI.

Tampoco es cuestión, como el izquierdismo pretende, tomando las calles por las vanguardias revolucionarias, lo que tenemos que hacer es prepararnos para educarnos cómo tomar los centros de producción y de actividad social, cultural, educativa, etc. La burguesía no podrá contar con tantos elementos represivos como hace contra las manifestaciones de calle con sus cuerpos especiales de represión. No dispondrán de suficientes elementos para reprimir a los trabajadores que toman esos bienes sociales existentes a lo largo y ancho del país, generados históricamente por los llamados a ser los verdaderos dueños, los hoy explotados trabajadores.

Estas palabras de Lenin, dirigidas a los revolucionarios de entonces, siguen siendo de máxima actualidad: ”La fuerza de la clase obrera reside en la organización. Sin organización de las masas, el proletariado no es nada. Organizado, lo es todo”.

“Vosotros debéis leer más, tenéis que formaros y formar a los otros... es necesario trabajar con todas las fuerzas. Tenéis que desarrollaros políticamente, y entonces el trabajo en los círculos será para vosotros un placer.”


“Un revolucionario blandengue, vacilante en las cuestiones teóricas, limitado en su horizonte, que justifica su inercia con la espontaneidad del movimiento de masas, más semejante a un secretario de tradeunión que a un tribuno popular, incapaz de presentar un plan audaz y de gran alcance que imponga respeto incluso a sus adversarios, inexperto e inhábil en su arte profesional no es, con perdón sea dicho, un revolucionario, sino un mísero artesano”.

“Hay que ir a los obreros, para aportar a los obreros conocimientos políticos... Debemos ir a todas las clases de la población como teóricos, como propagandistas, como agitadores y como organizadores”.


Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=93757

20.10.09

Algunas consideraciones sobre la crisis actual del capitalismo

Algunas consideraciones sobre la crisis actual del capitalismo

Miguel Giribets / www.correntroig.org /19-10-2009

En principio, la crisis de 2008 tiene su origen en el estallido de una burbuja inmobiliaria que se había extendido por EEUU y Europa. La especulación inmobiliaria ya viene de tiempo atrás y está presente en varias crisis en las últimas décadas: "El origen de la crisis de 1973 fue un colapso mundial de los mercados inmobiliarios (empezando con el Hesatt Bank de Alemania que arrastró al Franklin National de los EEUU) seguido por la práctica bancarrota de la ciudad de Nueva York en 1975. A su vez, la década de estancamiento japonés de los noventa comenzó con el estallido de la burbuja financiera existente en activos como el valor del suelo y otros bienes, que puso en peligro a todo el sistema bancario. También señalaré que el colapso asiático de 1997 tuvo su origen en las burbujas de propiedad en Tailandia, Indonesia, y que el principal soporte a las economías estadounidense y británica, tras el inicio de recesión general en todos los demás sectores desde mediados de 2001 en adelante, ha sido el continuado valor especulativo en los mercados inmobiliarios." (113)

Pero la crisis de 2008 tiene un calado más profundo y más preocupante. El economista Atilio Borón sitúa los ejes fundamentales de la crisis:

"Nos hallamos ante una crisis general capitalista, la primera de una magnitud comparable a la que estallara en 1929 y a la llamada ’Larga Depresión’ de 1873-1896. Una crisis integral, civilizacional, multidimensional, cuya duración, profundidad y alcances geográficos seguramente habrán de ser de mayor envergadura que las que le precedieron.

"Se trata de una crisis que trasciende con creces lo financiero o bancario y afecta a la economía real en todos sus departamentos. Afecta a la economía global y que va mucho más allá de las fronteras estadounidenses.

"Sus causas estructurales: es una crisis de superproducción y a la vez de subconsumo. No por casualidad estalló en EE.UU., porque este país hace más de treinta años que vive artificialmente del ahorro externo, del crédito externo, y estas dos cosas no son infinitas: las empresas se endeudaron por encima de sus posibilidades; el Estado se endeudó también por encima de sus posibilidades para hacer frente no a una sino a dos guerras no sólo sin aumentar los impuestos sino que reduciéndolos, los ciudadanos son sistemáticamente impulsados, por vía de la publicidad comercial, a endeudarse para sostener un consumismo desorbitado, irracional y despilfarrador.

"Pero a estas causas estructurales hay que agregar otras: la acelerada financiarización de la economía, la irresistible tendencia hacia la incursión en operaciones especulativas cada vez más arriesgadas. Descubierta la ’fuente de juvencia’ del capital gracias a la cual el dinero genera más dinero prescindiendo de la valorización que le aporta la explotación de la fuerza de trabajo y, teniendo en cuenta que enormes masas de capital ficticio se pueden lograr en cuestión de días, o semanas a lo máximo, la adicción del capital lo lleva a dejar de lado cualquier cálculo o cualquier escrúpulo.

"Otras circunstancias favorecieron el estallido de la crisis. Las políticas neoliberales de desregulación y liberalización hicieron posible que los actores más poderosos que pululan en los mercados impusieran la ley de la selva.

"Una enorme destrucción de capitales a escala mundial, caracterizándolo como una ’destrucción creadora’. En Wall Street esta ’destrucción creadora’ hizo que la desvalorización de las empresas que cotizan en esa bolsa llega casi al 50%; una empresa que antes cotizaba en bolsa un capital de 100 millones, ¡ahora tiene 50 millones! Caída de la producción, de los precios, de los salarios, del poder de compra. ’El sistema financiero en su totalidad está a punto de estallar. Ya tenemos más de $ 500 000 millones en pérdidas bancarias, hay un billón más que está por llegar. Más de una docena de bancos están en bancarrota, y hay cientos más esperando correr la misma suerte. A estas alturas más de un billón de dólares han sido transferidos desde la FED al cartel bancario, pero un billón y medio más será necesario para mantener la liquidez de los bancos en los próximos años’. Lo que estamos viviendo es la fase inicial de una larga depresión, y la palabra recesión, tan utilizada recientemente, no captura en todo su dramatismo lo que el futuro depara para el capitalismo." (114)

1.7.09

Salvemos el Capitalismo, que vuelva Zelaya

Salvemos el Capitalismo, que vuelva Zelaya
Andrés Bianque
“La carne se corta con cuchillo, muelas y dientes, pero también se defiende con cuchillo, muelas y dientes” (Anorak Emutiaa)

Manuel Zelaya, terrateniente, capataz de junglas domadas, adiposa vértebra bigotuda del sistema capitalista instaurado en Honduras. Cajero y administrador de bancos varios, recadero del Fondo Monetario Internacional, heredero directo de la United Fruit Company.

Militante del Partido Liberal de Honduras, conglomerado de centroderecha, que postula la ideología Liberal Progresista ideada por Adam Smith. Destaca dentro de sus características, el Individualismo y la irrestricta protección de la Propiedad Privada, así como el codazo administrativo, democrático contra el Estado, lo cual se traduce en que bogan por la no intromisión de este en las relaciones mercantiles entre los ciudadanos (reducción de los impuestos a las grandes compañías por ejemplo).
Reducir la protección de los más desfavorecidos es postre diario para los defensores de esta corriente.

Destacan dentro de las figuras del Partido Liberal de Honduras, Roberto Suazo Córdova, quien ofreció Honduras como posada a Estados Unidos para la preparación de “Los Contras” en su guerra declarada a la Revolución Sandinista. Muchos miles de muertos, pobres, campesinos, gentes de izquierdas, obreros, pueblos autóctonos y más, llevan la imborrable, indeleble firma de los Liberales en Honduras.

Ahora bien, el Zelaya en cuestión, no es más que otro bufón pirotécnico que ofrece o accede a ciertas demandas populares, sólo hasta donde sea permitido. Es, junto a “primeras mujeres presidentes” “negros como presidentes” otro vendedor de aspiradoras de masas. Ahora, al parecer,cometió la estupidez de seguir o intentar ejercer las mentiras redactadas en tiempos de elecciones y la misma gente de su partido, inversiones varias, más los guardianes del capital, las Fuerzas Armadas, lo sacaron desde donde lo habían puesto antes.

Hay que recordar que: Roberto Micheletti Bain es un empresario miembro del Partido Liberal de Honduras, presidente del congreso Nacional de Honduras. O sea, esto, lo de Zelaya y su propuesta de una cuarta urna para votar si se debe cambiar la constitución por medio de una Asamblea Constituyente ha sido un impasse dentro de las propias filas del empresariado. Has ido muy lejos, habrá sido quizás la crítica.

Los sectores progresistas han corrido a gritar desde sus ventanas cuanto quieren el regreso del presidente a la casa de Gobierno, algunos, incluso, en una ridiculez sin precedentes comparan a Manuel Zelaya con Salvador Allende.

La izquierda, o mejor dicho, un patético remedo de esta, frunce el ceño reclamando la vuelta a la democracia. Que vuelva la institucionalidad quebrada, que vuelva el eje al centro del molino de ganancias.

Como si la manoseada democracia fuera el gobierno del pueblo, como si la democracia fuera una panacea, como si la democracia significara igualdad, justicia, libertad. ¿Cuántos muertos, azotes y sufrimientos horribles suceden en países rotundamente democráticos? En un burdel también hay democracia.

El día de mañana no sería raro encontrar en un hipotético estado, a rojos, azules y verdes gritando, firmando ó vociferando porque vuelva Sebastián Piñera o Ricardo Lagos a la casa de Gobierno.

Como se nota que hay un montón de changuetas de izquierda que no tienen nada mejor que hacer que estar solidarizando con todo, descuidando bastante las propias demandas, causas y necesidades de sus propios lugares o zonas. La solidaridad es para algunos una simpática,entretenida terapia social lúdica.

Supuestamente el Che Guevara habría dicho o dijo, que; “La solidaridades la ternura de los pueblos” eso es palabra sagrada para algunos, quizás hubiese tenido que agregar también que; no se aprovechen de esa ternura los inútiles o fracasados que no hacen nada más que eso, solidarizar y toman la actividad en cuestión como hobby o cómodo cojín que trasporta dulcemente a la tierra de Orfeo cada noche.

La ONU, la EU rasgan vestiduras por el asalto a la antigua, únicamente porque hace rato ya que el sistema capitalista y explotadores asociados anuló, venció, derrotó a la izquierda en su conjunto y casi todos sus postulados.

¿La ONU y la EU? ¿Desde cuándo nos bajó el respeto o aprobación moral favoreciendo a esas dos instituciones? ¿No que eran ilegítimas, malas, pérfidas? ¿Ahora son buenas?

Las Fuerzas Armadas son cerdos que han sido amaestrados para comer con servicio en estos últimos años, el manotazo hondureño es de muy mala educación, el garrote hace rato ya que siempre se viste de terciopelo.

Lo que se lleva ahora es engañar y estafar a las grandes masas con la infecta, despreciable palabra llamada Democracia y todos los aditivos que esta conlleva; Institucionalidad, Estado de Derecho y los cuentos de siempre.

Cualquier movimiento que se llame de izquierda y que juegue a las elecciones o que se embarque en esa barca, es porque no tiene el poder suficiente para cambiar, modificar o construir algo propio o nuevos referentes por sus propios medios.

Gentes de izquierda marchando y llorando por la vuelta de un paladín del liberalismo, es bastante, pero bastante decidor.

Los procesos democráticos han sido convertidos en procesos de compra-venta y de dominación. Es un contrato doloso en el cual se engaña a la gente, chantajeándola con la participación obligada en este proceso para luego encarárselo si las cosas no funcionan correctamente o bien para esgrimir que en democracia las cosas siempre toman tiempo, mucho, mucho tiempo.

Los mecanismos electorales y democráticos vendrían siendo algo así como que Jack el destripador primero anestesiara a sus víctimas antes de descuartizarlas, y lo realizara en forma tan prolija y elegante que no se sabría bien cuál o cuáles son las partes afectadas. Y en caso de que se tuviera real conciencia del daño recibido, ante el reclamo, vendrá una montaña de burócratas a explicar lo bueno del daño recibido, y sí esto no soluciona el reclamo, vendrá la guardia de palacio a desmenuzar la carne de los que reclaman, pero esta vez sin anestesia ni suavizantes.

Cambiar la economía de un país a través del cambio de su constitución por medio de una Asamblea Constituyente parece bastante ingenuo. De un solo manotazo militar, las fuerzas armadas, cuando ven los intereses de sus empleadores afectados, redactan nuevas constituciones sin ningún problema y así lo han hecho infinidad de veces.

La razón se defiende por la fuerza. Si o sí. Lo demás es papel picado.

Llamar a la coordinación de fuerzas progresistas para elegir a sus propios representantes sería otra cosa, profundizar a tal punto la manoseada “democracia” que los “verdaderos demócratas empresariales” escupan la palabra cuando la oigan, no como ahora que la adoran, sería bastante interesante

El tema es extenso y complicado para un simple mortal de a pie, tal vez los profesionales de la revolución echen más lumbre al zócalo llamado Zelaya o Celada.

30.6.09

Golpe de Estado en Honduras

Les invito a leer unas interesantes reflexiones sobre un suceso aun en desarrollo.
--------------------------------

Golpe de Estado en Honduras

Marcos Chinchilla Montes
Trabajador Social

La noticia nos sobrecoge. Desde mediados de semana se venía anunciando un golpe de Estado en Honduras, al mejor estilo de todos aquellos que patrocinó Estados Unidos en el siglo pasado en nuestra América. Nos levantamos hoy domingo (28 de junio) con la triste noticia de la concreción del golpe de Estado en Honduras, y con la expulsión del presidente Manuel Zelaya por parte de los militares, y otros sectores económicos y políticos que están detrás de los militares.

Escuchar los argumentos de congresistas, militares e incluso de la misma iglesia católica (sic) hondureña, nos llevan a revivir la guerra fría, usando ahora chivos expiatorios como la vinculación con Hugo Chávez o Rafael Correa. Este contexto plantea un duro reto a la OEA, la que se encuentra deliberando en este momento en su sede en Washington sobre el tema. Sobre su decisión, y el mismo papel de los Estados Unidos, apoyando o rechazando el golpe de Estado que vive la nación hondureña, recae buena parte del futuro político y democrático de la región.

Los militares y los sectores más conservadores de Honduras, le dan un buen ejemplo al mundo: la violencia de los gorilas es la que prevalece en nuestras sociedades democráticas. La derecha conservadora recurre a todas las posibles formas para reproducirse, llámese medios de comunicación, golpes de Estado, partidos de fútbol, revoluciones de “colores”. Que se cuide Argentina, porque la misma receta se insinúa para las elecciones del día de hoy.

---------------------------

Indignados, pero con esperanza

Marcos Chinchilla Montes
Trabajador Social


A casi 48 horas del golpe de Estado “democrático y constitucional” impulsado por la oligarquía hondureña, el panorama político nos resulta más claro en América Latina: mientras la derecha se refugia en nefastas prácticas del pasado para mantenerse en el poder y no ceder ni un centímetro sus privilegios, la región ha construido una interesante maquinaria política para defenderse de prácticas que conspiran contra la democracia.

En Costa Rica, a las pocas horas de haber arribado el presidente Zelaya, ya decenas de costarricenses se manifestaban frente a la Embajada de Honduras rechazando el golpe y apoyando al pueblo hondureño. Los pronunciamientos, movilizaciones y otras muestras de rechazo al golpe han sido la tónica dominante desde tempranas horas del domingo e incorporan a sindicalistas, grupos de mujeres, estudiantes, universitarios, agrupaciones políticas y otras organizaciones sociales regadas por todo el continente. Por su parte, los presidentes de los países que conforman el ALBA, el SICA y del Grupo de Río fueron enfáticos en afirmar que solo reconocen como presidente de Honduras a Manuel Zelaya, similar posición expresó la UNASUR. Es más, los gobiernos de Costa Rica, Panamá, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Belice y República Dominicana plantearon aislar política, económica y comercialmente al gobierno de facto hondureño. Europa expresa una posición de rechazo. Un esfuerzo concertado que es un duro golpe para un gobierno espurio y para un ejército que da muestras de perder el control.
Vale la pena resaltar el papel de la Organización de Estados Americanos para atender la crisis hondureña, así como las manifestaciones del gobierno de los Estados Unidos de América; si el golpe hubiera sucedido en la era Bush, no dudamos que lo habría apoyado, aumentando la polarización y posiblemente ya estaríamos lamentando un baño de sangre en el hermano país.

La oligarquía hondureña, los militares y otros sectores afines al golpe, han dado un salto al vacío, las palabras de Fidel Castro no admiten dudas: ha sido un error suicida. Los golpistas fallaron en todos, absolutamente todos sus cálculos políticos, olvidaron que la región ha cambiado, que las águilas ya no están en el poder en el imperio; no es tiempo para golpes de Estado, aunque uno que otro medio centroamericano siga abogando por la polarización social y la deslegitimación de los movimientos sociales. El nuevo gobierno hondureño se encuentra totalmente solo, errático, condenado a una pronta debacle.

Las próximas horas o días van a ser decisivas, el gobierno de facto hondureño será aislado con mayor determinación hasta que caiga definitivamente, y con el una larga lista de militares y conspiradores de la más diversa naturaleza. La vergüenza hondureña, la convertiremos en una hermosa muestra de emancipación social, avanzaremos en la construcción de esa sociedad justa, solidaria e inclusiva que llevamos siglos construyendo, en algunos momentos a fuerza de bala y revoluciones, en otros, por medio de elecciones y negociaciones.

Esta reflexión no puedo terminarla sin antes mencionar que mientras en Honduras hay una censura total a que su pueblo conozca que sucede y cuáles son las movilizaciones de los sectores contrarios al golpe, en el resto de la región y gracias al valioso esfuerzo de TeleSur (medio de comunicación regional), hemos podido conocer de primera mano, y con perspectiva latinoamericana, lo que sucede en este sufrido país. A ello se suma el esfuerzo de centeneras de personas y otros medios alternativos que incluso arriesgando su vida, nos mantienen informados, indignados y con la llama de la esperanza puesta en nuestro sur.

14.4.09

Como se vive la crisis en Chile o ¿crisis para quien?

"Aumenta el mercado del lujo pese al mal momento económico

Carteras de 10 millones de pesos (US$ 15.822)[1], inmuebles de 20 mil UF[2] (US$ 662.943) y autos de 80 millones de pesos (US$ 126.582) se hacen cada vez más comunes en sectores de nuestro país.
Hace pocos días, el ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, pidió a los chilenos apretarse el cinturón. Sin embargo, existe un segmento de la población que no ha hecho para nada eco de la petición del Gobierno y, al contrario, ha aumentado su consumo en el último tiempo.
Los chilenos con mayor poder adquisitivo no han dejado descansar la billetera. La venta de relojes, carteras y artículos exclusivos experimenta el crecimiento más vigoroso de los últimos años.
Sólo basta citar un pequeño ejemplo. En mercado de los artículos de lujo, una cartera puede costar entre cuatro y diez millones de pesos. Sin embargo, lo más llamativo, es que son tantos los clientes interesados, que primero deben inscribirse en un "selecto" listado de espera.

Otro botón de muestra es un reloj completamente de oro y con 4 rubíes, que cuesta casi 20 millones de pesos. Mientras, otro reloj más "económico" de la misma marca llega a los quince millones.
Donde tampoco se han aparecido los fantasmas de la crisis es el mercado automotriz. Marcas como BMW, Audi, los Hamer y hasta los Ferrari se han multiplicado por las calles de Santiago. De hecho, según los cálculos del rubro revelan que este año las ventas podrían crecer por lo menos un 25 por ciento.
Otra área que revela el dinamismo del mercado del lujo es el sector inmobiliario. Las propiedades de lujo son aquellas que cuestan sobre las 20 mil unidades de fomento, es decir, más de 400 millones de pesos y según Tinsa consultores, en lo que va corrido del año, las ventas crecieron un 25 por ciento.
Un aspecto de nuestro país que es desconocido para gran parte de los chilenos, pero del cual disfrutan sólo unos pocos, los pocos dueños de exclusivas billeteras que, por ahora, no necesitan descanso."

Fuente: http://teletrece.canal13.cl/t13/html/Secciones/Reporteros/350562.html

____________________________

Y para los pobres...


"Malestar en Chile por elevados precios de alimentos

Chile está enfrentando una sostenida alza en los precios de los alimentos a causa de la sequía, el aumento del valor del petróleo, el crecimiento de biocombustibles y la incertidumbre de los mercados internacionales.

Es la misma situación que afrontan todos los países del mundo, en momentos que los alimentos y los "commodities" (productos agrícolas) alcanzan precios récord y no parece que este problema vaya a tener un comportamiento a la baja a corto plazo.

Los chilenos se han venido quejando no sólo del precio de la electricidad, el transporte y el gas doméstico, sino por los aumentos registrados en el pan y en los productos hortofrutícolas, los que, además, tienen una gran diferencia en el precio que se paga en las ferias libres de frutas y verduras y el que registran los supermercados.

En lo que va de 2008, el precio del pan se ha incrementado en tres ocasiones, siendo la última en unos 44 centavos de dólar el kilogramo.

Actualmente, se observa que, por ejemplo, el kilo de pan corriente sobrepasa los 2 dólares, precio que para la mayoría de los chilenos está siendo cada vez más preocupante.

Si se tiene en cuenta que Chile es el segundo país, después de Alemania, que más consume pan -estimándose en 96 kilos per cápita al año-, se comprende la preocupación que existe en todos los hogares, en particular de las familias pobres.

Según los estudios de mercado, al parecer esta alza no se detendrá. Peor aún, es muy probable que dentro de las próximas semanas el pan suba y llegue a los 2,80 dólares el kilo, debido a los aumentos en los precios internacionales del trigo y de los combustibles.

El escenario actual se compara con lo ocurrido a mediados del año pasado, cuando el Ministerio de Agricultura estimó que el alza del precio del kilo de pan no llegaría a 1,20 dólares, pero las previsiones se quedaron muy distantes de la realidad.

Otro tanto ha sucedido con el limón, la papa, las verduras y las manzanas rojas, también de amplio consumo popular, cuyo precio es afectado por la extensa y grave sequía que afecta a las zonas agrícolas del sur chileno.

Para favorecer a las familias pobres, el gobierno está distribuyendo un bono de 20.000 pesos (unos 40 dólares), pero parlamentarios oficialistas y de oposición han indicado que es insuficiente como ayuda estatal, en momentos en que Chile disfruta del alto precio del cobre, que cotiza en cuatro dólares la libra.

Por estos días, los gobiernos del mundo no sólo están preocupados por un recesión en Estados Unidos y una crisis internacional, sino también por la escalada de los precios de algunos productos básicos por las consecuencias sociales y el impacto inflacionario.

Influye directamente en esta coyuntura la crisis de los combustibles, junto al auge de los biocombustibles derivados de caña de azúcar o maíz y otros productos agrícolas, los desastres climáticos que afectan el rendimiento de la producción mundial de granos y el mayor consumo en los países de Asia.

Además, según los expertos, la crisis del crédito ha incentivado a muchos inversionistas a refugiarse en "commodities", entre ellos los alimentos, generando una mayor acción de los especuladores, lo cual afecta directamente los precios.

El Banco Mundial promueve establecer una acción global coordinada frente a los elevados precios de los alimentos, estimando que 33 países alrededor del mundo enfrentan la posibilidad de malestar social o político debido a los elevados precios de los alimentos y la energía, realidad que puede prolongarse en el tiempo.

Datos de esta entidad muestran que los precios de los alimentos básicos se han incrementado 80 por ciento desde 2005. Días atrás, el valor del arroz anotó un nivel histórico, mientras que el trigo alcanzó la mayor cotización en 28 años.

El portavoz especial de Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación, Jean Ziegler, afirmó el domingo que la producción masiva de biocombustibles es un "delito contra la humanidad".

Advirtió que "nos encontramos ante un período muy largo de disturbios, conflictos y olas de inestabilidad regional incontrolable, marcadas por la desesperación de la población más vulnerable".

Haití vive un drama por el encarecimiento de los alimentos, y es una muestra del escenario que muchos países podrían enfrentar: motines, violencia y saqueos, y la destitución del primer ministro.

En Chile, a pesar de los esfuerzos por frenar la escalada de precios, los economistas coinciden en que las presiones inflacionarias se intensificarán en el mediano plazo a causa de los altos valores de los alimentos y de la energía, situación que se replica en toda América Latina y en el resto del mundo.

(Xinhua) 15/04/2008"

Fuente: http://spanish.peopledaily.com.cn/31617/6392721.html

---------
Durante 2009 en la televisión chilena se ha seguido informando sobre el gran consumo de articulos de lujo en el pais. A pesar de que hoy no se hable sobre una creciente alza del precio de los alimentos y bienes de uso básico, curiosamente los precios no han bajado acorde a la baja de la inflación.

Este año hubo protestas por parte de los productores de trigo, ya que mientras ellos bajaban los precios de sus ventas el pan no tendia a esta misma baja de precios.

____________
notas:

[1] considerando el dolar a $632 (pesos chilenos).
[2] cada UF (unidad de fomento) tiene un valor de US$ 33,14

2.12.08

La policía científica colombiana reconoce que el computador de Raúl Reyes no tenía correos electrónicos

02-12-2008

La policía científica colombiana reconoce que el computador de Raúl Reyes no tenía correos electrónicos

Yvke

El capitán Ronald Ayden Coy Ortiz, quien hizo el informe de la policía científica sobre el computador, admitió bajo juramento que el supuesto equipo de Reyes no contenía correos electrónicos sino "documentos de Word". Esto podría dejar sin curso la investigación contra María Augusta Calle, William Parra y otros acusados de recibir correos del líder guerrillero, pues no hay forma de probar que esos documentos fueron enviados.

Un capitán e investigador antiterrorista de la DIJIN (policía científica de Colombia), Ronald Ayden Coy Ortiz, quien elaboró el informe del computador que el Ejército de Colombia afirma haber encontrado en el campamento de Raúl Reyes, declaró bajo juramento ante la Fiscalía que no encontró correos electrónicos en dicha computadora. "Sólo habían documentos de Word", indica el noticiero del Canal Uno de Colombia. (Nota de janoengels: en el enlace que aparece al final del articulo se incluye el segmento de este noticiero donde aparece la información)
Al preguntársele: "Informe al despacho si ustedes (el DIJIN) hallaron en los elementos electrónicos incautados a Raúl Reyes, archivos correspondientes a los correos electrónicos enviados y recibidos por él", el capitán Coy respondió: "Pantallazo de correo electrónicos no se han hallado hasta el momento. Se han hallado gran cantidad de direcciones que pertenecen a correos electrónicos, pero Reyes almacenaba la información en Word y de programas Microsoft".
El gobierno de Colombia había sostenido hasta ahora que el computador contenía miles de correos enviados por el líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), quien murió al ser bombardeado ilegalmente su campamento por los militares neogranadinos en Ecuador en marzo.
Ello les permitió iniciar juicios contra los parlamentarios Piedad Córdoba, Wilson Borja y Gloria Inés Ramírez; el ex asesor de paz Lázaro Vivero; el director del semanario Voz, Carlos Lozano; el periodista de Telesur William Parra; la directora de una ONG, Liliana Patricia Obando; el ex candidato presidencial Álvaro Leyva, el investigador estadounidense James Jones y el ciudadano Amilcar Figueroa, de Venezuela. "
La declaración podría dejar sin curso la investigación" contra los incriminados por el contenido del computador, ello porque "los documentos de Word no sirven para demostrar que hubo correos cruzados del cabecilla guerrillero con los investigados", según indicaron en Canal Uno. Los abogados que representan a los mencionados en el computador, pedirán que se declare nula la prueba de los correos electrónicos, porque según la declaración del capitán, no hay forma de probar que hayan sido enviados o recibidos, porque los archivos de Word no sirven para probar que hubo intercambio de comunicaciones.
Juan Manuel Santos, ministro de Defensa neogranadino, insistió en la existencia de los correos electrónicos y dijo que quienes quieren negarlo son los implicados. "Los correos son prueba ya inclusive en España".
El 1º de marzo pasado, un escuadrón del Ejército colombiano ingresó de forma ilegal a territorio ecuatoriano y atacó un campamento de las Farc, donde asesinaron a 25 personas, entre ellas varios civiles de México y Ecuador. Tres jóvenes sobrevivientes declararon que las fuerzas colombianas remataron a varias personas por la espalda y que todos estaban desarmados en el momento del ataque. Desde ese momento, las relaciones diplomáticas entre ambos países se encuentran suspendidas.
Luego de este hecho, la Interpol presentó un informe sobre las supuestas computadoras.

24.11.08

La lucha de clases en Wall Street

La lucha de clases en Wall Street
Por Slavoj Zizek.
Fuente: http://www.lemonde.fr/opinions/article/2008/10/09/lutte-des-classes-a-wall-street-par-slavoj-zizek_1104997_3232.html
Traducción de Ramón Castillo

Lo primero que salta a la vista cuando se observan las reacciones actuales ante el derrumbe económico es que nadie sabe lo que hay que hacer. Esto surge debido al hecho de que la incertidumbre es parte del juego económico; la manera en cómo reaccionará el mercado depende no solamente de la confianza que los principales actores otorguen a las intervenciones gubernamentales, sino también, y es esto aún más importante, dependerá del grado de confianza que ellos estén dispuestos a otorgar a los otros actores implicados; es decir, no se puede tener en cuenta, con certeza, los efectos de sus propias intervenciones. Estamos así obligados a hacer elecciones sin disponer del conocimiento necesario que nos permita elegir claramente, o, como dice John Gray: “Estamos obligados a vivir como si fuésemos libres”.

Pero, puesto que no cesamos de repetir que la confianza y la credibilidad son determinanantes, nos deberíamos de preguntar en qué medida el hecho de que la administración americana esté, justo en medio del pánico, aumentando el riesgo de sus apuestas, no ha agravado el peligro que ella misma intenta conjurar. Es fácil señalar la similitud entre el lenguaje utilizado por el presidente Bush en sus discursos tras los ataques del 11-S y aquel utilizado ante el colapso finaciero: se podría decir que son dos versiones de un mismo discurso.

En ambas ocasiones, Bush alude a una amenaza que se cierne sobre la “American way of life” misma, y por ende, la necesidad de reaccionar, de manera rápida y decisiva, con el fin de hacerle frente. De manera reiterada, hace un llamado para abandonar, provisionalmente, los valores típicos americanos (las garantías concernientes a las libertades individuales, el capitalismo del mercado, etc.) para poder salvar precisamente esos mismo valores. Acaso, ¿es inevitable la paradoja?

La presión dirigida a “hacer cualquier cosa” ante un problema, aparece aquí como una compulsión supersticiosa por hacer algo, lo que sea, cuando observamos un proceso sobre el cual no tenemos ninguna influencia verdadera. Llega también en esas ocasiones en que actuamos para eludir el tener que hablar o pensar sobre aquello que hacemos. Por ejemplo, para responder rápidamente a un problema, el liberar 700 millones de dólares en lugar de preguntarse cómo es que esta situación llegó a este punto.

Recordemos que el pasado 15 de julio, el senador republicano Jim Bunning atacó al presidente de la Reserva Federal de Estado Unidos, Ben Bernanke, afirmando que su propuesta confirmaba que “el socialismo está bello y saludable en América”: “ La FED quiere ser, de ahora en adelante, el regulador del riesgo en el sistema. Pero, la FED es el riesgo en el sistema. Incrementar el poder de la FED vendría a ser como darle a un niño que ha roto nuestra ventana, mientras jugaba beisbol, un bate más grande, pensando que eso resolverá el problema”.

Bunning fue el primero en exponer públicamente las grandes líneas del razonamiento que justifica la oposición del Partido Republicano contra el rescate federal. Dicho argumento amerita que lo miremos más de cerca. Podemos, así pues, remarcar que la resistencia al plan de salvamento fue formulada en términos de “luchas de clases”: la Bolsa, Wall Street, contra la calle, Main Street (1). ¿Por qué deveríamos ayudar a los responsables de la crisis (Wall Street), y dejar que sean los simples prestatarios (en Main Street) los que paguen la mayor parte? Esto último se define como “el riesgo que alguien asume, de manea inmoral, debido a que se sabe protegido por medidas de seguridad, leyes u otras instituciones, contras los prejuicios que su comportamiento podría engendrar”. Dicho de otra manera, si yo estoy asegurado contra los incendios, entonces tomaría menos precauciones contra él (o, llevando esta lógica al extremo, yo mismo metería el fuego al edificio asegurado que me está generando pérdidas). La misma cosa sucede con los grandes bancos. ¿No están protegidos contra las grandres pérdidas, todo para ser capaces de conservar sus ganancias? No nos tomará por sorpresa el saber que Michael Moore ya ha escrito una carta pública en la que califica al plan de rescate como el robo del siglo. Estas inesperadas imbricaciones entre la izquierda y los republicanos conservadores deberían darnos algo sobre qué pensar.

Ambos comparten el desprecio por los grandes especuladores y los CEOs (2) que se hacen de grandes beneficios a costa de decisiones azarosas que, sin embargo, están protegidas de fallos por “paracaidas dorados”. ¿No va esto mismo en relación con el escándalo de Enron en el año 2002, que se ha interpretado como una clase de comentario irónico sobre la idea de sociedad de riesgo? Los miles de trabajadores que perdieron su empleo y sus ahorros fueron expuestos a un riesgo, pero sin tener realmente ninguna otra opción. Aquellos que, por el contrario, tuvieron un real conocimiento de los peligros, y también la posibilidad de intervenir en la situación (los dirigentes), minimizaron los riesgos e hicieron efectivas sus acciones y sus opciones antes del derrumbe. Si es verdad que vivimos en una sociedad de elecciones riesgosas, entonces, algunos (los patrones de Wall Street) hacen las elecciones, mientras que son otros (las personas ordinarias que pagan hipotecas) los que asumen los riesgos…

Entonces, ¿el plan de rescate es realmente una medida “socialista”, el alba del socialismo de Estado en los Estado Unidos? Si ese fuera el caso, es claro que lo es en un sentido muy singular: una medida “socialista” en la que el primer objetivo no es ir en ayuda de los pobres, sino de los ricos, no de aquellos que piden prestado, sino de aquellos que prestan. La ironía suprema reside así en el hecho de que la “socialización” del sistema bancario es aceptable cuando sirve para salvar al capitalismo: el socialismo es nefasto, excepto, claro, cuando permite estabilizar al capitalismo.

¿Y si, al mismo tiempo, un “riesgo moral” estuviera inscrito en la estructura fundamental misma del capitalismo? En otras palabras, el problema es resultado del hecho de que es imposible separar ambos aspectos, en el sistema capitalista, el bienestar en Main Street está subordinado a la prosperidad de Wall Street. Así, entonces los populistas republicanos que se oponen al plan de rescate financiero actuan incorrectamente, motivados por buenas razones, y los partidarios del rescate actuan correctamente movidos por malas razones. Para decirlo en los términos más refinados de la lógica proposicional, su relación no es transitiva, pues aquello que es bueno para Wall Street no lo es necesariamente para Main Street, y Main Street no puede prosperar si a Wall Street le va mal. Y dicha asimetría le otorga, a priori, una ventaja a Wall Street.

Todo eso muestra claramente que no existe algo así como un mercado neutro; en cada situación particular, las coordenadas de la interacción mercantil están siempre reguladas por decisiones políticas. El verdadero dilema no es aquel de saber si el Estado debe o no intervenir, sino bajo qué forma debe de hacerlo. Y en este punto nos confrontamos a la verdadera política: la lucha por definir las coordenadas “apolíticas” de nuestras vidas. Todos los problemas políticos son en un sentido no partidistas, ellos se relacionan más con la pregunta: ¿Cuál es la naturaleza de nuestro país?

Así, es precisamente el debate sobre el plan de rescate lo que constituye un verdadero problema político concerniente a las decisiones a emprender sobre los elementos fundamentales de nuestra vida social y económica, yendo hasta el movilizamiento del fantasma de la lucha de clases (¿Wall Street o los acreedores hipotecarios? ¿Intervención del Estado o no?). No encontraremos niguna posición claramente “objetiva” que nos baste aplicar aquí; debemos tomar partido politicamente.

¿Cuál es la solución? El gran filósofo idealista de origen alemán Emmanuel Kant respondió a la divisa conservadora: “¡No piense, obedezca!”, no con otra como: “¡No obedezca, piense!”, sino con: “¡Obedezca, pero piense!”. Cuando somos sometidos a un chantaje como el del plan de rescate finaciero, debemos vigilar la intención de dicho chantaje, y esforzarnos entonces por resistir a la tentación populista de dar expresión a nuestra cólera y darnos de golpes. En lugar de ceder a una expresión impotente como esa, debemos dominar nuestra molestia para transformarla en la firme resolución de pensar, reflexionar de una manera realmente radical, de preguntarnos sobre el tipo de sociedad, que estamos en camino de dejar, que hace posible chantajes de este género.



Notas.
1. - Main Street es el nombre genérico que reciben las avenidas principales de algunas ciudades pequeñas, villas o pueblos en los Estados Unidos y algunos otros países. (N. del T.)
2. - CEO, iniciales del inglés Chief Executive Officer; el equivalente en español sería Presidente Ejecutivo o Director Ejecutivo de una empresa. (N. del. T.)

Aparecido originalmenente en la edición del 10/10/2008 del diario francés Le Monde.

http://www.lemonde.fr/opinions/article/2008/10/09/lutte-des-classes-a-wall-street-par-slavoj-zizek_1104997_3232.html

Traducción de Ramón Castillo

4.11.08

La lucha de clases en Wall Street

La lucha de clases en Wall Street
Por Slavoj Zizek.

Fuente: http://www.lemonde.fr/opinions/article/2008/10/09/lutte-des-classes-a-wall-street-par-slavoj-zizek_1104997_3232.html
Traducción de Ramón Castillo

Lo primero que salta a la vista cuando se observan las reacciones actuales ante el derrumbe económico es que nadie sabe lo que hay que hacer. Esto surge debido al hecho de que la incertidumbre es parte del juego económico; la manera en cómo reaccionará el mercado depende no solamente de la confianza que los principales actores otorguen a las intervenciones gubernamentales, sino también, y es esto aún más importante, dependerá del grado de confianza que ellos estén dispuestos a otorgar a los otros actores implicados; es decir, no se puede tener en cuenta, con certeza, los efectos de sus propias intervenciones. Estamos así obligados a hacer elecciones sin disponer del conocimiento necesario que nos permita elegir claramente, o, como dice John Gray: “Estamos obligados a vivir como si fuésemos libres”.

Pero, puesto que no cesamos de repetir que la confianza y la credibilidad son determinanantes, nos deberíamos de preguntar en qué medida el hecho de que la administración americana esté, justo en medio del pánico, aumentando el riesgo de sus apuestas, no ha agravado el peligro que ella misma intenta conjurar. Es fácil señalar la similitud entre el lenguaje utilizado por el presidente Bush en sus discursos tras los ataques del 11-S y aquel utilizado ante el colapso finaciero: se podría decir que son dos versiones de un mismo discurso.

En ambas ocasiones, Bush alude a una amenaza que se cierne sobre la “American way of life” misma, y por ende, la necesidad de reaccionar, de manera rápida y decisiva, con el fin de hacerle frente. De manera reiterada, hace un llamado para abandonar, provisionalmente, los valores típicos americanos (las garantías concernientes a las libertades individuales, el capitalismo del mercado, etc.) para poder salvar precisamente esos mismo valores. Acaso, ¿es inevitable la paradoja?

La presión dirigida a “hacer cualquier cosa” ante un problema, aparece aquí como una compulsión supersticiosa por hacer algo, lo que sea, cuando observamos un proceso sobre el cual no tenemos ninguna influencia verdadera. Llega también en esas ocasiones en que actuamos para eludir el tener que hablar o pensar sobre aquello que hacemos. Por ejemplo, para responder rápidamente a un problema, el liberar 700 millones de dólares en lugar de preguntarse cómo es que esta situación llegó a este punto.

Recordemos que el pasado 15 de julio, el senador republicano Jim Bunning atacó al presidente de la Reserva Federal de Estado Unidos, Ben Bernanke, afirmando que su propuesta confirmaba que “el socialismo está bello y saludable en América”: “ La FED quiere ser, de ahora en adelante, el regulador del riesgo en el sistema. Pero, la FED es el riesgo en el sistema. Incrementar el poder de la FED vendría a ser como darle a un niño que ha roto nuestra ventana, mientras jugaba beisbol, un bate más grande, pensando que eso resolverá el problema”.

Bunning fue el primero en exponer públicamente las grandes líneas del razonamiento que justifica la oposición del Partido Republicano contra el rescate federal. Dicho argumento amerita que lo miremos más de cerca. Podemos, así pues, remarcar que la resistencia al plan de salvamento fue formulada en términos de “luchas de clases”: la Bolsa, Wall Street, contra la calle, Main Street (1). ¿Por qué deveríamos ayudar a los responsables de la crisis (Wall Street), y dejar que sean los simples prestatarios (en Main Street) los que paguen la mayor parte? Esto último se define como “el riesgo que alguien asume, de manea inmoral, debido a que se sabe protegido por medidas de seguridad, leyes u otras instituciones, contras los prejuicios que su comportamiento podría engendrar”. Dicho de otra manera, si yo estoy asegurado contra los incendios, entonces tomaría menos precauciones contra él (o, llevando esta lógica al extremo, yo mismo metería el fuego al edificio asegurado que me está generando pérdidas). La misma cosa sucede con los grandes bancos. ¿No están protegidos contra las grandres pérdidas, todo para ser capaces de conservar sus ganancias? No nos tomará por sorpresa el saber que Michael Moore ya ha escrito una carta pública en la que califica al plan de rescate como el robo del siglo. Estas inesperadas imbricaciones entre la izquierda y los republicanos conservadores deberían darnos algo sobre qué pensar.

Ambos comparten el desprecio por los grandes especuladores y los CEOs (2) que se hacen de grandes beneficios a costa de decisiones azarosas que, sin embargo, están protegidas de fallos por “paracaidas dorados”. ¿No va esto mismo en relación con el escándalo de Enron en el año 2002, que se ha interpretado como una clase de comentario irónico sobre la idea de sociedad de riesgo? Los miles de trabajadores que perdieron su empleo y sus ahorros fueron expuestos a un riesgo, pero sin tener realmente ninguna otra opción. Aquellos que, por el contrario, tuvieron un real conocimiento de los peligros, y también la posibilidad de intervenir en la situación (los dirigentes), minimizaron los riesgos e hicieron efectivas sus acciones y sus opciones antes del derrumbe. Si es verdad que vivimos en una sociedad de elecciones riesgosas, entonces, algunos (los patrones de Wall Street) hacen las elecciones, mientras que son otros (las personas ordinarias que pagan hipotecas) los que asumen los riesgos…

Entonces, ¿el plan de rescate es realmente una medida “socialista”, el alba del socialismo de Estado en los Estado Unidos? Si ese fuera el caso, es claro que lo es en un sentido muy singular: una medida “socialista” en la que el primer objetivo no es ir en ayuda de los pobres, sino de los ricos, no de aquellos que piden prestado, sino de aquellos que prestan. La ironía suprema reside así en el hecho de que la “socialización” del sistema bancario es aceptable cuando sirve para salvar al capitalismo: el socialismo es nefasto, excepto, claro, cuando permite estabilizar al capitalismo.

¿Y si, al mismo tiempo, un “riesgo moral” estuviera inscrito en la estructura fundamental misma del capitalismo? En otras palabras, el problema es resultado del hecho de que es imposible separar ambos aspectos, en el sistema capitalista, el bienestar en Main Street está subordinado a la prosperidad de Wall Street. Así, entonces los populistas republicanos que se oponen al plan de rescate financiero actuan incorrectamente, motivados por buenas razones, y los partidarios del rescate actuan correctamente movidos por malas razones. Para decirlo en los términos más refinados de la lógica proposicional, su relación no es transitiva, pues aquello que es bueno para Wall Street no lo es necesariamente para Main Street, y Main Street no puede prosperar si a Wall Street le va mal. Y dicha asimetría le otorga, a priori, una ventaja a Wall Street.

Todo eso muestra claramente que no existe algo así como un mercado neutro; en cada situación particular, las coordenadas de la interacción mercantil están siempre reguladas por decisiones políticas. El verdadero dilema no es aquel de saber si el Estado debe o no intervenir, sino bajo qué forma debe de hacerlo. Y en este punto nos confrontamos a la verdadera política: la lucha por definir las coordenadas “apolíticas” de nuestras vidas. Todos los problemas políticos son en un sentido no partidistas, ellos se relacionan más con la pregunta: ¿Cuál es la naturaleza de nuestro país?

Así, es precisamente el debate sobre el plan de rescate lo que constituye un verdadero problema político concerniente a las decisiones a emprender sobre los elementos fundamentales de nuestra vida social y económica, yendo hasta el movilizamiento del fantasma de la lucha de clases (¿Wall Street o los acreedores hipotecarios? ¿Intervención del Estado o no?). No encontraremos niguna posición claramente “objetiva” que nos baste aplicar aquí; debemos tomar partido politicamente.

¿Cuál es la solución? El gran filósofo idealista de origen alemán Emmanuel Kant respondió a la divisa conservadora: “¡No piense, obedezca!”, no con otra como: “¡No obedezca, piense!”, sino con: “¡Obedezca, pero piense!”. Cuando somos sometidos a un chantaje como el del plan de rescate finaciero, debemos vigilar la intención de dicho chantaje, y esforzarnos entonces por resistir a la tentación populista de dar expresión a nuestra cólera y darnos de golpes. En lugar de ceder a una expresión impotente como esa, debemos dominar nuestra molestia para transformarla en la firme resolución de pensar, reflexionar de una manera realmente radical, de preguntarnos sobre el tipo de sociedad, que estamos en camino de dejar, que hace posible chantajes de este género.



Notas.
1. - Main Street es el nombre genérico que reciben las avenidas principales de algunas ciudades pequeñas, villas o pueblos en los Estados Unidos y algunos otros países. (N. del T.)
2. - CEO, iniciales del inglés Chief Executive Officer; el equivalente en español sería Presidente Ejecutivo o Director Ejecutivo de una empresa. (N. del. T.)

Aparecido originalmenente en la edición del 10/10/2008 del diario francés Le Monde.

http://www.lemonde.fr/opinions/article/2008/10/09/lutte-des-classes-a-wall-street-par-slavoj-zizek_1104997_3232.html

Traducción de Ramón Castillo

29.10.08

El Banco del Sur: Avances y desafíos

El Banco del Sur: Avances y desafíos
Isabel Ortiz y Oscar Ugarteche
Alai-amlatina 04/10/2008

En América del Sur existe la necesidad urgente de mejorar las tasas de crecimiento, de fortalecer los mercados internos y de mejorar, substancialmente, los niveles de vida de la población, a fin de revertir la tendencia migratoria, buscar la justicia social y reducir la concentración del ingreso en el marco de un ciclo virtuoso de desarrollo sostenible y sustentable. Desde 2006, varias naciones de América Latina comenzaron a considerar la creación de un nuevo banco alternativo, el Banco del Sur, que utilizara las reservas existentes en la región para financiar el desarrollo de sus países miembros, para fortalecer los procesos de integración regional, reducir las asimetrías, la pobreza y exclusión social, promover el empleo y activar un círculo virtuoso, fundamental para la transformación económica, social y política de la región.

Después de un largo proceso de acuerdos internaciones, el Acta Fundacional del Banco del Sur fue suscrita el 9 de Diciembre de 2007, en Buenos Aires, por 7 presidentes sudamericanos. En el acta de fundación del Banco del Sur, los presidentes de los países miembros del banco fijaron un plazo de 60 días para que la estructura y las directrices de la nueva institución financiera multilateral sudamericana fueran definidas. En octubre del 2008, han pasado 300 días y el Convenio Constitutivo del Banco sigue sin fundarse.

¿Qué ha pasado?

El retraso se debe a un inadecuado mecanismo de trabajo y divergencias entre los países miembros. Existen varias propuestas de Convenios Constitutivos para el Banco del Sur, lo que se requiere es un nuevo consenso. Recordemos que finalizar el Convenio Constitutivo es solo un primer paso para realmente crear el Banco del Sur. Lo realmente importante no es ese documento de unas pocas páginas, sino operacionalizar sus principios, contratar a personal, organizar el funcionamiento del Banco y ponerlo en marcha.

En las reuniones de UNASUR siempre se menciona al Banco del Sur, e incluso se le refiere ya coloquialmente como BANSUR, los países de la región siguen interesados en él. El interrogante es si todos los miembros natos están de acuerdo en lo básico o si hay divergencias aparentemente insalvables.

Los acuerdos sobre el Banco del Sur

Mientras que la parte más difícil —el consenso político para crear un Banco del Sur— se ha conseguido, quedan aún por definir los aspectos técnicos: ¿Cómo construir un banco multilateral de desarrollo alternativo? ¿Cómo operacionalizar los principios que lo fundaron, en el contexto de una nueva arquitectura financiera regional? América Latina ya tiene varios bancos multilaterales de desarrollo ¬-la Corporación Andina de Fomento (CAF), el Banco Inter-Americano de Desarrollo (BID)- pero estos no han servido para activar un nuevo patrón de desarrollo. ¿Cómo construir un banco distinto?

Hay quienes plantean que no debería haber diferencia entre el Banco del Sur y las Instituciones Financieras Internacionales (IFIs), sin comprender que lo que ha impedido el desarrollo de la región no es solo la falta de financiación, sino las políticas de desarrollo ortodoxas neoliberales impuestas por las instituciones basadas en Washington. Esta es la razón por la cual los presidentes latinoamericanos han preferido fundar algo distinto, ganando autonomía y capacidad de maniobra (“policy space”) para crear políticas de desarrollo distintas, que apoyen la soberanía de los pueblos de la región. La necesidad de nuevas políticas es particularmente acuciante dada la crisis alimentaria y la recesión mundial que se avecina debido a las políticas económicas del Norte.

Ha habido acuerdos importantes con respecto al Banco del Sur, pero las divergencias dominan.

Las divergencias son múltiples. Claramente, la realpolitik es distinta para países como Brasil, que ya dispone de un Banco de Desarrollo potente como el BNDES, con una cartera de inversión muy superior al Banco Mundial, y de los países chicos, que necesitan apremiantemente fondos para el desarrollo: La situación a la que se enfrenta el Banco del Sur son los países pequeños frente a los países grandes.

1. Gobernabilidad ¿“Un país-un voto”, o “un dólar, un voto”? En este momento, Septiembre del 2008, la falta de acuerdo se centra en la interpretación del Artículo V del Acta Fundacional, en el que se acordó un sistema de funcionamiento democrático, un país-un voto. Este sistema seria similar al de las Naciones Unidas, donde cada país tiene voz y voto por pequeño que sea, y fundamentalmente diferente de los bancos multilaterales de desarrollo existentes (ej. el Banco Mundial), donde los países ricos tienen derecho a más voto, por el hecho de contribuir mayores recursos. De los países con mayor contribución al Banco del Sur (Argentina, Brasil y Venezuela) solo Venezuela apoya la toma de decisiones democrática en todos los niveles. Brasil y Argentina se decantan por el modelo tradicional de la banca multilateral; aunque han aceptado que los consejos del Banco del Sur funcionen bajo el principio de un país-un voto, consideran que en la gestión del día a día los países con mayor contribución deberían tener mayor voz.

2. Privilegios y exenciones fiscales: Algunos sugieren que todas las operaciones del Banco, desde compras y adquisiciones, hasta inversiones y salarios de sus oficiales, deben estar exentas de toda clase de gravámenes tributarios y derechos aduaneros. Para otros, esta medida —copiada de las IFIs— es inapropiada, contraria a los importantes esfuerzos de lucha contra la evasión fiscal en la zona.

3. Fondeo: Mientras que se han acordado las participaciones de capital entre los países miembros, aun no existe una decisión sobre el uso de reservas, el origen de fondos especiales concesionales, co-financiación y otros detalles del fondeo del Banco.

4. Cartera de Inversión ¿Debe la infraestructura ser prioridad? Algunos de los países insisten en asociar al Banco del Sur con inversión en infraestructura. Sin embargo, la infraestructura es ya el área con mayor inversión multilateral en la zona, mientras que las áreas mas necesitadas son los sectores sociales y la agricultura.

5. Elegibilidad según el tipo de institución - ¿Debe el Banco del Sur financiar a grandes compañías privadas? Mientras que existe un acuerdo colectivo que el banco del Sur invertirá en intermediación financiera para empresas públicas nacionales, PYMES, cooperativas y empresas asociativas, algunos muestran objeciones a financiar a la gran empresa privada. Otros señalan que hay que diferenciar entre distintos tipos de gran empresa privada (algunas son importantes para la sociedad latinoamericana, como compañías que produzcan alimentos, medicamentos genéricos, fertilizantes, etc.) y además éstos señalan la importancia de promocionar empresas regionales para la reactivación económica de la región. La minuta de Buenos Aires refleja ya un vaticinio de lo que ha de venir en este sentido: “Se consideró la conveniencia de que el Banco pueda efectuar préstamos – además de al sector público, semipúblico y de economía mixta - al sector de cooperativas y al sector privado previa conformidad del Sector Público respectivo. Venezuela considera que el Banco no debería financiar al sector privado, excepto al sector de cooperativas, empresas asociativas y comunitarias” (párrafo 8).

6. Distribución de inversiones entre países miembros y distintos términos de financiamiento: El Artículo I del Acta Fundacional señala una inversión equilibrada entre los países miembros del Banco. Sin embargo, no todos los países tienen la misma capacidad de absorción. Además, ¿serán todas las inversiones realizadas bajo las mismas condiciones? Los bancos multilaterales de desarrollo ofrecen préstamos concesionales (a menor interés) y donaciones (gratuitas) a los países con más bajo PIB. Esto genera de nuevo una división entre los países grandes y los pequeños, que en principio se merecen términos concesionales por ser menos ricos.Existen dos opciones para evitar esta división entre países. Una opción es mantener distintos tipos de financiamiento según sectores (ej. inversiones en sector social podrían ser concesionales independientemente del país/región, como hace el BANDES en Venezuela). Otra opción es el modelo de la Unión Europea. Europa se enfrentó al mismo problema que América Latina de “los grandes contra los chicos”, y lo solucionó abandonando la idea de país, focalizando la concesionalidad en la regiones más pobres, independientemente del país donde estuvieran. Así, no se trata de países ricos subsidiando a los pobres (ej. no seria Brasil subsidiando a Bolivia), sino de las regiones ricas subsidiando a las pobres (ej. las regiones pobres de Brasil también podrían beneficiarse de mejores términos de financiamiento)

7. Compras y adquisiciones: El Acta Fundacional del Banco del Sur indica una preferencia por bienes y servicios de la región. Sin embargo, debido a que en la región solo hay 12 países, la realidad es que quizás en algunos casos la compra de bienes o servicios no sea factible, en cuyo caso podrían haber las siguientes opciones: (a) Una opción es permitir compras de bienes y servicios de países no-miembros del Banco, pero ser proveídas por contratistas de los países miembros; (b) Otra opción es un tratamiento preferencial para las compras y adquisiciones de otros países del Sur, hasta ciertos umbrales de precio; (c) Caso contrario las compras y adquisiciones podrían estar desligadas, abiertas a cualquier país del mundo que ofrezca precios más competitivos. Claramente, existe un “trade-off” entre apoyo al Sur y competitividad de los precios por productos, en cuya definición no hay acuerdo.

8. Participación y transparencia: Hasta ahora la sociedad civil ha defendido a capa y espada la creación de un Banco del Sur alternativo, ha sido una fuerza positiva. Sin embargo, no existe acuerdo sobre su posible inclusión en el Banco del Sur. El grado de participación de la sociedad civil es uno de los elementos de divergencia entre distintos países miembros.

9. Salvaguardias sociales y medioambientales: ¿Cómo asegurar que los principios contenidos en el Acta Fundacional del Banco del Sur, vinculados con objetivos de promoción de justicia socio-ambiental, son mantenidos? Los bancos de desarrollo multilaterales han desarrollado una serie de salvaguardas sociales y medioambientales, creadas para maximizar impactos positivos en empleo, distribución de beneficios en género, generaciones, etnias y personas con necesidades especiales, así como en el medio ambiente. Sin embargo, muchas de estas salvaguardas se están diluyendo en la actualidad, dado el vuelco conservador de las IFIs. Para el Banco del Sur, el desafío se trata de cómo considerarlas de manera simple, sin que generen un exceso de papeleo y burocracia, pero que aseguren el abandono de un modelo de desarrollo ortodoxo que provoque más exclusión social y destrucción ambiental.

El Banco del Sur debe seguir adelante

El Banco del Sur avanza tan lentamente, que el retraso está generando impaciencia en aquellos países con mayor interés. Se está formando otro banco de desarrollo regional alternativo, el Banco del ALBA, la Alternativa Bolivariana de las Américas, el acuerdo de integración regional entre Bolivia, Cuba, Honduras, Nicaragua y Venezuela. El Banco del ALBA cuenta con un capital suscrito de US$2.000 millones, y ya tiene oficinas en Caracas. Esto es otro camino, aunque no son países de UNASUR, salvo Bolivia.

Dada la demora, el pasado 29 de Agosto 2008, los Presidentes de Venezuela y Ecuador declararon la creación de un banco de desarrollo para Bolivia, Ecuador y Venezuela , sin dejar de impulsar el banco del Sur, pero en vista de la lentitud en su desarrollo adoptarán mecanismos alternativos de cooperación financiera más inmediatos. Sin duda esta es una forma de crear presión sobre los países mayores. En Buenos Aires aseguran que el Banco del Sur estará operativo antes del fin del 2008. En Brasilia esto es menos claro, porque de alguna forma el BNDES existe y esta es una competencia.

Es imprescindible que el Banco del Sur comience a operar aunque sea en su mínima expresión, y así poder comenzar a emitir bonos en la unidad monetaria sudamericana. Ya se han acordado los pagos en moneda nacional del comercio intraregional, y en la próxima reunión ministerial de UNASUR se terminará de ampliar el uso de la moneda nacional. El siguiente paso lógico es comenzar a usar la unidad monetaria sudamericana como unidad de referencia, tras los estudios de factibilidad que el Banco mismo debería de hacer. La unidad monetaria sudamericana se presentó en una conferencia de bancos centrales en Buenos Aires en agosto del 2008.

Nueva York y México DF, Octubre 2008.

- Isabel Ortiz es oficial senior de las Naciones Unidas y ex-oficial del Banco Asiático de Desarrollo, y Oscar Ugarteche es investigador en el Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Autónoma de México. Las opiniones expresadas en este artículo son las de los autores.

Fuente: http://www.quehacer.com.uy/Aportes/banco_del_sur.htm

7.10.08

Todo lo que usted quiere saber sobre el origen de esta crisis pero teme no entenderlo

6/10/2008
Todo lo que usted quiere saber sobre el origen de esta crisis pero teme no entenderlo
Focus on the Global South

Todos nos hacemos estas preguntas sobre la actual crisis financiera: ¿ya pasó lo peor? ¿Qué causó el colapso del centro neurálgico del capitalismo global? ¿Fue la codicia? ¿Fue el de Wall Street un caso de alguacil alguacilado? ¿Fue falta de regulación? Pero ¿no hay nada más? ¿No hay nada sistémico? ¿Qué tiene que ver la crisis de sobreproducción de mediados de los años 70 con los acontecimientos recientes? ¿Qué pasó, pues? ¿Cómo trató de resolver el capitalismo la crisis de sobreproducción? ¿En qué consistió la reestructuración neoliberal? ¿En qué medida la globalización de los 80 y los 90 fue una respuesta a la crisis de los 70? ¿Por qué la globalización no pudo superar la crisis? ¿Cuáles fueron los problemas de la financiarización como vía de salida a la crisis de sobreproducción de los 70? ¿Por qué la financiarización es tan volátil? ¿Cómo se forman, crecen y estallan las burbujas? ¿Cómo se formó la presente burbuja inmobiliaria? ¿Y cómo creció? ¿Cómo pudieron las hipotecas subprime degenerar en un problema de tales dimensiones? ¿Y cómo es posible que los titanes de Wall Street se desplomaran como un castillo de naipes? ¿Qué pasará ahora?

Todos, en efecto, nos hacemos esas preguntas. Pero pocos pueden tratar de contestarlas con la insólita combinación de elegancia, profundidad, claridad y extremada sencillez del economista y politólogo Walden Bello. Y mucho menos en apenas 4000 palabras.

El derrumbe de Wall Street no se debe solo a la codicia y a la falta de regulación estatal de un sector hiperactivo. Procede también, y sobre todo, de la crisis de sobreproducción que ha venido minando al capitalismo remundializado desde mediados de los 70. Así ve esta crisis de fin de época Walden Bello.

Muchos en Wall Street todavía están digiriendo los acontecimientos epocales de las últimas semanas:

* Entre 1 y 3 billones de dólares de activos financieros evaporados.

* Wall Street, nacionalizado, con la Reserva Federal y el Departamento del Tesoro tomando todas las decisiones estratégicas importantes en el sector financiero, y a todo eso, con un gobierno que, tras el rescate de AIG, pasa a dirigir la mayor compañía aseguradora del mundo.

* El mayor rescate desde la gran depresión, con 700 mil millones de dólares reunidos a la desesperada para salvar al sistema financiero global.

Las explicaciones habituales ya no bastan. Los acontecimientos extraordinarios precisan de explicaciones extraordinarias. Pero antes…

¿Ya pasó lo peor?

No, si algo ha quedado claro con los movimientos contradictorios de estas semanas en que, al tiempo que se permitía la quiebra de Lehman Brothers, se nacionalizaba AIG y se fraguaba la toma de control de Merril Lynch por el Bank of America, es que no hay una estrategia para afrontar la crisis; a lo sumo, respuestas tácticas, como bomberos que se pisan la manguera, abrumados por la magnitud del incendio.

El rescate de 700 mil millones de dólares de las obligaciones hipotecariamente respaldadas en poder de los bancos no es una estrategia, sino, básicamente, un esfuerzo a la desesperada para restaurar la confianza en el sistema, para prevenir la erosión de la fe en los bancos y en otras instituciones financieras y para evitar una afluencia masiva de retirada de fondos de los bancos como la que desencadenó la Gran Depresión de 1929.

¿Qué causó el colapso del centro neurálgico del capitalismo global? ¿Fue la codicia?

La vieja y venerada codicia jugó su parte. A eso se refería Klaus Schwab, el organizador del Foro Económico Mundial, el jamboree de la elite global celebrado anualmente en los Alpes suizos, cuando dijo a su clientela en Davos este año: "Tenemos que pagar por los pecados del pasado".

¿Fue el de Wall Street un caso de alguacil alguacilado?

Desde luego. Los especuladores financieros rizaron el rizo hasta confundirse ellos mismos con la creación de contratos financieros más y más complejos, como los derivados, tratando de ganar dinero a partir de todo tipo de riesgos (incluidos exóticos instrumentos de futuros, como los credits default swaps o contratos de protección de derivados crediticios, que permitían a los inversores apostar, por ejemplo, a que los prestatarios de la propia corporación bancaria ¡no serían capaces de devolver su deuda! Tal es el comercio multibillonario no-regulado que acabó tumbando a AIG.

El 17 de diciembre de 2005, cuando la International Financing Review (IFR) anunció sus premios anuales del año –uno de los programas de premios más prestigioso del sector—, dejó esto dicho:

"Lehman Brothers no sólo mantuvo su presencia global en el mercado, sino que dirigió la penetración en el espacio de preferencia… desarrollando nuevos productos y diseñando transacciones capaces de subvenir a las necesidades de los prestatarios… Lehman Brothers es el más innovador en el espacio de preferencia precisamente por hacer cosas que no pueden verse en ningún otro sitio."

Huelgan comentarios.

¿Fue falta de regulación?

Sí. Todo el mundo reconoce ahora que la capacidad de Wall Street para innovar y excogitar instrumentos financieros más y más sofisticados ha ido mucho más allá de la capacidad regulatoria del Estado, y no porque el Estado no fuera capaz de regular, sino porque la actitud neoliberal, de laissez-faire, imperante impidió al Estado diseñar mecanismos efectivos de regulación.

Pero ¿no hay nada más? ¿No hay nada sistémico?

Bien, Georges Soros, que lo vio venir, dice que lo que estamos pasando es la crisis del sistema financiero, la crisis del "gigantesco sistema circulatorio" de un "sistema capitalista global… que está reventando por las costuras".

Para seguir con la idea del archiespeculador, a lo que estamos asistiendo es a la intensificación de una de las crisis o contradicciones centrales del capitalismo global, cual es la crisis de sobreproducción, también conocida como sobreacumulación o sobrecapacidad.

Se trata de la tendencia del capitalismo a construir una ingente capacidad productiva que termina por rebasar la capacidad de consumo de la población debido a las desigualdades que limitan el poder de compra popular, lo cual termina por erosionar las tasas de beneficio.

Pero, ¿qué tiene que ver la crisis de sobreproducción con los acontecimientos recientes?

Muchísimo. Pero, para entender la conexión, tenemos que retrotraernos a la llamada Época Dorada del capitalismo contemporáneo, al período comprendido entre 1945 y 1975.

Fue un período de rápido crecimiento, tanto en las economías del centro como en las subdesarrolladas, un crecimiento propulsado, en parte, por la masiva reconstrucción de Europa y del Este asiático tras la devastación de la II Guerra Mundial, y en parte, por la nueva configuración socio-económica institucionalizada bajo el nuevo estado keynesiano. Un aspecto clave de esta última fueron los severos controles estatales de la actividad de mercado, el uso agresivo de políticas fiscales y monetarias para minimizar la inflación y la recesión, así como un régimen de salarios relativamente altos para estimular y mantener la demanda.

¿Qué pasó, pues?

Bien, este período de elevado crecimiento terminó a mediados de los 70, cuando las economías del centro se vieron inmersas en la estanflación, es decir, en la coexistencia de un bajo crecimiento con una inflación alta, lo que la teoría económica neoclásica suponía imposible.

Sin embargo, la estanflación no era sino el síntoma de una causa más profunda, a saber: la reconstrucción de Alemania y del Japón, así como el rápido crecimiento de economías en vías de industrialización, como Brasil, Taiwán y Corea del Sur, añadió una enorme capacidad productiva e incrementó la competición global, mientras que la desigualdad social, dentro de cada país, y entre países, limitó globalmente el incremento del poder adquisitivo y de la demanda, resultando así erosionada la tasa de beneficio. La drástica subida del precio del petróleo en los setenta no hizo sino agravar la cosa.

¿Cómo trató de resolver el capitalismo la crisis de sobreproducción?

El capital ensayó tres vías de salida del atolladero de la sobreproducción: la reestructuración neoliberal, la globalización y la financiarización.

¿En qué consistió la reestructuración neoliberal?

La reestructuración neoliberal tomó la forma del reaganismo y del thatcherismo en el Norte y del ajuste estructural en el Sur. El objetivo era la revigorización de la acumulación de capital, lo que se consiguió: 1) removiendo las restricciones estatales al crecimiento, al uso y a los flujos de capital y de riqueza; y 2) redistribuyendo el ingreso de las clases pobres y medias a los ricos, de acuerdo con la teoría de que se motivaría así a los ricos para invertir y alimentar el crecimiento económico.

El problema de esa fórmula era que, al redistribuir el ingreso en favor de los ricos, estrangulaba el ingreso de los pobres y de las clases medias, lo que provocaba la restricción de la demanda, sin necesariamente inducir a los ricos a invertir más en producción.

De hecho, la reestructuración neoliberal, que se generalizó en el Norte y en el Sur a lo largo de los años ochenta y noventa, tuvo unos pobres registros en términos de crecimiento: el crecimiento global promedio fue de un 1,1% en los 90 y de un 1,4 en los 80, mientras que el promedio en los 60 y en los 70, cuando las políticas intervencionistas eran dominantes, fue, respectivamente, de un 3,5% y de un 2,54%. La reestructuración neoliberal no pudo terminar con la estanflación.

¿En qué medida la globalización fue una respuesta a la crisis?

La segunda vía de escape global ensayada por el capital para enfrentarse a la estanflación fue la "acumulación extensiva" o globalización, es decir, la rápida integración de las zonas semicapitalistas, no-capitalistas y precapitalistas a la economía global de mercado. Rosa Luxemburgo, la celebrada economista y revolucionaria alemana, se percató de este mecanismo hace mucho tiempo, viéndolo como un mecanismo necesario para restaurar la tasa de beneficio en las economías metropolitanas. ¿Cómo? Ganando acceso al trabajo barato; ganando mercados, aun si limitados, nuevos; ganando nuevas fuentes de productos agrícolas y de materia primas baratos; y creando nuevas áreas para inversión en infraestructura. La integración se produce a través de la liberalización del comercio, removiendo los obstáculos a la movilidad del capital y aboliendo las fronteras para la inversión exterior.

China, ni que decir tiene, es el caso más destacado de un área no-capitalista integrada en la economía capitalista global en los últimos 25 años.

Para contrarrestar sus declinantes beneficios, un considerable número de corporaciones empresariales situadas entre las primeras 500 del ranquin de la revista Fortune han trasladado una parte significativa de sus operaciones a China, a fin de aprovechar las ventajas del llamado "precio chino" (las ventajas de costes derivadas de un trabajo barato chino aparentemente inagotable). A mediados de la primera década del siglo XXI, entre el 40 y el 50 por ciento de los beneficios de las corporaciones estadounidenses dimanaban de sus operaciones y ventas en el exterior, y señaladamente, en China.

¿Por qué la globalización no pudo superar la crisis?

El problema con esta vía de salida del estancamiento es que exacerba el problema de la sobreproducción, porque añade capacidad productiva. La China de los últimos 25 años ha venido a añadir un volumen tremendo de capacidad manufacturera, lo que ha tenido por efecto deprimir los precios y los beneficios. No por casualidad, los beneficios de las corporaciones estadounidenses dejaron de crecer hacia 1997- De acuerdo con un índice estadístico, las tasas de beneficios de las 500 de Fortune pasó de 7,15 en 1960-69 a 5,30 en 1980-90, a 2,29 en 1990-99 y a 1,32 n 2000-2002.

Dadas las limitadas ganancias obtenidas en punto a contener el impacto depresivo de la sobreproducción, ya a través de la reestructuración neoliberal, ya con la globalización, la tecera vía de salida resultó vital para mantener y elevar la rentabilidad. La tecera vía es la financiarización.

En el mundo ideal de la teoría económica neoclásica, el sistema financiero es el mecanismo, merced al cual los ahorradores, o quienes se hallan en posesión de fondos excedentes, se juntan con los empresarios que tienen necesidad de sus fondos para invertir en producción. En el mundo real del capitalismo tardío, con la inversión en industria y en agricultura arrojando magros beneficios por causa de la sobreproducción, grandes cantidades de fondos excedentes circulan y son invertidas y reinvertidas en el sector financiero. Es decir, el sistema financiero gira sobre sí mismo.

El resultado es que se ensancha el hiato abierto entre una economía financiera hiperactiva y una economía real en estancamiento. Como bien observa un ejecutivo financiero: "ha habido una creciente desconexión entre la economía real y la economía financiera en estos últimos años. La economía real ha crecido, pero nada comparable a la economía financiera… hasta que estalló".
Lo que no nos dice este observador es que la desconexión entre la economía real y la economía financiera no es accidental: que la economía financiera se disparó precisamente para hacer frente al estancamiento dimanante de la sobreproducción de la economía real.

¿Cuáles fueron los problemas de la financiarización como vía de salida?

El problema de invertir en operaciones del sector financiero es que equivale a exprimir valor de valor ya creado. Puede crear beneficios, de acuerdo, pero no crea nuevo valor –sólo la industria, la agricultura, el comercio y los servicios crean valor nuevo—. Puesto que los beneficios no se basan en la creación de valor nuevo o añadido, las operaciones de inversión resultan extremadamente volátiles, y los pecios de las acciones, las obligaciones y otras formas de inversión pueden llegar a divergir radicalmente de su valor real: por ejemplo, las acciones en empresas incipientes de Internet, que se mantuvieron por un tiempo al alza, sostenidas principalmente por valoraciones financieras en espiral, para luego desplomarse. Los beneficios dependen, entonces, del aprovechamiento de las ventajas ofrecidas por movimientos de precios que divergen al alza del valor de las mercancías, para vender oportunamente antes de que la realidad fuerce la "corrección" a la baja para ajustarse a los valores reales. El alza radical de los precios de un activo, mucho más allá de los valores reales, es lo que se llama la formación de una burbuja.

¿Por qué la financiarización es tan volátil?

Con la rentabilidad dependiendo de golpes especulativos, no resulta sorprendente que el sector financiero vaya de burbuja en burbuja, o de una manía especulativa a otra.

Puesto que está sostenido por una manía especulativa, el capitalismo inducido financieramente no ha dejado de batir registros en materia de crisis financieras desde que los mercados de capitales fueron desregulados y liberalizados en los 80.

Antes de la actual debacle de Wall Street, las más explosivas fueron la crisis financiera mexicana de 1994-95, la crisis financiera asiática de 1997-1998, la crisis financiera rusa de 1996, el colapso del mercado de valores de Wall Street de 2001 y el colapso financiero argentino de 2002.

El antiguo secretario del Tesoro con Bill Clinton, un hombre de Wall Street –Rober Rubin—, predijo hace cinco años que "las crisis financieras futuras serán con casi toda seguridad inevitables, y podrían llegar a ser hasta peores."

¿Cómo se forman, crecen y estallan las burbujas?

Sirvámonos, a modo de ejemplo, de la crisis financiera asiática de 1997-98.

* Primero: balanza de pagos y liberalización financiera impuestas por el FMI y el Departamento noteamericano del Tesoro.

* Luego, entrada de fondos extranjeros en busca de rápida y elevada rentabilidad, lo que significa que entraron en el Mercado inmobiliario y en el Mercado de valores.

* Sobreinversión, lo que llevó al desplome de los precios en el Mercado de valores y en el Mercado inmobiliario, lo que, a su vez, condujo al pánico y a la coinsiguiente retirada de fondos: en 1997, en unas pocas semanas 100 mil millones de dólares abandonaron las economías del este asiático.

* Rescate de los especuladores extranjeros por parte del FMI.

* Colapso de la economía real: la recesión se extiende por todo el Este asiático en 1998.

* A pesar de la desestabilización a gran escala, todos los intentos realizados para imponer regulaciones nacionales o globales del sistema financiero fueron rechazadas con razones puramente ideológicas.

Volvamos a la presente burbuja. ¿Cómo se formó?

El actual colapso de Wall Street arraiga en la burbuja tecnológica de fines de los 90, cuando el precio de las acciones de las empresas incipientes en el mundo de Internet se disparó, para luego desplomarse, resultando todo ello en la pérdida de activos por valor de 7 billones de dólares y en la recesión de 2001-2002.

Las laxas políticas monetarias de la Rerserva Federal bajo Alan Greenspan estimularon la burbuja tecnológica, y cuando está colapsó dando paso a la recesión, Greenspan, tratando de prevenir una recesión duradera, rebajó en junio de 2003 los tipos de interés a un nivel sin precedentes en 45 años (al 1%), manteniéndolo en ese nivel durante más de un año. Con eso lo que consiguió fue estimular la formación de otra burbuja: la burbuja inmobiliaria.

En fecha tan temprana como 2002, economistas como Dean Baker, del Center for Economic Policy Research, alertaron sobre la formación de una burbuja inmobiliaria. Sin embargo, en fecha tan tardía como 2005 el entonces presidente del Consejo Económico de asesores de la Presidencia de la nación y actual presidente de la Reserva Federal, Bern Bernanke, atribuía el incremento de los precios de la vivienda en EEUU a "unos fundamentos económicos robustos", y no a la actividad especulativa. ¿A quién puede sorprender que el estallido de la crisis subprime en verano de 2007 pillara a este hombrecito con la guardia totalmente baja?
¿Y cómo creció?

Oigámoslo de boca de uno de los propios jugadores clave en los mercados, de George Soros: "Las instituciones hipotecarias animaron a los hipotecados a refinanciar sus hipotecas aprovechando la revalorización experimentada entretanto por sus casas. Rebajaron sus criterios de préstamo e introdujeron nuevos productos, como hipotecas a interés variable, hipotecas que 'sólo servían intereses' y 'ofertas promocionales' con tipos de interés para partirse de risa. Todo eso animó a especular con la vivienda. Los precios de las casas comenzaron a subir a un ritmo de dos dígitos. Eso sirvió para retroalimentar la especulación, y el alza de los precios inmobiliarios consiguió que los propietarios de casas se sintieran ricos; el resultado fue el boom consumista que ha sostenido a la economía estos últimos años."

Observando las cosas más de cerca, se ve que la crisis hipotecaria no resultó de una oferta superior a la demanda real. La "demanda" estaba, por mucho, fabricada por la manía especulativa de promotores y financieros empeñados en conseguir grandes beneficios a partir de su acceso al dinero foráneo que inundó a los EEUU de la última década. Ingentes volúmenes hipotecarios fueron agresivamente ofrecidos y vendidos a millones de personas que, normalmente, no habrían podido permitírselo ofreciéndoles unos tipos de interés ridículamente bajos, ulteriormente ajustables para sacar más dinero de los propietarios de casas.

¿Pero cómo pudieron las hipotecas subprime degenerar en un problema de tales dimensiones?

Porque los activos pasaron entonces a ser "segurizados": quienes habían generado las hipotecas, procedieron a amalgamarlas con otros activos en complejos productos derivados llamados "obligaciones de deuda colateralizada" (CDO, por sus siglas en inglés), lo cual resultó relativamente fácil dado que trabajaban con diversos tipos de intermediarios que, sabedores del riesgo, se deshacían de esos títulos de valores lo más rápidamente posible, pasándolos a otros bancos e inversores institucionales. Esas instituciones, a su vez, se deshacían del producto, pasándolo a otros bancos y a instituciones financieras foráneas.

Cuando aumentaron los tipos de interés de los préstamos subprime, de las hipotecas variables y de otros préstamos inmobiliarios, el juego tocó a su fin. Hay cerca de 6 millones de hipotecas subprime, el 40% de las cuales entrarán en impago en los próximos dos años, según estimaciones de Soros.

A los que hay que añadir otros 5 millones de impagos en los próximos 7 años, derivados de los tipos hipotecarios variables y de otros "préstamos flexibles". Pero los títulos, cuyo valor se cuenta por billones de dólares, ya se han infiltrado como un virus en el sistema financiero global. El gigantesco sistema circulatorio del capitalismo global ha sido fatalmente infectado.

¿Pero cómo pudieron los titanes de Wall Street desplomarse como un castillo de naipes?

Lo que ocurrió con Lehman Brothers, Merrill Lynch, Fannie Mae, Freddie Mac y Bear Stearns fue, simplemente, que las pérdidas representadas por esos títulos tóxicos rebasaban por mucho sus reservas, lo que condujo a su caída. Y más caerán, probablemente, cuando sus libros de contabilidad, que en los que ahora esos títulos figuran en el Haber, se corrijan para reflejar el actual valor de esos activos.

Y muchos otros les seguirán, a medida que vayan quedando expuestas otras operaciones especulativas, como las centradas en las tarjetas de crédito y en las diferentes variedades de seguros contra riesgos. AIG cayó por causa de su gigantesca exposición en el área no-regulada de los contratos de protección crediticia derivada (credit default swaps), unos derivados financieros que permitían a los inversores apostar dinero a la posibilidad de que las empresas no pudieran devolver los préstamos.

Tales apuestas sobre impagos crediticios representan ahora un mercado de 45 billones de dólares, un mercado, como dicho, que carece de toda regulación. La ciclópea dimensión de los activos que podrían quedar dañados en caso de que AIG colapsara fue lo que movió a Washington a cambiar de idea e intervenir para rescatarlo, luego de haber dejado caer a Lehman Brothers.

¿Qué pasará ahora?

Puede decirse sin avilantez que habrá más bancarrotas y más nacionalizaciones e intervenciones públicas, desempeñando las instituciones y los bancos extranjeros un papel auxiliar del gobierno de los EEUU. Que el colapso de Wall Street irá a más y prolongará la recesión norteamericana. Y que la recesión en EEUU se comunicará a Asia y al resto del mundo, que sufrirá también una recesión, si no algo peor. La razón de esto último es que el principal mercado exterior de China son los EEUU y que China, a su vez, importa materias primas y bienes intermedios –de los que se sirve para sus exportaciones a los EEUU— de Japón, Corea y el Sudeste asiático. La globalización ha hecho imposible el "desacoplamiento". Los EEUU, China y el Este asiático andan ahora como tres prisioneros atados a una misma cadena.

¿Y en suma?

El desplome de Wall Street no sólo se debe a la codicia y a la falta de regulación estatal de un sector hiperactivo. El colapso de Wall Street hunde sus raíces en la crisis de sobreproducción que ha sido la plaga del capitalismo global desde mediados de los 70.

La financiarización de la inversión ha sido una de las vías de escape para salir del estancamiento, siendo las otras dos la reestructuración neoliberal y la globalización. Habiendo resultado de poco alivio la reestructuración neoliberal y la globalización, la financiarización pareció atractiva como mecanismo de restauración de la rentabilidad. Pero lo que ahora ha quedado demostrado es que la financiarización es una senda peligrosa que lleva a la formación de burbujas especulativas, capaces de ofrecer una efímera prosperidad a unos cuantos, pero que terminan en el colapso empresarial y en la recesión de la economía real.

Las cuestiones clave son éstas: ¿Cuán profunda y duradera será esta recesión? ¿Necesitará la economía de los EEUU generar otra burbuja especulativa para salir de esta recesión? Y si tal es el caso, ¿dónde se formará la siguiente burbuja? Algunos dicen que la próxima surgirá en el complejo militar-industrial o en el "capitalismo del desastre" sobre el que escribe Naomi Klein. Pero eso es harina de otro costal.

Walden Bello, profesor de ciencias políticas y sociales en la Universidad de Filipinas (Manila), es miembro del Transnational Institute de Amsterdam y presidente de Freedom from Debt Coalition, así como analista senior en Focus on the Global South.

Traducción para
www.sinpermiso.info: Ricardo Timón y Mínima Estrellav