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13.8.08

La lengua española y el sexismo

13-08-2008

La lengua española y el sexismo

En Rojo

La historia demuestra cómo a veces es necesario y saludable salirse de las normas para educar en libertad. El hacernos conscientes de la influencia del lenguaje en nuestras percepciones puede llevarnos a cambiar sus usos. El lenguaje es el modo de comunicación mediante el cual manifestamos lo que pensamos, sentimos y creemos, siendo uno de los formadores de nuestra conciencia. Al igual que el lenguaje cada lengua tiene su historia y desarrollo particular por lo cual es producto y reflejo de la sociedad. La filosofía del lenguaje, como lo demuestran los escritores Gramsci, Althusser y Bourdieu, revela la íntima conexión entre lenguaje, ideología y poder. Incluso sicólogos y sociólogos de la comunicación han estudiado cómo desde la infancia los hombres y las mujeres desarrollan diferentes estilos de comunicación. Por ejemplo, en nuestra sociedad los hombres interrumpen mayor número de veces a una mujer que a otro hombre cuando están conversando. Una pregunta común en estos tiempos es la siguiente: ¿Es la lengua española sexista? La respuesta de un sector es echarle la culpa a todas las lenguas y con esto finalizar la polémica. Este grupo se olvida que desde su origen unas lenguas son más sexistas que otras. La respuesta de otro grupo de personas es atribuirle a la lengua neutralidad aduciendo que ésta es sólo un instrumento de comunicación y le achacan el sexismo a quien habla o escucha. Sin embargo, cuando desde la sociología, la filología y la lingüística se estudia la lengua española se descubren sus sesgos sexistas, androcéntricos y racistas. El lingüista Alfonso Oroz afirma: “es en el lenguaje donde con mayor claridad se perciben algunas de las pautas sociales que han contribuido a la infravaloración histórica de la condición femenina”. Varios ejemplos recientes confirman esa situación, baste mencionar las investigaciones sobre el lenguaje utilizado en los medios al informar sobre los casos de violencia doméstica. El otro ejemplo lo proveyó, tan cerca como el mes pasado, la presidenta de Chile Michelle Bachelet. Ésta al anunciar la celebración en el 2010 del V Congreso Internacional de la Lengua española, entre risas y con cierta ironía, recordó lo siguiente: “debo decir que ésta ha sido una gran discusión en Chile: la señora Presidente o la Presidenta, la señora ministro o ministra. No sé si la Academia estará de acuerdo, pero hemos acordado en Presidenta y ministra”. Los miembros de la Academia entre los que se encontraba su director Víctor García de la Concha, asintieron. Ambas situaciones y muchas otras nos confirman que la polémica continúa. No en balde Olympe de Gouges en plena Revolución Francesa al percatarse de que la Declaración de Derechos del Hombre, no incluía a las mujeres, publicó en 1791 el manifiesto Los derechos de la mujer, sin embargo, por ello lo guillotinaron. Las filólogas Eulalia Lledó, María A. Calero y Esther Forges estudiaron las dos últimas ediciones del Diccionario de la Real Academia Española (DRAE). Ellas analizaron los sesgos ideológicos, sexistas, androcéntricos y racistas en ambas ediciones. El Informe de 2002 les fue encargado por la RAE, sin embargo, esta institución no acogió la inmensa mayoría de sus recomendaciones. Las modificaciones del más reciente diccionario de la RAE en materia de sexismo lingüístico son mínimas. Dichas autoras encontraron “el modo parcial, tendencioso y subordinado en que las mujeres aparecen representadas en el léxico recogido en los diccionarios”. Además, mostraron “cómo [en los diccionarios] se filtra el pensamiento y la subjetividad de quienes [lo] redactan”. Forgas encontró en el diccionario signos de sexismo y androcentrismo “en un componente lexicográfico aparentemente tan inocente como el de la notación etimológica”. Debemos recordar que la RAE es una institución conservadora. Desde su fundación en 1713 pocas mujeres has sido académicas. La primera, Iraida Guzmán y la Cerda fue nombrada por Carlos III, en 1784, académica honoraria. No obstante, ni Gertrudis Gómez de Avellaneda (1854), ni Emilia Pardo Bazán (1889,1892 y 1912) ni María Moliner (1972), para nombrar sólo algunas, lograron luego de ser postuladas salir electas como académicas numerarias. Todas estaban capacitadas y tenían los méritos, el conocimiento y el prestigio para ser electas pero se alegaba que los estatutos de la RAE prohibían nombrar a una mujer para formar parte de dicha institución. A María Moliner, cuyo Diccionario sobre el uso del español compite favorablemente con el de la RAE, se le llamaba la “académica sin silla”. Finalmente, hubo que esperar varios siglos para que la primera mujer fuera electa para ocupar uno de sus famosos 42 sillones numerarios. Hasta ahora, solamente cinco mujeres han sido elegidas a ocupar alguno de dichos sillones. Éstas son Carmen Conde (1979) y Elena Quiroga (1983) ambas fallecidas; las otras tres que actualmente forman parte de la RAE son Ana María Matute (1998), Carmen Iglesias (2000) y Margarita Salas (2003). No obstante, sabemos que por el mero hecho de que haya mujeres en una institución no significa que ocurran cambios favorables hacia las mujeres. Para lograr cambios se necesita poseer conciencia sobre cuáles son las definiciones sociales sobre las mujeres, cuáles son las condiciones que las mantienen en situación de desigualdad social, económica, política y cultural y, desde esas posturas femeninas y feministas impulsar cambios para su erradicación. Por ejemplo, en el caso específico de las académicas de la RAE a pesar de mostrar empatía con las causas de las mujeres consideran su labor como una de “notarios de uso”(sic). Esto significa que seguirán con todo el rigor la recomendación lexicográfica y sólo cuando la gente utilice mucho y por largo tiempo una palabra, votarán a favor de incorporarla al diccionario. En Puerto Rico desde los años ‘70 se investigan los sesgos sexistas y racistas del lenguaje. Se han publicado varios libros, por ejemplo, El Texto Libre de Isabel Picó e Idsa Alegría y El ABC del periodismo no sexista de Norma Valle et. al. Claridad publica semanalmente la excelente columna Hablemos español escrita por la lingüista Luz Nereida Pérez. En varias ocasiones ella aborda el sexismo y el machismo lingüístico. Además, el poeta Wenceslao Serra Deliz tiene un interesante libro sobre el refranero popular, el racismo y el sexismo. En la red cibernética se encuentran incontables portales con manuales sobre lenguaje no sexista, entre ellos el texto íntegro de la investigación de Eulalia Lledó antes mencionada. Además, organismos internacionales como la UNESCO y la Unión Europea así como los gobiernos de diferentes países y empresas privadas han confeccionado manuales para evitar el sexismo en el lenguaje en sus documentos y transacciones. En la Legislatura de Puerto Rico el Caucus de la Mujer promueve el uso del lenguaje inclusivo.A partir de los años noventa del siglo pasado llama la atención, en la lengua española, el uso del símbolo de la antigua medida de peso arroba (@), usada también en las direcciones electrónicas, como sustituta de la preposición del inglés at. Pero en español viene a representar la grafía a/o. Otro de los usos contemporáneos en la lengua hablada y escrita es el desdoblamiento o la duplicación de términos de género femenino y masculino así como los paréntesis y las barras diagonales para reiterar las terminaciones en femenino y masculino. Sobre esta ultima situación la lingüista puertorriqueña Iris Yolanda Reyes (Qepd), consideraba que dicha representación gráfica del morfema de género del lenguaje “tiende a obstaculizar la lectura innecesariamente”. Para Reyes “este recurso, lejos de ser efectivo para la divulgación del mensaje que se desea transmitir se convierte en su propio obstáculo”. Sin embargo, en aras de construir nuevas opciones para erradicar la discriminación lingüística dichas grafías prevalecen y los manuales no sexistas del español contemporáneos las recomiendan. Entre las recomendaciones actuales para no hacer los textos largos, repetitivos y aburridos es usar formas más englobantes y abstractas en vez de la reiteración. Además, se recomienda la diagonal o el paréntesis cuando se desconoce el género sexual de la persona que recibirá el mensaje o cuando sin su uso la persona que lee no identifica fácilmente a quién le corresponde el matiz que se desea introducir. Otra recomendación al usar la duplicación de términos de género sexual es no escribir o nombrar siempre el masculino primero.No debemos olvidar que al usar palabras en femenino y masculino se lucha contra el poder de las palabras mismas y de esa forma se contribuye a salir del orden simbólico que este poder define. Al buscar un nuevo orden simbólico en las grafías podemos rebatir y alejarnos del pensamiento misógino. Sobre el uso del signo de arroba (@) como un signo antisexista, para incluir el femenino y el masculino, será su uso generalizado y consolidado en el tiempo lo que decidirá su continuación o eliminación. Personalmente no prefiero usar dicha grafía porque sólo sirve para la lengua escrita y en el plano oral es impronunciable porque de leerse sería algo así como “ao”. Además de una parte, no todas las palabras masculinas acaban con las letras “E y O”, ni todas las femeninas finalizan en “A”. Por otra parte, en la grafía de la arroba la letra A está arropada o dentro de la letra O y eso a mi juicio no es lo que se desea simbolizar. Sin embargo, entiendo a quienes prefieren su uso y me solidarizo con quienes así escriben porque no se trata de gusto sino de un reclamo de justicia y equidad. El no reclamar los femeninos correspondientes en las diferentes situaciones lingüísticos perpetúa los estereotipos sexuales y la desigualdad. Por ejemplo, una propuesta que, hasta donde conozco, no ha tenido acogida es la del filosofo Mosterin. Éste, luego de un análisis del origen del significado de ser humano propone cambiarlo a humán, en singular y humanes, en plural. Lo importante a mi entender es que al elegir cómo escribir o hablar no excluyamos a las mujeres, en todos los casos debe haber concordancia entre los diferentes elementos de la oración y se debe tener precaución de no usar el femenino o masculino en vocablos de una sola terminación gramatical. Para asegurarnos y detectar el sexismo o la discriminación podemos usar la regla de la inversión. Ésta consiste, de acuerdo al estudioso del lenguaje Álvaro García Meseguer, en cambiar la palabra mujer por hombre o varón y viceversa, si después del cambio todo queda más o menos igual se puede asegurar que no hay sexismo en el lenguaje. No obstante, si al leerlo resulta chocante debemos analizar el resultado y como casi siempre encontraremos una situación sexista, debemos proceder a cambiarla. Los análisis, las controversias y discusiones sobre éste y otros temas relacionados con las mujeres son importantes y saludables para la izquierda puertorriqueña. De esta forma nos acercamos cada vez más a una sociedad más igualitaria y equitativa porque soñamos con una sociedad democrática en donde el género sexual no sea un obstáculo para el desarrollo de las personas. La historia demuestra cómo a veces es necesario y saludable salirse de las normas para educar en libertad. El hacernos conscientes de la influencia del lenguaje en nuestras percepciones puede llevarnos a cambiar sus usos. Lo que no se justifica es el uso de manifestaciones vejatorias, ofensivas o degradantes a personas o grupos a nombre de la libertad de expresión o por un rígido purismo idiomático. La lengua, afortunadament,e es viva y evoluciona con la sociedad.


Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=71380

Cuida tu lenguaje, lo dice todo.
Manual de Instituto Asturiano de la Mujer. (recomendable para corregir los usos del lenguaje). En: http://www.ciudaddemujeres.com/articulos/IMG/pdf/Cuidatulenguaje.pdf

1.4.08

Sí hablamos de autonomía... Hablemos de aborto...

Sí hablamos de autonomía... Hablemos de aborto...

El aborto es abordado, como un tema de discusión pública y no como una decisión autónoma y propia de cada mujer. Por parte de la iglesia, los políticos, el Estado neoliberal, represivo y carcelario, y sus políticas sociales, todos ellos conformarían el patriarcado, por lo tanto, es visto como "el delito contra una vida débil e indefensa"...
Pero, quién se pregunta, ¿cómo es la vida de la mujer quequeda embarazada sin desearlo?... Además, nadie discute el porqué de la ausencia de "castigo" hacia los hombres? que no se hacen cargo de la "paternidad" (eso daría para otro largo tema...)
¿Hasta dónde vamos a permitir que otras personas o entes "de poder" sigan dominando nuestros cuerpos y así nuestras vidas?
Debemos comenzar a reflexionar sobre este tema que es nuestro, que sólo en nuestras manos debe estar la decisión de qué hacer con nuestras vidas, donde para algunas no es principal ser "madres"... Además de decidir cuándo y con quién tener una hija (o)... O simplemente decirle NO a una más de las formas que nos han impuesto para "ser" mujeres "normales", de bien y tranquilas... La felicidad de nosotras como mujeres no depende sólo de cumplir el "rol" de la maternidad...
También queremos disfrutar de nuestro cuerpo, gozar del sexo, obtener placer, sentirnos libres y plenas... Sólo por ser mujeres...
(Por eso, algunas kéremos poder abortar y keremos poder adoptar... Keremos poder soñar, pero también keremos luchar...

KOLETA LAS PORFIADAS ANARKOFEMINISTAS Y
AUTÓNOMAS. lasporfiadas@yahoo.es

18.12.07

PINGUINAS HETEROCURIOSAS

Prácticas lésbicas en colegios de niñas:

PINGÜINAS HETEROCURIOSAS

Para los especialistas, el concepto de "heterocuriosidad" no existe. El término, relativamente nuevo y sin sustento científico, es acuñado entre las adolescentes para referirse a aquellas pares que, si bien no se identifican con una identidad lésbica, en ocasiones tienen “caídas” amoroso-sexuales con personas del mismo sexo. Prácticas que van desde un sencillo beso hasta una relación de pareja. Colegios de monjas y Liceos municipales emblemáticos de niñas se encargan de prohibir diariamente el despertar lésbico de sus alumnas.
Por Patricia Díaz y Romina Reyes – Colaboradoras Disidencia Sexual

Con o sin respaldo del Colegio Médico, la “heterocuriosidad” es una tendencia que crece entre los jóvenes de edad escolar, y bastante. Es sólo cuestión de dar una vuelta por el Parque Forestal en la tarde de un día viernes, o visitar espacios bailables alternativos como el Galpón Víctor Jara o la disco Blondie para descubrir a cientos de adolescentes quienes libremente tiran y se abrazan con parejas de su mismo sexo, sin mucho compromiso, al son de su propia banda sonora.
Los adolescentes parecen tener claro que esta “heterocuriosidad” poco tiene que ver con identidades plenamente definidas; tal como lo dice el término, es sólo curiosidad: curiosidad de saber cómo es, qué se siente, a qué sabe. "Yo no creo que deje de ser hetero porque me hayan gustado minas, y no me cierro a la posibilidad de que me sigan gustando", declara Valentina, alumna de cuarto año medio del Colegio Carmela Carvajal de Prat. Esa curiosidad que nace de una generación que viene con menos tabúes que sus predecesoras, al alero de una cultura de masas cada más desinhibida, que fomenta una rebeldía contra un sistema rígido en lo sexual (sistema heteronormativo).
La experimentación con lo homosexual se da tanto en hombres como mujeres, sin embargo, estas últimas parecen ser más aceptadas al interior de una sociedad machista, que lejos de restarle feminidad a una mujer de la mano con otra, dota la imagen de un erotismo de fantasía. Esta búsqueda de lo sexual nace en el lugar donde se da el mayor roce entre sexos –iguales o diferentes- en la vida pre-adulta: los establecimientos educacionales. Así es como muchas niñas encuentran en sus compañeros de curso un pololo; otras, se atreven a cambiar de vocal.
Colegios de mujeres: caldo de cultivo.
Los ambientes que reúnen a muchas niñas por largas horas al día parecen ser los lugares ideales para cultivar la curiosidad sobre lo homosexual. Las alumnas de colegios femeninos emblemáticos, tales como el Carmela Carvajal, ubicado en la comuna de Providencia, o el Liceo 1, en Santiago Centro, saben de esto. Ambos liceos hoy, además de cargar con alumnado de excelencia y puntajes nacionales, también soportan el rumor que hace que las apunten con el dedo: hay lesbianas al interior de sus aulas.
Pero las estudiantes no se espantan. Conviven con el tema día a día, y ya lo consideran algo normal, a pesar de que la política interna de los colegios suele oponerse determinadamente a cualquier “manifestación o prurito sexual”, tal como lo estipula el reglamento interno del Carmela Carvajal desde 2005. “En biología electivo… se habla del matrimonio, y es una cosa hetero. Si una tira comentarios respecto al tema (de la homosexualidad), es siempre no, es anti natura, no es normal. Esto es malo”, dice Camila, alumna de cuarto año medio.
Situación similar ocurre en el Liceo 1. Su reglamento interno también reprime, especificando la prohibición de manifestaciones de orden homosexual. Sin embargo, para las alumnas, se da una situación contradictoria: “en el reglamento ponen que se acepta la pluralidad y todo eso, siempre y cuando no se haga al interior del colegio. O sea, en el fondo, igual no lo aceptan”, afirma Carla, de 17 años.
Al final, no es que los colegios nieguen la situación que ocurre al interior de sus salas de clases, simplemente prefieren omitirla. El Liceo 1 pone muchas dificultades para tratar de conversar de cualquier tema que respecte a sus políticas, mientras que el Colegio Carmela Carvajal no está abierto al debate sobre el tema “por orden de Dirección”, como dijo su orientadora, al negarse a responder esta entrevista.
La omisión del tema por parte del colegio no impide que éste se trate tanto dentro como fuera de sus salas de clases. De las niñas encuestadas en ambos colegios, el 80% afirma haber tenido experiencias homosexuales, pero ninguna se declara lesbiana. Al nombrar esa palabra, todas entornan los ojos, como si no pudieran con ese peso, con la seriedad que implica adherirse al apelativo identitario. Sin embargo, la cosa es más sencilla cuando se habla de bisexualidad.
“Yo creo que… es que yo he escuchado que la bisexualidad no existe. O eres negro o eres blanco, ¿cachai? No puedes ser del medio. Pero si existe de verdad, yo digo que soy bisexual, porque no puedo decir ‘ay, soy heterocuriosa’ si tuve una relación de tres años con una mina. Que mi mamá supo y todo. Porque hay minas que son heterocuriosas. Que en el fondo, están experimentando. Que quieren probar.” Camila, 18 años, Colegio Carmela Carvajal de Prat. Providencia
Así, el desenvolverse en un ambiente donde la homosexualidad es todo menos algo tabú funciona como el mejor enganche para que muchas niñas, en especial aquellas que están apenas integrándose a comunidades educativas tan amplias como éstas, comiencen no sólo a aceptar el tema de la homosexualidad, sino a tener roces directos con ésta, ya sea a través de sus experiencias personales o las de sus pares. Dicha aceptación estaría dada por una maduración natural de cada niña, además de la propia concepción que cada familia posea del tema al interior de su hogar.
“Te acostumbras a verlo, entonces se vuelve algo normal… deja de ser tabú y comienza a ser un tema que tocas”. Paloma, 17 años. Colegio Carmela Carvajal de Prat. Providencia.
“Yo creo que se hace normal por el liceo… por estar siempre con niñas así”. María José, 16 años. Liceo 1. Santiago Centro.
“Yo creo que depende mucho de la madurez de la persona y de cuánto influyan los padres, porque lamentablemente, los papás tienen otra concepción de esto, porque quizá no lo vivieron. Una que lo vive y tiene que compartir con ‘esto’, lo acepta y ya de alguna forma, la mente se abre un poco más. Pero yo creo que para una niña que su papá le dice ‘esto es malo, esto es malo’ y llega a la sala y lo ve, va a pensar que es malo, y va a quedar la cagá. Ya cuando una está más grande puede entender más. La edad influye y la influencia de tus papás”. Rosita, 18 años. Colegio Carmela Carvajal de Prat. Providencia.
Las alumnas tienen claro que de estos “experimentos” sólo algunas resultan ser verdaderamente lesbianas. Saben que muchas de sus compañeras caen en la moda, en lo que todas hacen, o en lo que sirve para encajar. Porque a diferencia de lo que se podría pensar, o las ideas que reinaban en otra época, la “heterocuriosidad” existe, y para estas jóvenes parece de lo más normal.
Al final, el despertar sexual propio de la adolescencia se extiende hasta los límites de la heterosexualidad, y pasa también para el otro lado. La curiosidad puede ser tan sólo una etapa o un momento determinante para el resto de la vida de las niñas que viven dichas experiencias, sea por la razón que sea. Depende de cada quién.
“Como la sexualidad es un mundo tan amplio, que por descubrirlo quizá por moda, empiezas a probarlo, comienzas a confundirte, y te queda gustando. Pero yo creo que la moda y el medio influyen mucho.” Rosita, 18 años. Colegio Carmela Carvajal de Prat. Providencia.
La cara B: cuando las monjas te miran
Pareciera que hoy el viejo prejuicio que rondaba a los colegios femeninos se concretara de manera bastante notable. Amigas que se besan en los pasillos, compañeras-pololas que comparten bancos… es la tónica que caracteriza a muchos colegios de mujeres en la capital. Pero no todos son tan así.
Sólo basta mirar en establecimientos educacionales de comunas más acomodadas, la mayoría de financiamiento particular y con tendencias religiosas católicas, para notar diferencias en las opiniones, percepciones y experiencias de las jóvenes. Aquí el tema de la homosexualidad parece tocarse muy a lo lejos, y la mayoría de las niñas sostiene que prácticamente nunca ha sabido de alguna compañera que se diga lesbiana. Si bien, reconocen que la curiosidad de probar cosas nuevas opera indistintamente de los sectores sociales, aseguran que las enseñanzas y estructuras de cada colegio actúan como límites de muchas cosas.
“En los colegios católicos siempre te enseñan eso de ‘el papá y la mamá’, y nunca te enseñan que hay otra posibilidad. Cuando uno es más grande al final descubre que hay otras cosas, pero ya estás acostumbrada a esa forma de ver la vida, que tú te casas y tienes marido bonito con hijos bonitos”. Rocío. 15 años. Colegio Sagrados Corazones, Providencia.
“Nuestro colegio es súper clasista, racista, hace las diferencias ene. Yo creo… es que también hay tema social en eso. Todo va en el modelo de mujer que está en el colegio, la mujer que se va a casar, que va a tener hijos lindos, yo creo que también es por una cosa así… hay niñas que no quieren ni estudiar, que se quieren casar con un mino con plata… es otra concepción de la mujer”. Teresa. 15 años. Colegio La Maisonnette, Vitacura.
Además, las posturas religiosas de este tipo de colegios censuran, y muchas veces sancionan, actitudes que posean algún tipo de carácter homosexual, limitando aún más la opción de las alumnas de conocer, acceder e incluso comentar el tema.
“Las actitudes acá en el colegio son demasiado… a mí me pasó una vez que le di un beso a una amiga en la nariz y me mandaron a inspectoría. Llamaron a mi papá y le dijeron que yo tenía comportamientos lésbicos y que yo era rara. Mi papá me pregunto qué onda y fue como ‘papá, en verdad no’. Si fue un beso en la nariz no más, como de cariño de amigas… no sé, fue muy exagerado”. Rocío. 15 años. Colegio Sagrados Corazones, Providencia.
Por lo mismo, las alumnas reconocen que los colegios deben comenzar a cambiar sus perspectivas con respecto al tema de la homosexualidad, en especial debido al carácter que éste ha adquirido socialmente, alejándose cada vez más de tabú y convirtiéndose en una realidad común y corriente.
Dime con quién andas…
A pesar de la influencia que pueden ejercer los programas educativos y formativos de ciertos colegios en las conductas personales de sus alumnas, podría decirse que el ambiente social donde éstas se desenvuelven, ya sea fuera o dentro del mismo establecimiento, siempre tiene la última palabra. Aún cuando los profesores intenten fomentar un punto de vista con respecto a algún tema, en este caso la sexualidad, no hay mejor límite de conductas como las que pone el propio ambiente social en que las niñas se desenvuelven.
En los colegios de monjas el “qué dirán” funciona como la fórmula intimidante por excelencia, inhibiendo cualquier conducta que no responda a lo común, a lo que todo el resto haría. Cualquier actitud que resulte diferente es un signo potencial de discriminación y el denominarse lesbiana o bisexual califica perfectamente, tanto para a la aludida como para su círculo cercano.
“Yo no sé si aquí hay niñas lesbianas o no… yo creo que no se dice, porque igual está estigmatizado… que si una niña es lesbiana la miran feo; quizás no es su entorno de amigas, pero si el resto. Por ejemplo, si fuese una niña de primero nosotras la miraríamos feo. Quizás en su curso no, porque la quieren… pero mientras no sea una persona del grupo, igual se la rechaza”. Valentina. 16 años. Colegio Sagrados Corazones, Providencia.
“Aquí todo se sabe, como colegio de puras mujeres, colegio chico… si tú carreteaste el fin de semana y te agarraste a un gallo, el lunes todo el mundo lo sabe. Si una niña lo dijera a todo le mundo le llegaría rumores, la apuntarían con el dedo”. Daniela. 16 años. Colegio La Maisonnette, Vitacura.
Cuando deja de ser un juego
Fuera de los límites del colegio, comienza el mundo real. Aquel mundo en el que la homosexualidad ocupa un lugar relegado dentro de la sociedad, donde se perfila realmente como esa minoría que se muestra de vez en cuando, y con precauciones. Para algunas, la curiosidad llega hasta la puerta del colegio. Para otras, termina la curiosidad y empieza lo real.
Valentina y Daniela egresaron el año 2006 de un colegio municipal. En noviembre, cumplieron un año de pololeo. Para ellas, el lesbianismo dejó de ser un sabor nuevo de helado para probar: hoy es la identidad con la que salen a la calle.
Reconocen que el colegio era una especie de burbuja donde el lesbianismo no era mirado con malos ojos. “Tenemos claro que la homosexualidad es una minoría, y en nuestro colegio era mayoría. Era extraño, y claramente no todas eran realmente lesbianas… Muchas de ellas eran por moda, y otras porque en ese minuto lo sintieron y después: filo, fue no más”, dice Valentina. Para ella, todo comenzó como un juego en octavo básico. “Yo, por lo menos, la otra niña también. Después empecé a sentir cosas, por niñas. Y de ahí vinieron los pololeos y esas cosas”.
Para Daniela y Valentina la experimentación fue fundamental para descubrir su verdadera identidad sexual. Ello, junto con el ambiente de tolerancia que las rodeaba en el liceo –al menos, por parte de sus pares- las ayudó a asumirse sin auto recriminaciones y a tomar el proceso de forma natural. “Yo creo que es lo mismo que les pasa a las niñas heterosexuales cuando están en la etapa en que cada fiesta se agarran a diferentes tipos. Es como lo mismo. Es también por definirse, por probar, conocer. Lo mismo que hace esa niña con hombres, nosotras lo hicimos con mujeres. Y como en el colegio era algo tan normal, era cosa de hacerlo y ya. No había nada que te reprimiera.”
Sin embargo, afuera la cosa es distinta. Daniela nos cuenta su experiencia al entrar a la universidad: “En la U es complicado. Al principio siempre sale el tema, y tú escuchas la opinión de tus compañeros y te vas haciendo una idea. Mis compañeros hombres hablan el tema de la homosexualidad, de los gays, y hablan pestes: los suben y los bajan. Pero no se refieren al tema de las mujeres. Y mis compañeras como que no tienen ninguna inclinación hacia ninguna de las opiniones. Pero al principio en la U me costó mucho. Tú ves que en la U en general como que no se toca el tema”.
Al final, cada colegio actúa como una burbuja que busca proteger a sus alumnos de alguna realidad que resulte lacerante. En algunos, el roce constante de niñas con las mismas inquietudes en torno a la homosexualidad ayuda a que el proceso sea tomado de manera más natural, quitándole el descalificativo “aberrante” a la situación. Y si bien, no son todas las que experimentan, sí se da una aceptación, que de no ser tal, podría actuar como agente represor de la propia identidad de muchas niñas que ven en la homosexualidad su verdadero “yo”.
Colegio de mujeres no es sinónimo de lesbianismo. En los colegios mixtos la situación también se da, sólo que en menor medida, ya que el tema no sólo depende del ambiente, sino de los valores, las familias, y el medio social donde las jóvenes se desenvuelvan.
De haber estado en otro colegio, ¿Habrían sido las mismas? Ni Daniela ni Valentina lo saben con seguridad. Sin embargo, hoy el proceso que las llevó al lesbianismo poco importa frente a los hechos. El jumper, la corbata, la curiosidad y el clóset, se quedaron atrás.

En: http://www.cuds.cl/articulos/5dic07heterocuriosas.htm

20.11.07

La mujer es una mercancía como otra cualquiera

06-11-2007

Entrevista con el antropólogo francés Marc Augé
"La mujer es una mercancía como otra cualquiera"
Il Manifesto

Para el antropólogo francés Marc Augé "la prostitución desvela la verdadera faz del utilitarismo capitalista. Y el espectacular incremento del número de prostitutas en los últimos tres lustros, "es hijo de la globalización". Le entrevistó para Il Manifesto Simone Verde.
Marc Augé, antropólogo francés, autor de la fórmula "no ha lugar", que tanto éxito ha tenido a la hora de representar y aclarar algunas dinámicas de la sociedad contemporánea. Preguntado por las formas de explotación que hoy afectan a 500 mil personas en toda Europa –a más de 30.000 en Italia—, lanza su acusación: "El tráfico de esclavos del tercer mundo es el producto de nuestras sociedades. Se alimenta de necesidades consubstanciales con el actual sistema económico en el que todo, también los seres humanos, se reduce ya a mercancía".
¿Por qué, tras años de disminución, en los últimos tres lustros ha crecido de manera exponencial el número de prostitutas?
Se trata de unos de los sesgos negativos de una globalización en la que todo se convierte en objeto de comercio. También la vida humana. Es un fenómeno que se da en ambos sentidos: a través de la importación de esclavas que se venden en las aceras de nuestras calles, pero también, gracias al turismo sexual, en países en los que la pobreza es tan grande, que fuerza a muchas mujeres a poner el propio cuerpo en almoneda. Un fenómeno que se ha desarrollado incluso en concomitancia con la ampliación de las economías nacionales y de los mercados.
Así pues, ¿la prostitución como el negativo de nuestro sistema económico y social?
La prostitución es un fenómeno extremo, y precisamente por eso permite reconocer más fácilmente las estructuras sociales dominantes. En el caso de la Europa de hoy, refleja de manera particularmente explícita y clara la cultura netamente utilitarista y comercial del capitalismo. Un cultura en la que todo, hasta la existencia individual misma, se convierte en instrumento de satisfacción del consumo. Una cultura que teoriza la libre circulación de las mercancías, obligando así a las personas que quieren llegar a Occidente a transformarse en bienes de consumo.
Con todo, las nuestras son sociedades en las que hay una relativa libertad sexual.
Es verdad, pero la ilusión de una transformación antropológica, característica de los Sesenta, era eso, una ilusión. Desaparecida, por ejemplo, la perspectiva de una paridad completa hombre-mujer, determinados modelos ancestrales han reaparecido con todas su raóces intactas. Razón por la cual muchos clientes sostienen que andar con prostitutas les permite hacer con ellas cosas que no pueden hacer con sus mujeres. Con la diferencia de que, hoy, aquellas pulsiones ancestrales asumen características típicas de nuestro tiempo, y se expresan en relaciones troqueladas por el sistema en que vivimos. La cultura consumista, por ejemplo, estimula la prostitución llenando nuestra vida cotidiana con un sinnúmero de imágenes eróticas, a fin de generar nuevas necesidades, nuevas exigencias y nuevas tajadas de mercado.
En un reciente estudio francés aparece una elevadísima tasa de violencia de los clientes sobre las prostitutas.
Se trata de un fenómeno muy complejo, en el que entran en juego los clásicos mecanismos de dominación machista. En el caso específico, el hecho de que estas mujeres no sean prostitutas, sino verdaderas esclavas, personas que no han elegido desarrollar esa actividad, sino a las que se les ha impuesto por la fuerza, las hace todavía más atractivas para un cierto sadismo que se nutre de la imagen del blanco dominante que maltrata a la mujer, ser más débil, y encima, perteneciente a poblaciones consideradas inferiores. Tal es el esquema, alimentado y difundido por los medios de comunicación y por la naturaleza archicomercial del actual capitalismo. Razón por la cual, hoy, las prostitutas no son ya seres humanos, sino objetos de usar y tirar, una vez usados.
¿Cómo analiza usted el fenómeno fuera de los grandes centros habitados, en el campo o en los centros provinciales?
Es una prueba más de un tipo de globalización consistente en someter el territorio a las exigencias del consumo. Un fenómeno que coincide con las desaparición, cada vez más clara, de la distinción entre campo y ciudad. Para darse cuenta de eso, basta viajar: no existen ya oasis o discontinuidades en la explotación del territorio. Las prostitutas-esclavas no son una excepción; están disponibles por doquier.

Marc Augé es un reconocido antropólogo francés.
Traducción para www.sinpermiso.info: Casiopea Altisench

Il Manifesto, 3 noviembre 2007

En: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=58582

15.10.07

Femicidio y políticos


ARTÍCULO / octubre 2007

Cuestionamiento mediático


Femicidio y políticos

"Desde los años 90, el Movimiento Feminista de Chile viene hablando contra la Violencia hacia las Mujeres y desde mediados de los 90, el Feminismo autónomo sale a la calle a denunciar el machismo, el clasismo, el neoliberalismo imperante contra las mujeres… Pero son Trivelli y “Lily” (la feminista derechista), quienes reivindican el Femicidio cuando éste atrae atención y divisas políticas"

Por Victoria Aldunate Morales *
¡El Crimen contra mujeres no es un caballo de troya señor Trivelli (1) y compañía! ¡Usted es parte de una Concertación de Partidos por la Democracia responsable de la persecución actual a los pueblos originarios de $hile por la que Juana y Luisa Calfunao (2) están presas y llevan un mes de huelga de hambre!
Y señora Lily Pérez, señor Sebastián Piñera: ¡No pueden con esa cara dura, penetrar el activismo contra la Violencia hacia las Mujeres, y su expresión más cruda, el Feminicidio que es Crimen contra la Humanidad, un crimen tan deleznable como las desapariciones, ejecuciones y torturas de las que ustedes mismos han sido cómplices en el $hile de los 70 y los 80!... ¿O pueden?… Somos mujeres, no somos “No Hombres” ni hombres defectuosos. No queremos ser contenidas en el supuesto genérico “Hombre”.
Es así: muchas feministas no queremos que nos digan “señora”, que define a “la mujer de un hombre”, ni “señorita”, que define a aquella que ningún hombre “eligió”. No somos el satélite de nadie. MUJER basta -no sobra- es una definición en sí misma. Lo mismo pasa con femicidio, define el acto de asesinar a una mujer por ser mujer. Es decir que se la mata “por no cumplir con el rol de género que le asigna el Patriarcado”, por resistirse, por dejar de tolerar, por salirse de la dinámica machista. El concepto que surge del trabajo de Diana Russell y Jill Radford en su texto “Feminicid” (3), podría ser traducido directamente al español como Feminicidio. Se trata de crímenes de odio contra las mujeres. Es el conjunto de formas de violencia, que muchas veces, concluye en asesinatos.
Así es, no nos molesta encontrarles la razón a mujeres feministas de habla inglesa, de habla suahili, de habla darí (lengua afgana) o de cualquier otro idioma del mundo, porque muchas feministas no tenemos patria (tal vez, ni siquiera matria) –“ni dios, ni patrón, ni partido, ni marido”-. No tememos ser acusadas de “estar penetradas por ideas foráneas”. (Por otra parte, a muchas ni siquiera les interesa la penetración). No hay regla. Podemos ser lesbianas o no serlo (y no perder las esperanzas de serlo). Podemos ser ecofeministas, indígenas, podemos ser autónomas, radicales, marxistas, anarcofeministas, ecologistas, psicoanalistas, humanistas, podemos ser activistas, pensadoras, investigadoras, filósofas, teólogas, trabajadoras, empleadas, campesinas, urbanas, jóvenes, viejas, gordas, flacas, blancas, negras, indias, mestizas… Pero lo que no podemos ser es: racistas, fascistas, neoliberales y entreguistas de nuestro movimiento a varones que surgen desde el poder establecido, responsables de políticas públicas que nos dañan, y a mujeres derechistas que se aprovechan de su sexo.
No se trata de que “mientras más gente esté en el tema, mejor”, No, porque muchos y muchas, sólo lo abusan para vaciarlo de contenidos políticos.
ACTIVISMO CONTRA EL FEMICIDIO NO ES POLÍTICA DE DICTADURAS
Lelia Pérez, sobreviviente de la dictadura de Pinochet, mirista en los 70, feminista actualmente, recordaba en los 90 que los torturadores trataban a las mujeres como tontas útiles de los hombres.
- ¡No te creai' que por ser mujer, te voy a tratar mejor!- fue lo primero que oyó cuando llegó al centro de detención (4). ¡Y claro que no! Los agentes de la DINA hacían orgías violadoras los Años Nuevos: violaciones con objetos y animales, torturas delante de algún familiar (pareja, hijos e hijas), obligación de escuchar el llanto de sus niños y niñas, abortos por tortura o embarazos por violación. Eso, señora Lily Pérez y señor Sebastián Piñera, fue violencia política fascista dictatorial avalada e instalada por la derecha golpista de la que ustedes son tristes herederos. Fue violencia contra la izquierda chilena y también violencia misógina. Les explico: MISOGINIA: otra palabra nuestra que significa odio y desprecio por las mujeres y lo femenino.
A las mujeres, había que ponerlas en su lugar, mostrarles que deben estar entre 4 paredes y no metidas en política, eran culpables de ser “mujeres de terroristas”, “maracas”,” comunachas”, “upelientas”… ¡Acuérdense de los brindis con champaña el 11 maldito, que, por lo demás, siguen celebrando hasta la actualidad 2007!
LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES TAMBIÉN ES POLÍTICA, Y FASCISTA
Es una política sistemática de control y dominio sobre los cuerpos, las acciones, los pensamientos y las psiquis de las mujeres. Se trata de mostrarles dónde está el límite femenino (como a los judíos de la Alemania Nazi o a los palestinos en el actual Estado de Israel). Esta Violencia no es una excepción, ES LA NORMA DEL PATRIARCADO y toda forma de violencia política sistemática tiene un componente de misoginia. También aquellas violencias dirigidas contra otros grupos humanos como los y las indígenas (violencia racista) o contra las y los vendedores ambulantes, que es violencia económica neoliberal que fomenta el libre comercio para los ricos, pero se los prohíbe a los pobres.
Muchas veces los tratos a las mujeres son especialmente deningrantes y centrados en el cuerpo sexual de las mujeres. El 9 de septiembre recién pasado una profesora y dos alumnas detenidas en la marcha en conmemoración del 11 de septiembre, fueron vejadas sexualmente en la sexta comisaría de Recoleta, en Santiago, en plena “democracia” (5) como en los mejores tiempos de dictadura. Hablo de lo que sé: así pasó con las detenidas el 1º de mayo del 79 y a muchas otras, en los 80, las violaron luego de introducirlas en autos sin patentes. Son muestras de Violencia política y misógina contra mujeres y niñas.
FEMICIDIO Y FEMINICIDIO
El conocimiento se produce y elabora, el lenguaje está vivo y en varios siglos de Feminismos hemos creado muchos conceptos, miradas, posturas, estrategias e ideas diversas. Incluso, hemos producido unas ideas feministas cuestionadoras de otras ideas feministas, porque los Feminismos, no sufren de una “única línea política” desde alturas eclesiásticas o partidarias. Así, podemos adoptar el concepto Feminicidio como Genocidio de mujeres. Es el fenómeno al que asistimos hoy en $hile y en todo el mundo, que significa más que una mujer asesinada por el agresor–que no es poco- el exterminio de mujeres, en un 99 por ciento de los casos, a manos de hombres y grupos de hombres. En $hile los grupos de hombres se encubren tras uno sólo. En el caso de Alto Hospicio, hay un solo condenado, aunque las familiares de las niñas y mujeres asesinadas nunca han creído, por las características de los femicidios, que hayan sido perpetrados por un solo agresor (6).
En el caso de Cynthia Cortés Pérez en Valdivia, sucede lo mismo, ella salió de la fiesta de su universidad con 5 jóvenes varones (varios, hijos de señores influyentes, excepto el condenado) (7). Feminicidio es un fenómeno cometido, por individuos femicidas: maridos, convivientes, amantes, pololos, novios o ex parejas, compañeros de estudios o de trabajo. También padres, hijos, otros familiares masculinos que no asumen las resistencias, las rebeldías, la negación a sus reglas de parte de sus víctimas. Pero también son cometidos por grupos: policías, cafiches, mafias masculinas, prostituyentes (clientes) de mujeres y niñas en el comercio sexual o no. Otras veces, los femicidas son agentes de dictaduras políticas, militares, paramilitares, también guerrilleros: varones en conflictos armados que consideran que violar y matar a las mujeres del otro bando es una “buena táctica”. Y otras veces, señor Trivelli y señoras y señores de la Concertación, los agresores son fuerzas especiales de Estados represivos contra mujeres de pueblos originarios o guardias privados de empresas forestales a los que el Estado y el Gobierno ampara.
Guardias privados que las persiguen, las golpean, las maltratan y que con la complicidad de las policías del Estado, las confinan en cárceles y pueden llegar a matarlas, ya sea directamente o por omisión, como podría suceder ahora con las hermanas Calfunao que su Gobierno no quiere reconocer como presas políticas.
FEMINISMO Y RACISMO NO CONJUGAN
Para nadie es un secreto que los colonizadores fueron huincas: violadores, ladrones y asesinos. Nosotr@s, huachos y huachas, hijos e hijas de una Historia patética, mestiz@s tod@s, hemos ido eligiendo adónde estar: si en el arribismo racista y clasista, o en la radicalidad antiimperialista y antineoliberal. Porque cuando se trata de Historia de exterminios no hay medias tintas: estás con ellos (los exterminadores) o contra ellos. Puede que haya otros pasajes de las Historias de los pueblos en las que puedas asumir matices, pero cuando se trata de genocidios contra grupos humanos como las mujeres, l@s indígenas o l@s negr@s, no hay caso. Si eres de izquierda, pero no reconoces el Feminicidio y la Violencia contra las mujeres como un fenómeno estructural, entonces eres patriarcal. Y el Patriarcado no es revolucionario porque no re-evoluciona nada, más bien se pudre en sus consignas vaciadas de contenido como las soviéticas. Y si eres feminista, pero no reconoces el racismo, el clasismo, si no te importa la pobreza creada por el neoliberalismo y la persecución a los y las mapuche, entonces eres racista, y el racismo niega el feminismo porque ¿qué es el origen del Feminismo, sino la resistencia, rebeldía y la propuesta social, cultural, filosófica y política de un grupo humano esclavizado que se rebela y libera?
MAPUCHE VIOLADAS Y HECHAS ABORTAR POR EL ESTADO CHILENO
Juana Rosa Calfunao, lonko de la comunidad mapuche Juan Paillalef, de la comuna de Cunco, XI Región, en Chile, ha sido detenida varias veces y juzgada por delitos como “desorden público” y “amenaza a carabineros”. Nada nuevo, como todas las persecuciones de la Historia contra mujeres, negros o indios. Su madre también estuvo presa. En 1913, se les entregó a esa comunidad títulos sobre 120 hectáreas de tierras, pero unos años después vino la primera venganza $hilena latifundista: desapareció la esposa del hijo de Juan Paillalef, cuyo nombre no sabemos porque la bibliografía a que hemos accedido la nombra sólo como la esposa de… Ella fue violada y hecha desaparecer, y sabemos que su marido falleció en la cárcel de Valdivia por maltrato y sus hijos fueron perseguidos. En 1950, la madre de Juana Calfunao asumió el rol de Lonko y en 1973, con el golpe fue detenida en la cárcel de Temuco durante dos años, y torturada. En 1983, Juana Calfunao asumió el rol de Lonko y en mayo de 2000 fue detenida junto a su esposo y su hijo, por carabineros. Todos fueron golpeados y a Juana, los golpes le provocaron un aborto. En marzo de 2001, durante una manifestación mapuche en Temuco, su hijo fue víctima de una golpiza de la policía, ella lo defendió siendo también golpeada y dejada sin conocimiento. También le mataron a sus mascotas. En diciembre de 2005, fue allanada y detenida con su hermana Luisa y puestas ambas a disposición del tribunal de garantía, donde se determinó que se trataba de una detención ilegal y se les liberó, pero en enero de 2006 Juana fue detenida nuevamente y hoy se encuentra junto a su hermana en el Centro de reclusión femenino de Temuco. Llevan un mes en huelga de hambre (8). El Estado $hileno encabezado por la Concertación y la Presidenta Bachelet, callan sobre estos atropellos, y los medios masivos de comunicación se hacen cómplices.
DERROCHE DE ACTIVISMO FEMINISTA
Ahora, algunos de los rostros concertacionistas como algunos de los rostros derechistas $hilenos, intentan usufructuar del Feminicidio. Lily Pérez, la secretaria de Renovación Nacional, partido golpista, neoliberal y racista “está en la onda” de tipificar el femicidio, y Marcelo Trivelli, democratacristiano (partido que estuvo en su momento en la génesis del golpe pinochetista) quien dijo hace 2 meses a un programa farandulero de TV que se siente “preparado para entrar en La Moneda”, “colocó 40 cruces en Plaza Italia como homenaje a mujeres muertas por femicidio”. Por su parte, en un reportaje de investigación claramente profundo, de El Mercurio (que ya sabemos que miente) remata diciendo que: “Tres femicidios en una semana prueban el alza de estos crímenes después de las fiestas” y que “el alto consumo de alcohol serían gatillantes de la violencia extrema de algunos hombres contra su mujer” (9)… Definitivamente, se aplicaron… Hace 2 años que grupos feministas autónomos denuncian la Violencia estructural contra las mujeres y el femicidio en la calle y en los muros. Desde los años 90 el Movimiento Feminista de Chile viene hablando contra la Violencia hacia las Mujeres y desde mediados de los 90, el Feminismo autónomo sale a la calle a denunciar el machismo, el clasismo, el neoliberalismo imperante contra las mujeres… Pero son Trivelli y “Lily” (la feminista derechista), quienes reivindican el Femicidio cuando éste atrae atención y divisas políticas.
CARTA AL CINISMO
Primero: tipificar el Femicidio no será más que cambiar la denominación de parricidio por Femicidio: una palabra por otra. “Beneficiará” a las muertas no a las sobrevivientes. Por lo demás, contempla sólo los casos en que ha habido una relación de pareja entre víctima y agresor, nuevamente quedan fuera, las novias, las jóvenes sin hijos, las adultas sin hijos, las lesbianas que sufren femicidio en pareja lésbica, las prostitutas asesinadas por prostituyentes, las mujeres asesinadas por mafias, y todas las mujeres asesinadas por amigos, compañeros de trabajo o estudios, vecinos y cualquiera que la mate por ser mujer. Segundo: Hicieron y reformaron una Ley VIF, que contribuyó a una política comunicacional y de imagen de la Concertación, pero no le pusieron ni un peso de plata: la prueba está que no no alcanzan los carabineros, las consejeras técnicas, las jueces y juezas, las y los fiscales, las horas de trabajo de las y los funcionarios (hay 258 jueces de familia y 392 mil causas). Tercero: Los femicidios no se originan en los feriados o “el alto consumo de alcohol”. Borrachos y abstemios matan mujeres en días festivos o no. El Feminicidio es un crimen que no necesita alcohol, drogas o pobreza, sino un crimen patriarcal estructural, surgido de una sociedad jerárquica, masculinista y discriminadora. Cuarto: ¿Listo para La Moneda don Marcelo Trivelli?... (bueno, usted y varios más, según hemos escuchado)… ¿Cuántos votos espera sacar de su nueva perfomance de género? ¿y usted señor Piñera, cree que este año le irá mejor con estas feministas declaraciones?... A NOSOTRAS El Patriarcado y sus legislaciones anacrónicas no van a reconocer que las mujeres mueren por machismo y misoginia, nunca. Pareciera que todo este teatro, y disculpen l@s verdader@s artistas, se trata del “pacto social” propuesto recientemente por la Presidenta Michelle Bachelet a la oposición y de “centrar” la “acción previa al 2008” (año de elecciones municipales) “en los grandes temas que preocupan al país”... (10).
La Violencia contra las Mujeres no se enfrenta con leyecitas surgidas de la verborrea derechista (o de la derecha de la izquierdas). Cuando se acosa moralmente (sexualmente) a la mitad de la humanidad y se lo hace desde la normalidad de siglos, cuando se mata a la mujer por un acto patriarcal, no sólo se asesina el cuerpo biológico de ella, sino también se elimina una construcción defectuosa: una individua que debió ser pasiva y tolerante al varón y al Estado masculinizado, pero que se rebeló. Cuando se persigue a los y las mapuche se prosigue con el exterminio histórico de indios insumisos. Cuando se humilla a mujeres que conmemoran el 11 pinochetista, se persigue la memoria revolucionaria de las mujeres. El agresor no sale de su estupor: ¿Cómo han podido rebelarse, las mujeres, las mapuche, cuando se las ha entrenado siglos en la desesperanza aprendida? Han podido y lo seguirán haciendo. Sucede que no creemos en las mesas de diálogo, las mediaciones, las conciliaciones, las reconciliaciones, y menos en los pactos entre derechas.
1. Marcelo Trivelli: precandidato presidencial, político democratacristiano, ex-Intendente de Santiago.
2. Juana y Luisa Calfunao son mapuche, Juana es lonko mapuche, una autoridad de dicha comunidad. Ambas, se encuentran encarceladas desde fines de 2006 por defender las tierras de la comunidad, que empresas forestales quieren arrebatarles.
3. Feminicide/The politics of woman killing, Prentice Hall International, Nueva York, 1992.
4. Periódico Feminista PUNTADA CON HILO, Nº 3, AÑO 1, Septiembre 1994. Acosos a detenidas 9 de septiembre de 2007
5. El Mostrador.cl, 11 de septiembre de 2007. Hubo detención ilegal, torturas, abusos sexuales contra la profesora Claudia Macarena Fernández Contreras y las alumnas Tamara Figueroa Valdivia y María José Soto Raby en la Sexta Comisaría de Carabineros, en calle Gavilán 1980, Recoleta, Santiago. Los funcionarios policiales llevaron a cabo la humillación y Vicepresidente de la República tomó la determinación de impedir el paso de la marcha organizada por la Asamblea por los Derechos Humanos por la calle Morandé.
6. Entre 1999 y 2001, en Alto Hospicio, ciudad perdida en el norte pobre de Chile, 15 niñas y mujeres desaparecieron. Cuando aún no se sabía el paradero de las niñas la policía desestimaba las denuncias de sus madres y decía que “se habrían ido de putas” (eran niñas pobres). En 2001, Julio Pérez Silva, fue condenado por la violación y asesinato de 14 de las desaparecidas, ya que la número 15, se salvó de la muerte, escapó y lo denunció, lo que nunca ha estado claro es si cometió los hechos solo.
7. Cynthia Cortés Pérez, estudiante de 1º Año de Arquitectura de Universidad Austral de Valdivia desapareció en 1 de noviembre de 2003, desde una fiesta de su Universidad, y su cadáver apareció semienterrado en el fango del Jardín Botánico, a orillas del río Calle Calle, a 50 metros de la Escuela de Arquitectura, lugar que había sido revisado cada día desde hacía seis días, por cuadrillas de familiares y amigos. Tenía señales de asfixia por estrangulamiento, golpes en el cráneo, muestras de haber sido arrastrada, una herida profunda en la nuca, estaba semidesnuda, con hematomas en todo el cuerpo y varias muestras de tortura.
8. Cimac / Artemisa Chile, miércoles 25 de enero de 2006
9. “Tendencia ya había sido advertida por las autoridades: Tres femicidios en una semana prueban el alza de estos crímenes después de las fiestas”. El Mercurio 28 de septiembre de 2007
10. “Propuesta de la Presidenta Michelle Bachelet: Viera-Gallo aclara que el "pacto social" se resume en destrabar la agenda legislativa”. El Mercurio. Domingo 30 de septiembre de 2007.

* La autora es activista feminista e integrante de Memoria Feminista / feministautonoma.blogspot.com